Pacto nacional para la paz

Pacto nacional para la paz

El destino de Colombia no puede ser una sociedad fracturada por una paz mal hecha.

02 de octubre 2016 , 01:01 a.m.

Colombia está fracturada. En vez de ser un paso a la reconciliación, al proceso de La Habana lo convirtieron en excusa para dividir artificialmente a la sociedad entre amigos y enemigos de la paz. Esa estrategia podrá servir para tratar de imponer lo acordado con la guerrilla, pero nunca para lograr la concordia nacional. La polarización no sirve para construir paz.

Votaré No en el plebiscito por razones jurídicas, políticas y morales. Como jurista, es imposible avalar un acuerdo que desconoce los mínimos penales que consagra el derecho internacional para máximos responsables de crímenes atroces. Imposible apoyar que se sustituyan las penas de cárcel impuestas a victimarios por sanciones simbólicas de trabajo comunitario. No se puede decir Sí a la impunidad, tampoco aceptar que se incluyan en la Constitución 297 páginas que el 99 por ciento de los colombianos no ha leído, discutido o entendido.

Como ciudadano, votaré No, porque se trata de un acuerdo de élites: la élite criminal y totalitaria de las Farc y la élite oligarca y déspota que representa Juan Manuel Santos. Al pueblo se lo utiliza para legitimar lo que ambos convinieron. El pueblo no decide, porque transformaron el mecanismo democrático del plebiscito en un instrumento autoritario de vergonzosa manipulación.

Votaré negativamente porque rechazo que se legitimen los crímenes de lesa humanidad como medio válido de acción política en una democracia. Otorgar el derecho a gobernar a Colombia a responsables de atrocidades promueve la repetición. La sociedad necesita la garantía de que los perpetradores de tan graves crímenes no los podrán repetir desde el ejercicio del poder.

Votaré No, porque es inadmisible que el Acuerdo institucionalice mecanismos de control de la guerrilla sobre los territorios y posibilite crear guetos farianos. Votaré No, porque, a través de un ‘Cuerpo de Seguridad y Protección’, el grupo mantendrá activos, armados y pagados con los impuestos, a miembros de las Farc que participaron en atrocidades.

Votaré No, porque la guerrilla conservará enorme riqueza ilícita que debe ser entregada en su totalidad para reparar a sus víctimas. Dispondrán de bolsillos llenos para comprar elecciones y asaltar el Estado a través de las urnas. La democracia está en peligro.

Votaré No, porque el Gobierno propició que el país nade hoy en más de 200.000 hectáreas de coca. Eso afecta la seguridad ciudadana y fortalece las bandas criminales, las disidencias de las Farc y el Eln. La implementación del Acuerdo multiplicará aún más la cocaína. ¿Hasta dónde nos quieren llevar?

Votaré No, porque la reincorporación total de las Farc no existe. El Gobierno anunció que tenían 15.000 miembros, entre ellos 8.000 milicianos. El grupo entregó una lista de solo 5.765 individuos que se concentrarán en las zonas de ubicación. ¿Qué pasará con los cerca de 9.000 guerrilleros restantes? Las milicias, que son un aparato terrorista de las Farc, se mantendrán intactas en los territorios. Es un engaño a Colombia.

Como abuelo y padre de familia, votaré rotundamente No, porque en virtud del Acuerdo se pretende elevar a nivel de norma constitucional la ideología de género. Invocan la paz para robar la inocencia a los niños y destruir la familia.

Tiene razón ‘Timochenko’ cuando afirma que el contenido del Acuerdo es una victoria para las Farc. ¡Está más que justificado su entusiasmo!

Pero más allá de mi voto, tengo la íntima convicción de que cualquiera que sea el resultado del plebiscito se requiere un Pacto Nacional para la Paz, el mismo pacto que propuse hace dos años. No se puede seguir dividiendo a Colombia, ni confundir la firma de un papel con la reconciliación.

Un pacto que permita ajustar los acuerdos, corregirlos, enmendarlos, si gana el No. O, en caso de que gane el Sí, un pacto que prevenga los riesgos que se han advertido y vele por el respeto al Estado de derecho, las libertades públicas, la democracia y el buen funcionamiento de la economía de mercado. Debemos dar un paso más allá de la firma de un acuerdo con la guerrilla. Necesitamos construir la concordia nacional, y estoy listo a contribuir a ese propósito. El destino de Colombia no puede ser una sociedad fracturada por una paz mal hecha.

ALEJANDRO ORDÓÑEZ MALDONADO

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