Mixtura política de nuestra región

Mixtura política de nuestra región

Colombia, por fortuna, es la otra cara de la medalla frente a Venezuela.

10 de agosto 2017 , 12:00 a.m.

Por pasos contados, el régimen tiránico de Venezuela acabó desnudando su índole encapuchada y sus propósitos protervos. De una plumada llegó a la definición franca y ruda de sus auténticas características, no obstante tantas evasivas y circunloquios. Con la convocación de una asamblea constituyente, a la cual le asignó poderes omnímodos, absolvió cuantos interrogantes hubiera sobre sus verdaderos designios. No en vano 17 países, a través de sus respectivas cancillerías, concordaron en denunciar sin rodeos la violación de todas las formas democráticas, así como de sus principios tutelares.

Ha sido la de su actual gobierno triste e histórica hazaña. La de convertir la abundancia de recursos en dramática escasez. Dueña la nación venezolana de las mayores reservas de hidrocarburos en el mundo, no le van sirviendo sino para acallar quejas por parte de sus poderosos compradores o para doblegar las conciencias de regímenes vulnerables o, de suyo, débiles como sus propios países. No para contrarrestar en el interior la dramática escasez de artículos de primera necesidad o su carestía escandalosa.

Para poner freno a aquella, tanto como a los índices excepcionales de inflación, le bastaría invertir racionalmente una proporción mínima de cuanto guarda en su subsuelo. Aunque al revés, es la repetición del cuento del reyecito desnudo, sin advertirlo él mismo. Aunque no lo reconozca, el hambre y la carestía rondan en sus contornos. Todo aderezado con caudalosa demagogia populista a nombre del pretendido socialismo del año 2000, usurpando la vocería de las clases desvalidas que rumian el hambre y la ausencia de artículos prioritarios en tiendas y mercados a los cuales puedan tener acceso.

Conviene establecer cuál fue la reacción de las Farc en los días siguientes al plebiscito con el leve triunfo del No sobre los fundamentos esenciales del acuerdo

No es admisible desconocer que Colombia, su vecina, es, por fortuna, la otra cara de la medalla. Con las armas de las Farc saliendo de sus transitorios depósitos veredales, a nombre y disposición de la ONU, próximas a ser destruidas o convertidas en monumentos civiles conforme a lo acordado. Por eso, el presidente Juan Manuel Santos puede decir que al término de su mandato gubernamental entregará un país sin Farc. A su turno, el doctor Sergio Jaramillo, saliente comisionado de Paz, en amplias declaraciones a María Isabel Rueda, en la edición del martes 8 de agosto, hace amplias precisiones sobre los puntos más litigiosos del acuerdo.

Tales el de la Jurisdicción Especial de Paz y el de vía rápida para adoptar determinadas disposiciones. No es cierto que en su virtud se incorporen automáticamente al bloque constitucional ni que en la integración de la justicia especial de paz se les haya despejado el campo a candidatos de las Farc. Muchas temerarias interpretaciones se han formulado en cuanto a las conclusiones finales de las negociaciones de La Habana.

Vale la pena antes de acoger tales interpretaciones, en todo o en parte, ir a las fuentes fidedignas del documento original, al menos del suscrito en el teatro Colón o en Cartagena. Por haber sido de público conocimiento, no resulta fácil deformarlos en sus disposiciones neurálgicas, ni amañarlos a la hora de integrar sus organismos. Al fin y al cabo, las críticas principales se concentran en dos o tres instituciones, plurales por su naturaleza, y todo ha estado sometido a la revisión de la Corte Constitucional.

Conviene establecer cuál fue la reacción de las Farc en los días siguientes al plebiscito con el leve triunfo del No sobre los fundamentos esenciales del acuerdo. Lo cierto es que esa organización, fundada en la violencia, pasa a acatar la legislación colombiana, aunque se le permita participar en el Congreso con sujeción a un cupo predeterminado. No sin que muchos compatriotas se duelan de tener que tragarse ese o esos ‘sapos’ por razón superior de la paz, en el camino de ampliar y no de reducir sus bases democráticas.

ABDÓN ESPINOSA VALDERRAMA

Columnistas

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA