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Junio 26 de 2008

La visita de McCain

 John McCain enfrenta una dura lucha para ganar la presidencia de Estados Unidos en noviembre. Los factores clave (deseo de cambio, ansiedad económica y desaprobación del Partido Republicano) favorecen al candidato demócrata, Barack Obama. Para lograr impulso, McCain debe mostrar que su reputación de independencia es justificada, distanciándose del presidente Bush y acercándose a los moderados sin sacrificar la base republicana. No es una tarea fácil.

En este contexto, sorprende la decisión de McCain de visitar a Colombia y México la próxima semana, sólo cuatro meses antes de las elecciones. Presumiblemente, su campaña espera destacar su firme apoyo al libre comercio, en contraste con la posición proteccionista de Obama. La selección de Colombia y México, ambos plagados de violencia por el narcotráfico, busca mostrar la ventaja de McCain en cuestiones de seguridad nacional.

Ciertamente, es bienvenida una mayor atención a Colombia y México. Pero McCain, cuya mente parece estancada en la ideología de la guerra fría, no puede ofrecer una perspectiva fresca sobre América Latina. La visita tampoco hará mucho por fortalecer su candidatura. En el incierto ambiente económico actual, el libre comercio no es un tema ganador para ninguno de los dos partidos.
En contraste, los votantes estadounidenses sí están preocupados con la seguridad nacional. Los republicanos llevan la ventaja en esta cuestión, pero Obama ha evitado sagazmente mostrar debilidad. Su fuerte declaración de respaldo a Colombia tras el ataque militar al campamento de las Farc en Ecuador sorprendió a muchos que esperaban una reacción ambigua. No será fácil señalar un marcado contraste en este frente.

McCain debe de estar calculando que puede ganar votos al indicar que una administración republicana sería un aliado más confiable para América Latina. Cierto o no, sin embargo, las relaciones hemisféricas no entusiasman a los estadounidenses. La campaña de McCain puede tener la esperanza de que la solidaridad con gobiernos de la región le ganará votos de los latinos, pero estos votan basados en los mismos temas que los demás estadounidenses: hoy, especialmente, los económicos.
Visité a Colombia y México en las últimas dos semanas y me impresionó la buena voluntad hacia una posible presidencia de Obama. Hasta los colombianos que apoyan al presidente Uribe y al TLC con E.U. parecen preferir a Obama. Mucha de esta simpatía tiene que ver con la guerra de Irak, intensa y ampliamente impopular. Obama ha sido muy crítico de la guerra y McCain la ha apoyado. Para muchos en la región, Obama está más cerca que McCain de romper con el enfoque de Bush.

Aun así, la visita de McCain puede ser un éxito si mejora el debate político en Estados Unidos sobre dos asuntos críticos: inmigración y drogas. Sobre el primero, McCain ha liderado la lucha por una amplia reforma, pero recientemente ha retrocedido. El viaje podría ayudar al propio McCain y al pueblo estadounidense a ver que la política de inmigración tiene importantes repercusiones en las relaciones con América Latina.

Respecto a la droga, recientes datos de Naciones Unidas sobre cultivos de coca muestran que el problema está creciendo. La criminalidad que alimentan las drogas plantea el mayor riesgo para las instituciones democráticas en América Latina. Pero no ha habido debate sobre este tema en la campaña presidencial y la política de E.U. sigue llevada por piloto automático. El Plan Colombia y la proyectada Iniciativa Mérida (el plan de reforzamiento de la seguridad en México y América Central) pueden ayudar, pero es absolutamente vital que se realice una seria revisión de estrategias alternativas.

La visita de McCain puede no darle mucho en el aspecto electoral, pero indirectamente puede estimular un debate de mayor calidad, altamente necesario en Estados Unidos, al sacar a la luz los desafíos en Colombia y México.

*Vicepresidente para Asuntos Políticos de Diálogo Interamericano.

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