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        <title>EL TIEMPO.COM - Columnistas</title>
        <link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/home/index.html</link>
        <description>Canal de noticias de eltiempo.com</description>
        <language>es-ES</language> 
        <copyright>COPYRIGHT © 2009 Casa Editorial EL TIEMPO S.A</copyright>

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            <title>ELTIEMPO.COM</title>
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            <description>Canal de noticias de eltiempo.com</description>
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<title>&#191;Qu&#233; hacer con Hugo&#63;</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/enriquesantoscaldern/que-hacer-con-hugo_6535187-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 12:07 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P><FONT class=textoNormal>Ante las peligrosas tensiones al rojo vivo con un Chávez armado hasta los dientes, ¿habrá quien aún piense que el nuevo tratado de cooperación militar con Estados Unidos fue una abdicación de soberanía?</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>El Gobierno divulgó -finalmente- el texto completo del acuerdo sobre las bases militares, lo que debería disipar prevenciones que aquí y en el exterior existían sobre su contenido. Aunque sería ingenuo creer que esto apaciguará la paranoia belicista del caudillo bolivariano. La denuncia de las bases militares es parte esencial de su estrategia de aislamiento de Colombia en la región, y de victimización de su gobierno como blanco de una supuesta agresión colombo-yanqui.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Como si Estados Unidos necesitara acudir a estas bases para una acción militar contra Venezuela. El día que la decidiera -y no hay nada que sugiera que Obama contemple siquiera remotamente tal posibilidad- lo haría desde el Comando Sur, o la Cuarta Flota estacionada en el Caribe, y no desde unas bases pobremente equipadas en Malambo, Apiay o Palanquero. Quedó muy claro, además, que en ellas no habrá cesión alguna de territorio ni de mando colombiano, y que no podrán utilizarse nunca contra otros países.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Pero, frente al anticolombianismo cada día más beligerante del mandatario vecino, sí sirven como elemento disuasivo. Más político o sicológico que militar. Y nos evitan incurrir en una ruinosa carrera armamentista. Y para un país con problemas de seguridad tan dramáticos como el nuestro, un significativo aspecto adicional es que la fuerza armada colombiana dispondrá ahora de mayor flujo de crucial inteligencia tecnológica en tiempo real (remember 'Operación Jaque') para combatir a los grupos armados ilegales.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>El tratado firmado la semana pasada fortalece una estratégica relación bilateral entre Colombia y Estados Unidos en materia de seguridad y defensa. Algo que enardece a Chávez y alimenta su ruidosa campaña contra el "enemigo externo". Típica maniobra de distracción de regímenes con problemas internos y popularidad declinante.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Pero su estrategia va más allá de las bravuconadas, y el gobierno colombiano debe estar atento, so pena de que lo cojan con los calzones abajo. Y no hablo del terreno militar, sino del diplomático y jurídico internacional, que se supone es nuestro fuerte. Chávez busca preconstituir a toda costa un caso contra Colombia para eventualmente formalizar ante un tribunal internacional que él y su gobierno son víctimas del conflicto colombiano.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Se basa en declaraciones de Rafael García (un potencial "testigo estrella" del DAS hoy bajo su manto protector), en el caso de los 'paras' capturados hace años en Venezuela, y en los últimos y graves incidentes fronterizos, todos los cuales han sido denunciados por su gobierno como producto del paramilitarismo colombiano.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Razón no le falta al canciller Bermúdez cuando le pide a Venezuela que esclarezca los asesinatos en la frontera sin tanto "prejuzgamiento político". Ni tampoco a Teodoro Petkoff cuando dice, sobre la matanza de nueve colombianos en el Táchira, que no se trata tanto de quiénes eran, sino de quiénes los mataron. Sobre esto, silencio en Miraflores.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>No deja de ser irónico, en fin, que Chávez pretenda pasar a la ofensiva diplomático-jurídica, cuando se supone que Colombia es la que tiene un sólido prontuario sobre sus complicidades con las Farc y el Eln que iba a presentar ante la comunidad internacional. Pero se durmió, o prefirió no usarlo, y ahora el teniente coronel quiere curarse en salud volteando la torta.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Por eso está empeñado en elevar deliberadamente las tensiones fronterizas y en montar acusaciones y hechos que señalen a Colombia como el origen de todos sus males. La matanza de colombianos en el Táchira y otros actos recientes de violencia no serían ajenos a este plan. Con asesores de cabecera tan siniestros como el ex ministro Rodríguez Chacín (el de "adelante, compañeros de las Farc") y el general Carvajal Barrios (el que reclutó a Rafael García como testigo contra Uribe), todo es posible. Y como están las cosas, lo más peligroso es que el gobierno Chávez provoque un incidente fronterizo que se salga de madre.&nbsp;</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Menos mal que, en la medida en que la situación con Venezuela empeora, las relaciones con Ecuador parecen mejorar. ¿Hasta que Hugo meta la mano?</FONT></P>
<P>&nbsp;</P>]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Mi versi&#243;n del holocausto</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/diegoarias/mi-version-del-holocausto_6535887-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:12 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>Siempre he tenido un especial interés y sensibilidad por el asunto de la toma del Palacio de Justicia. Cuando ocurrió la toma, que después terminó en tragedia, yo estaba en un lugar privilegiado como&nbsp; responsable de la seguridad de Álvaro Fayad, entonces comandante del M19. Poco antes, una circunstancia fortuita me colocó por fuera del comando que realizó la toma. De alguna forma, pues, soy un sobreviviente de la toma del Palacio.</P>
<P>Para mí, el hecho es crucial por dos razones: marca un punto de quiebre en la reflexión que hacíamos sobre la toma del poder por las armas y en relación con los temas de la construcción de la democracia y la paz. La otra razón es más personal y tiene que ver con el perdón y la reconciliación. Lo primero puso al M19 en una lectura crítica sobre las armas, lo cual, a pesar de la guerra cruenta que siguió, nos llevó finalmente al Acuerdo de Paz. Lo segundo me ha hecho pensar que el Holocausto del Palacio es el hito desde el cual los ex combatientes del M19 podemos reivindicar el valor de la vida, aceptar con grandeza nuestro error y con generosidad pedir perdón.</P>
<P>Mi aproximación al tema ha sido siempre esencialmente esta última; la que podría abrir la posibilidad a un proceso de reconciliación alrededor de un hecho puntual pero trágico como ningún otro. Cuando alguna vez me atreví a plantear lo de pedir perdón, esta discusión ni siquiera tenía espacio; era un tema ensombrecido por el temor, el orgullo, la duda y el calculo político. El asunto del perdón como condición para la reconciliación incorpora a todos los involucrados, y por su dimensión, en este caso, a la sociedad. Pedir perdón unilateralmente tiene gran valor, pero no es suficiente.</P>
<P>Asumir las responsabilidades que quepan es un esfuerzo que demanda generosidad, grandeza e integridad. Vale tanto para nosotros como para el Estado. Hay responsabilidad por la tragedia en el M19 como en el esfuerzo militar del Estado en la retoma. No ayuda que, del otro lado, se apele al argumento fácil y peligroso que reduce los hechos a una alianza "narcoterrorista"; justifica todavía los excesos de la fuerza pública; entorpece la acción de la justicia con declaraciones de "solidaridad de cuerpo"; y "enaltece" la acción del Estado en "defensa" de la democracia.</P>
<P>Hay cosas que no son ciertas como parecen. ¿Que tuvimos relaciones con narcotraficantes? Eso no se puede negar. Las hubo de distinto tipo (personales incluso) y ocasión; pero jamás en el asunto del Palacio. Esta fue una operación "político-militar" -injustificable, insisto- para demandar violentamente por un proceso de paz incluso, y no un "mandado" torpe de Pablo Escobar para quemar expedientes de los que había, por lo demás, copia en otros lugares.</P>
<P>Si la plata del narcotráfico hubiera financiado la toma, el comando que se tomó el Palacio hubiera podido resolver un problema crucial: el uso de armas antitanques para impedir el ingreso blindado del Ejercito. Y el desenlace hubiera sido el planeado: una crisis institucional que reconfigurara el escenario del poder político en Colombia, como parte de una negociación de paz.</P>
<P>Como testigo excepcional de ese momento, puedo dar mi palabra sobre el impacto que el desenlace de la toma tuvo sobre la dirigencia del M19. No era una amargura solo por los combatientes perdidos y una operación fracasada, sino una insondable inquietud y una auténtica tristeza por lo que supimos había sido un gran, monumental y trágico error, superado solo por el día en que decidimos con grandeza pactar la paz.</P>]]></content:encoded></item>
<item>
<title>La mujer de Bel&#233;n</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/josmotaolaurruchi/la-mujer-de-belen_6535888-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:13 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>Escribo desde Jerusalén el comentario al Evangelio de la viuda pobre que echó de limosna dos moneditas de poco valor, pero necesarias para seguir viviendo. Los ricos daban de lo que les sobraba. ¿Quién de ellos dio más? "Yo les aseguro que esa pobre viuda, porque en su pobreza ha dado todo lo que tenía para vivir". (Mc. 12, 44).</P>
<P>Jerusalén, en hebreo, significa "ciudad de la paz"; y, sin embargo, paradójicamente ninguna otra ciudad en el mundo ha sufrido tanto las consecuencias de la guerra y del odio. ¡Asediada más de 50 veces, conquistada en 26 ocasiones, destruida 18 veces! Ciudad que es sueño para judíos, musulmanes y cristianos, ciudad tres veces santa. En ninguna otra ciudad del mundo hay un punto de intersección tan grande entre el cristianismo, el judaísmo y el Islam. Para los musulmanes, es la ciudad desde donde el profeta Mahoma fue llevado al cielo por Alá. Para los judíos, es la ciudad de David, del Templo Santo, morada de Dios por excelencia. Para los cristianos, la ciudad en donde Jesús realizó nuestra redención y, con su Resurrección, venció la muerte y nos abrió el camino hacia el cielo.</P>
<P>Aquí los cristianos somos una penosa minoría. Si no hubiera sido por la benemérita obra de los franciscanos, los cristianos no tendríamos acceso a ninguno de los santos lugares conquistados por los musulmanes. Gracias a que san Francisco de Asís se supo ganar la simpatía del sultán, con su bondad y humildad, se logró establecer una reducida comunidad de frailes que a lo largo de ochocientos años han ido adquiriendo los lugares santos de nuestra fe. ¡Por lo que significan estos santos lugares han muerto más de 3.000 mártires! Y pensar que hay cristianos que ni siquiera van a misa los domingos. Me impresionó estar en Belén, el lugar donde nació el Niño Dios, ciudad amurallada por el Estado israelí, para impedir el ingreso de los palestinos. Aquí sólo quedan 10.000 cristianos palestinos, el resto son musulmanes. Viven de las artesanías y de las limosnas que les ofrecen los peregrinos. </P>
<P>Viven prácticamente en una cárcel abierta, pero no se van porque la cueva de Belén dejaría de pertenecer a los cristianos. Y pensar que hay cristianos a los que no les interesa conocer su fe, ayudar a la Iglesia, realizar ninguna obra de misericordia. En Belén hablé con Amal Al-Bandak, madre de tres hijas, que por amor a los santos lugares sigue viviendo en esta tierra santa. ¡Qué abismo separa a los cristianos auténticos de los cristianos de nombre! Unos están dando su vida por la fe y los otros son indiferentes a ella, su indolencia raya con la apostasía. Mientras unos se sacrifican, otros no son capaces ni siquiera de dar de lo que les sobra.</P>
<P><a class=linkdenota target=_blank href="mailto:jmotaolaurruchi@legionaries.org">jmotaolaurruchi@legionaries.org</A></P>]]></content:encoded></item>
<item>
<title>&#191;Qu&#233; queda despu&#233;s de 1989&#63;</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/que-queda-despues-de-1989_6535889-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:13 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>NUEVA YORK. Hace veinte años, cuando cayó el Muro de Berlín y colapsaba el imperio soviético, sólo los creyentes más recalcitrantes en la utopía comunista se sentían descontentos. Por supuesto, unos pocos se aferraban a la posibilidad de lo que una vez se llamó "el socialismo real". Otros criticaban el triunfalismo del "nuevo orden mundial" prometido por George H. W. Bush. Y la manera como Alemania Occidental pasó por encima de las ruinas de su vecino del Este pareció casi un acto de crueldad.</P>
<P>Aun así, 1989 era una buena época para estar vivos (excepto en China, donde se aplastó a los demócratas). Muchos sentimos que éramos testigos del amanecer de una nueva era liberal, en que la libertad y la justicia florecerían por todo el mundo. Veinte años después, sabemos que no iba a ser así.</P>
<P>El populismo xenófobo está acosando a las democracias de Europa. Los partidos socialdemócratas se están encogiendo, mientras los demagogos de derechas prometen proteger los "valores occidentales" de las hordas islámicas. Y las debacles económicas de los últimos años parecen confirmar la advertencia reciente de Mijaíl Gorbachov de que "también el capitalismo occidental, sin su antiguo adversario e imaginándose como triunfador indiscutible y encarnación del progreso humano, arriesga llevar a la sociedad occidental y al resto del mundo a otro callejón sin salida de la historia".</P>
<P>Tal como se ve desde la perspectiva actual, los liberales, en el sentido "progresista" que los estadounidenses dan al término, pueden en realidad haber estado entre los perdedores de 1989. Los comunistas siempre aborrecieron a los socialdemócratas, y viceversa. Sin embargo, muchos ideales socialdemocráticos, que tienen como base las nociones marxistas de justicia social e igualdad, fueron arrojados, como el bebé del proverbio, junto con las aguas servidas del comunismo.</P>
<P>Este proceso ya estaba en camino antes de la caída del Muro de Berlín, con el radicalismo de libre mercado de la era Thatcher-Reagan. Margaret Thatcher declaró una vez que la sociedad no existe y que solo las personas y sus familias importan. Cada uno debía arreglárselas por sí mismo.</P>
<P>Para muchas personas, esto sonaba a liberación: de los mercados sobrerregulados, de los prepotentes sindicatos y de los privilegios de clases. Por eso se llamaba neoliberalismo. Sin embargo, el radicalismo del libre mercado socavó el papel del Estado en la construcción de una sociedad mejor,&nbsp; más justa y más igualitaria. Los neoliberales no están tan interesados en la justicia como en una mayor eficiencia, más productividad y mejores resultados finales.</P>
<P>Al tiempo que los neoliberales se abrían camino derribando las viejas estructuras socialdemocráticas, la izquierda malgastaba sus energías en hacer política sobre temas culturales, "identidad" y multiculturalismo ideológico. El idealismo democrático fue una vez el dominio de la izquierda, lo que incluía a los socialdemócratas y a los liberales. En los Estados Unidos fueron demócratas como John F. Kennedy quienes promovieron la libertad por el mundo.</P>
<P>Sin embargo, a fines del siglo veinte se volvió más importante para muchos izquierdistas salvar la cultura del 'Tercer Mundo', sin importar lo bárbara que pudiera ser, del 'neocolonialismo', que apoyar la igualdad y la democracia. La "gente de izquierda" defendía a brutales dictadores (Castro, Pol Pot, Jomeini y otros) simplemente porque se oponían al "imperialismo occidental".</P>
<P>Como resultado, todas las políticas derivadas del marxismo, sin importar cuán lejanamente,&nbsp; perdieron credibilidad y finalmente perecieron en 1989. Naturalmente, fue un desastre para comunistas y socialistas, pero también para los socialdemócratas, ya que perdieron una base ideológica para su idealismo. Y, sin idealismo, la política se convierte en una forma de contabilidad, una gestión de intereses meramente materiales.</P>
<P>Esto explica por qué los italianos, y más tarde los tailandeses, escogieron magnates de los negocios para dirigir sus países. Esperaban de estos hombres que, puesto que se las arreglaron para acumular tanta riqueza personal, pudieran hacer lo mismo por sus votantes.</P>
<P>No obstante, la retórica del idealismo no desapareció del todo. Simplemente pasó de la izquierda a la derecha. Y esto también comenzó con Reagan y Thatcher. Se apoderaron de la promoción de Kennedy de la democracia en el mundo. Una vez que la izquierda abandonó el lenguaje del internacionalismo -revolución democrática, liberación nacional, y similares- fue adoptado por los neoconservadores. Puede que su promoción de la fuerza militar estadounidense como brazo fuerte de la democracia haya sido errónea, cruda, arrogante, ingenua y profundamente peligrosa, pero no hay dudas de que fue idealista.</P>
<P>La atracción del ímpetu revolucionario hizo que algunos ex izquierdistas se pasaran al bando neoconservador, pero la mayoría de los liberales se sentían profundamente alarmados por los neocons, sin ser capaces de encontrar una respuesta coherente.</P>
<P>Tras haber perdido su propio entusiasmo por el internacionalismo, una respuesta común entre los liberales ha sido un llamado al "realismo", la no interferencia en los asuntos ajenos y la retirada de áreas ocupadas. En muchos casos, puede ser un curso de acción más sabio, pero no es muy inspirador. Así, no es de sorprender que un internacionalista de izquierdas, el ministro francés de asuntos exteriores, Bernard Kouchner, haya encontrado una especie de hogar para su idealismo en el gobierno conservador de Nicolás Sarkozy.</P>
<P>Por primera vez desde la administración Kennedy, Estados Unidos es una de las únicas democracias liberales del mundo con un gobierno de centroizquierda. ¿Puede el presidente Obama liderar el camino a una nueva era de idealismo político y social? Parece poco probable. Por ejemplo, sus esfuerzos por dar mejor atención de salud a los estadounidenses no son tanto una innovación como un intento de ponerse al día con sistemas que la mayor parte de los europeos y japoneses dan por hechos desde hace mucho tiempo. E incluso por esto sus enemigos ya lo están llamando un "socialista".</P>
<P>Obama no es un socialista ni un simple contable político. Tiene algunos modestos ideales, y puede ser todavía un excelente presidente. Pero lo que se necesita para resucitar el idealismo liberal es un conjunto de nuevas ideas sobre cómo promover la justicia, la igualdad y la libertad en el mundo. Reagan, Thatcher y Gorbachov fueron testigos del fin de una ideología que una vez ofreció esperanzas e inspiró un progreso real, pero que también produjo esclavitud de millones y el asesinato en masa. Todavía esperamos una nueva visión que nos haga progresar, y esperamos que esta vez sea sin tiranía.</P>
<P>* Ian Buruma es profesor de democracia, derechos humanos&nbsp; y periodismo en el Bard College, y autor de 'Asesinato en Ámsterdam: la muerte de Theo van Gogh y los límites de la tolerancia'. Su último libro es la novela 'The China Lover ('El amante de China').</P>
<P>© Project Syndicate, 2009.<BR><a class=linkdenota target=_blank href="http://www.project-syndicate.org">www.project-syndicate.org</A><BR>Traducido por David Meléndez Tormen</P>]]></content:encoded></item>
<item>
<title>En pie de guerra</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/saludhernndezmora/en-pie-de-guerra_6535890-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:15 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>Tienen la misma obsesión con Álvaro Uribe que el Presidente con ellos. Con su empecinamiento en meter preso al ex senador Mario Uribe y a todo lo que le duela al Jefe del Estado, los magistrados de la Corte Suprema están perdiendo el juicio. Les tengo una sugerencia para que queden tranquilos: entierren el hacha de guerra y vuelvan a ejercer la Justicia con profesionalidad y objetividad, superando, además, ese vicio tan berraco que padecen algunos togados de aparecer en los medios. La justicia, señores magistrados, es silencio.</P>
<P>Convenzan a Raúl Hasbún, al Tuso Sierra y a Felipe Sierra de que cuenten todo lo que saben del primo, lo meten preso y pasan página. Porque así no hay justicia que avance.</P>
<P>Un día se les ocurre filtrar que van a investigar a José Antonio Chavarro, quien fuese presidente de la Comisión de Acusaciones de la Cámara hasta que dimitió con su equipo por falta de recursos. Lo acusaban de dilatar el caso del Presidente y el magistrado Valencia y se les olvidó que hay otro expediente en la Comisión contra el magistrado Yesid Ramírez que está estancado. Además, con qué legitimidad acusan a otros de inoperantes si la Corte tiene investigaciones abiertas más de año y medio, pese a que el plazo para recopilar pruebas y resolver es de seis meses. Para ellos no hay reglas.</P>
<P>Además, se amilanan en privado y son gallitos en público. El día que la Sala de Gobierno de la Corte fue a la Casa de Nariño, no se atrevieron a transmitir al Jefe de Estado el mensaje nítido de sus compañeros: bajo ningún concepto piensan escoger un fiscal de bolsillo. Sólo acertaron a descalificar a Ángel Palacio, el Presidente lo cambió y volvieron a declarar la terna inviable.</P>
<P>El último síntoma de que algo falla es la propuesta esperpéntica del presidente de la Corte, Augusto Ibáñez, de consultar con la sociedad la idoneidad de los tres candidatos. Repiten el exabrupto del Presidente, cuando dijo en Ibagué que debe ser el pueblo el que conozca de la guerra de vanidades y poderes que libran todos ellos. Lo que quiere el ciudadano es que se pongan de acuerdo el presidente Uribe y los jueces, porque el ejemplo de intolerancia, torpeza y arrogancia que nos dan es patético.</P>
<P>Podría ayudar Andrés Pastrana, que tiene ascendencia sobre Ibáñez, que lo asesoró en temas de CPI, y sobre el vicepresidente de la Corte, Jaime Arrubla, que fue su secretario jurídico.</P>
<P>Y mientras se pelean, ocurren cosas preocupantes en la Fiscalía. Javier Cáceres, presidente del Senado, quien ayudó en su día a que nombraran vice-fiscal a su íntimo amigo Guillermo Mendoza, movió los hilos para colocar al hermano del hoy Fiscal como gobernador encargado de Bolívar. Cáceres consiguió que el Gobierno ignorara una opinión que pidió Carlos Holguín al Consejo de Estado cuando era Ministro, sobre inhabilidades de posibles gobernadores encargados. Conceptuaron que no podían designar a quien tuviera lazos de consanguinidad con funcionarios que ocupan altos cargos.</P>
<P>Hay más. Una fiscal, a la que acaban de botar, dijo que llevaba el caso de Etesa, empresa que se estaban robando entre varios y que era un fortín de Cáceres. Ella insinuó que la declararon insubsistente porque llegó a la conclusión de que las famosas chuzadas del DAS, otro caso que investigaba, no las hizo dicho organismo sino la Fiscalía. Si la echaron para callarla, por qué no pensar que fue por las averiguaciones sobre Etesa, en estado avanzado, con testigos dispuestos a cantar 'La Traviata' en un tono más que comprometedor para el senador.</P>
<P>En todo caso, el día que firmen el armisticio, los poderes Ejecutivo, Judicial y Legislativo tendrían que pensar en desterrar la politiquería, las nefastas influencias y las exigencias de burocracia de todos ellos. Habría que preguntarle a Mendoza, por ejemplo, a cuántos recomendados de los jueces Quintero, Ramírez o Espinosa mantuvo en los puestos que les regaló Iguarán, y a cuántos de su buen amigo Ricaurte nombró ahora en la Fiscalía.</P>]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Empecemos por respetar al maestro</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/danielsamperpizano/empecemos-por-respetar-al-maestro_6535892-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:21 PM</pubDate><description>Hay que restablecer los valores de la educaci&#243;n y la autoridad del profesor....</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>En Corazón, el viejo libro de Edmundo de Amicis que iluminó a muchos lectores precoces, aparece un escolar llamado Franti, que irrespeta a su mamá, maltrata a sus compañeros y vilipendia a los profesores.</P>
<P>Al lado de los casos que hoy se ven, Franti es dulce de papayuela. Abundan en Colombia y en el mundo los episodios de ataques a profesores protagonizados por alumnos y por padres de alumnos que se solidarizan con la indisciplina de sus hijos. A veces, los jóvenes afectados por una mala nota buscan la protección de una pandilla, y esta se ocupa de asustar o apalear al profesor.</P>
<P>Hace dos años, el estudiante de un instituto de Ciudad Bolívar, barrio bogotano popular y populoso, asesinó a cuchilladas al rector. Supongo, para aminorar la responsabilidad del niño, que provenía de un hogar en conflicto y debía de ser, a su turno, víctima de una sorda violencia social. Un año antes huyó de Villavicencio un maestro que rajó a un estudiante: familiares del muchacho lo amordazaron, golpearon y amenazaron. Cierto colega suyo estuvo a punto de morir en un accidente que provocaron alumnos rebeldes al taponar la manguera de frenos del carro.</P>
<P>La violencia en salones de clases ya llegó a la educación superior. En junio pasado, un profesor de Derecho de Montería exigió silencio de mal modo a una alumna; esta le respondió con una bofetada y el catedrático la agarró a puñetazos. No estamos muy lejos de España, donde el matoneo de alumnos y familiares contra educadores se ha convertido en peste. Cada mes se quejan ante las autoridades más de cien profesores amedrentados o víctimas de muendas. Muchos abandonan la profesión y todos exigen que golpear a un profesor se castigue con penas equivalentes a atacar a un policía.</P>
<P>La situación en las aulas colombianas no alcanza el nivel de las españolas. Tampoco el de ciertas escuelas públicas de Estados Unidos, donde hay detectores de metales para impedir que los colegiales entren armados de revólver y cuchillo. Pero los profesores colombianos, en cambio, padecen violencia desde otros disparaderos. En zonas de conflicto, por ejemplo, los persiguen por igual guerrilleros y paramilitares. En el 2005, unos 150 maestros dejaron sus escuelas en Boyacá alarmados por el asesinato de tres colegas y la proliferación de amenazas. En unas ocasiones, los acosan por no someterse al imperio local de las armas, y en otras, por pertenecer a asociaciones de docentes: los violentos odian los sindicatos.</P>
<P>No hay que dar demasiadas vueltas a la honda crisis de nuestro país -sumido en un pantano de violencia, corrupción y desigualdad social- para entender que casi todo nace de la postración de valores y el pálido papel que cumple la educación en la sociedad. Es imposible negar los esfuerzos que se han hecho por extender la escolaridad y construir nuevos y a veces espectaculares planteles. Pero son más poderosas las fuerzas que actúan en contravía, y que van desde las más perversas, como los ejemplos resplandecientes de criminales exitosos, hasta la degradación del trato, el gusto y el lenguaje, la voraz ordinariez que comenté hace dos semanas y que provocó un alud de mensajes de los lectores.</P>
<P>Sin restablecer la importancia de los valores cívicos y humanos será imposible salir del atolladero, y no existe mejor manera de conseguir esta meta que la educación. Pero no hay educación sin educadores educados. Resulta fundamental capacitar al maestro, remunerarlo dignamente, apuntalar su autoridad y desterrar toda sombra de violencia de las aulas: matoneo, racismo, clasismo, machismo... Entristece ver que nuestro Congreso dedica más tiempo, plata y esfuerzos a incluir de manera anticientífica el cacho de marihuana entre las prohibiciones constitucionales, que a debatir la esencia de la educación y el respeto a los maestros. Este tema no le interesa.</P>
<P><a class=linkdenota target=_blank href="mailto:cambalache@mail.ddnet.es">cambalache@mail.ddnet.es</A></P>]]></content:encoded></item>
<item>
<title>Dinero contra bur&#243;cratas</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/moisesnaim/dinero-contra-burocratas_6535893-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:22 PM</pubDate><description>Las cosas no van bien para los militares que hoy enfrentan a piratas que van con peque&#241;as lanchas y armas oxidadas....</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>Sucedió de nuevo. La recuperación económica se produjo antes de lo esperado y fue tan sorprendente como el súbito colapso financiero. El trimestre pasado, la economía estadounidense creció al 3,5 por ciento. A comienzos de año, los titulares anunciaban que estábamos a punto de entrar en una depresión peor que la de los años 30 y que el estancamiento duraría una generación o más. Ahora sabemos que los expertos, los gobiernos y los inversionistas que no vieron venir el crash tampoco vieron venir la recuperación de la economía mundial. Claro, los pesimistas creen que la recuperación no es tal y que una nueva caída es inevitable. Los alarman -con razón- los enormes déficits fiscales, la deuda pública, las altas y crecientes tasas de desempleo y un sistema financiero aún muy frágil. Pero mientras los preocupados se angustian, las economías más importantes del mundo están creciendo más y mucho antes de lo que ningún experto había anticipado. Lo mismo sucedió durante los muchos accidentes financieros de la década de 1990. En Asia, América Latina y en Rusia, la recuperación fue tan rápida y tan sorprendente como los accidentes mismos. Pero si bien es obvio que la reanimación económica es preferible a la recesión prolongada, una rápida recuperación también tiene su costo: les quita a los políticos las ganas de hacer cambios necesarios para evitar futuras crisis.</P>
<P>Así pasó en las crisis financieras anteriores y me temo que volverá a ocurrir ahora. En el clímax de la crisis, los gobernantes de países más influyentes se reunieron de urgencia y declararon que "fortalecer la arquitectura del sistema financiero mundial" era una prioridad. También anunciaron su compromiso de "reducir los riesgos de crisis recurrentes en el futuro y mejorar nuestras técnicas para responder a las crisis cuando ocurran". ¿Suena bien, verdad? Lástima que este es el texto exacto del comunicado emitido por los líderes del mundo hace una década, cuando se reunieron en Reino Unido para decidir cómo responder a la crisis financiera asiática.</P>
<P>Poco después de esa cumbre, las economías asiáticas sorprendieron a todos cuando comenzaron a crecer a gran velocidad, eliminando la presión de reformar el sistema financiero. Así, diez años y una gran crisis después, los líderes siguen prometiendo reformar las finanzas globales. Y, al igual que a sus predecesores, a ellos la recuperación les está quitando las ganas de ir a fondo con las reformas. Esto no significa que no habrá cambios. Los bancos estarán más controlados, los pagos a sus directivos tendrán topes y los paraísos fiscales serán más vigilados. Pero estas y otras nuevas reglas no se aplicarán de la misma manera en todas partes. Cada país tendrá su propia legislación, interpretará las reglas a su manera y las ejecutará con distintos niveles de entusiasmo. Los reguladores de la banca alemana, por ejemplo, tendrán motivaciones algo distintas que las de, digamos, sus colegas de Mónaco. O de Rusia.</P>
<P>No va a haber una nueva arquitectura financiera global, sino una combinación de pocas y tímidas iniciativas multilaterales y muchos cambios a nivel nacional. Esto será así porque, si bien el dinero responde cada vez más a incentivos globales, los gobiernos siguen dependiendo de sus realidades locales. Y la regulación bancaria no sólo la determinan criterios técnicos, sino que, en todas partes, resulta de un proceso esencialmente político. Por tanto, el resultado será un sistema financiero mundial, donde el dinero seguirá operando sin fronteras mientras que los gobiernos seguirán operando primordialmente dentro de sus jurisdicciones nacionales. Este irregular mosaico mundial de reglas creará extraordinarias oportunidades para los especuladores. Los gobiernos podrán controlar a los bancos tradicionales y a otras empresas financieras. Pero no a todas. Ni todos los banqueros serán empleados de empresas reguladas por los gobiernos, ni los más ambiciosos y talentosos de entre ellos se quedarán trabajando en los bancos donde el Gobierno limita su remuneración. Va a aparecer, por tanto, un nuevo sistema financiero "en la sombra" que, sin ser ilegal, va a obtener inmensas ganancias gracias a las nuevas reglas. Un sistema mundial de regulación financiera formado por diferentes sistemas nacionales inevitablemente tendrá brechas, contradicciones e incongruencias. Aprovechar, por ejemplo, una oscura e ininteligible regla contable en Tailandia que crea oportunidades en Holanda, donde la regla es distinta, será un negocio muy lucrativo. O crear fondos de capital destinados a "arbitrar" las distorsiones producidas por las incongruencias regulatorias entre distintos países. Y hay muchos expertos financieros con el conocimiento, los contactos, las tecnologías y el capital que sabrán encontrar y aprovechar estas oportunidades para hacer mucho dinero. Hasta la próxima crisis...</P>
<P>* Editor de 'Foreign Policy'</P>]]></content:encoded></item>
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<title>&#191;Por qu&#233; Uribe odia a los bogotanos&#63;</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/maraisabelrueda/por-que-uribe-odia-a-los-bogotanos_6535894-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:24 PM</pubDate><description>Que gobierne rodeado de paisas. Pero que no nos insulte cada vez que puede....</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>Nací en Bogotá. De padre bogotano. Mis abuelos paternos fueron acogidos en esta querida ciudad, provenientes de Medellín y de San Gil. Y los maternos, adoptados como inmigrantes de la Primera Guerra Mundial, ella proveniente de Rusia y él, de Austria. Tengo, pues, razones suficientes para estar agradecida con Bogotá. Y para considerarla mi casa y la de mis hijos. </P>
<P>Álvaro Uribe viene de Medellín y resulta hasta entendible, aunque no sea siempre lo justo o la única alternativa, que gobierne rodeado de paisas, porque confía más en sus coterráneos. Todos ellos, desde luego, como les consta, han sido bienvenidos en esta hospitalaria ciudad. </P>
<P>Que Uribe gobierne con los paisas está bien. Pero que no insulte a los bogotanos cada vez que puede. </P>
<P>Revisando intervenciones públicas suyas de los últimos tres años, he logrado coleccionar una serie impresionante de agravios. Es repetitivo con sus referencias a los "cocteles y las tertulias de Bogotá", que considera un auténtico "circuito de chismes". Habla despectivamente de los "circulitos de periodistas de Bogotá que son amigos sociales y que se la pasan cuestionando al hombre de la periferia colombiana". Vuelve y nos embiste con la referencia al "circulito de amigos sociales de Bogotá que dirigen unos medios de comunicación", que "siempre calificaron a Pedro Juan Moreno de paramilitar y precursor de químicos, hasta el día en que comenzó a atacar al Gobierno, y entonces lo volvieron héroe". En varias oportunidades ha asegurado que en "los cocteles de Bogotá se rasgaban las vestiduras contra los 'paras' pero se morían de miedo de criticarlos en público". Ha dicho que "el gobierno de Bogotá no hacía nada mientras la guerrilla se mimetizaba entre los habitantes de otras regiones del país. Mientras tanto (los bogotanos) solo iban a bailes y tomaban whisky". Insiste en que esta ciudad está plagada de "sepulcros blanqueados". Cada vez que puede se refiere a las "marrullas de los cocteles bogotanos". Y sostiene que la dosis personal de droga la defiende la "social bacanería bogotana que se mete a consumir coca a los baños". </P>
<P>Pues fue precisamente en uno de esos cocteles bogotanos que tanto detesta el Presidente donde escuché la versión de que él se cortaría la mano antes de postular como candidato a Fiscal a un bogotano, o a un egresado de la Universidad Externado de Colombia, que aparentemente también pertenece al círculo de sus fastidios. Pensé que ese era un clásico chisme de coctel bogotano. Hasta que hace una semana escuché a Uribe decir en el consejo comunal de Ibagué que él no va a seguir manejando el tema del Fiscal "en encerronas entre cuatro paredes en Bogotá, de espaldas al pueblo", donde se hace "una protección ficticia de la Constitución" a través de sus (otra vez) "sepulcros blanqueados". "En lugar de estar en las marrullas (otra vez) de los cocteles bogotanos, hay que hablarle claramente al país."</P>
<P>Si esa fue la tónica con la que fue a México a defender a los bogotanos como anfitriones de los Panamericanos del 2015, con razón sacamos solo siete votos.</P>
<P>De la forma más comedida le solicito al Presidente de la República que deje de seguir refiriéndose a los bogotanos en términos tan desobligantes y poco corteses. Es cierto que en ocasiones vamos a cocteles, bebemos whisky y contamos chismes. Pero ni es lo único que hacemos los bogotanos, ni cuando lo hacemos, como también ha llegado a sugerirlo, atentamos contra la democracia. También trabajamos y le aportamos al resto del país el 52 por ciento de sus tributos, respondemos por el 28 por ciento del PIB y solo recibimos el 8 por ciento de las transferencias de la Nación y no andamos por ahí quejándonos. Ah. Y en los ratos que nos dejan libres los cocteles bogotanos, votamos por Uribe. </P>
<P>Quiero recordarle que si ha sido Presidente de Colombia durante dos períodos, en gran parte se lo debe a Bogotá y a los bogotanos. En el 2002, de los 5'862.655 votos que obtuvo, 1'214.379 votos, o sea el 21 por ciento, se los puso Bogotá. Y en el 2006, 1'396.155 de sus votos, o sea el 19 por ciento del total de su votación, se lo pusieron los bogotanos. </P>
<P>¿Sería mucho pedirle al Presidente que, si tanto detesta a los bogotanos, haga el favor de no vivir recordándonoslo?</P>
<P><STRONG>SE ME OLVIDA.</STRONG> Dicen que el candidato Rafael Pardo ha llenado su campaña de samperistas. ¿Qué estará pensando, Dios bendito, el ex presidente Gaviria?</P>]]></content:encoded></item>
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<title>Veinte a&#241;os despu&#233;s del muro</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/otroscolumnistas/veinte-anos-despues-del-muro_6535895-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:26 PM</pubDate><description>Europa estuvo entre los grandes ganadores del 9 de noviembre de 1989....</description>
<content:encoded><![CDATA[<P>BERLÍN. Quienes vivieron esa noche hace 20 años en Berlín, o en cualquier otro lugar de Alemania, nunca olvidarán la caída del Muro.</P>
<P>El 9 noviembre de 1989 fue uno de esos raros momentos en que reinó la ironía, porque el sistema socialista burocrático de Alemania Oriental murió tal como había vivido: con aires burocráticos.</P>
<P>El vocero del Politburó, Günter Schabowski, simplemente había comprendido mal la decisión de ese ente y, al difundir información incorrecta acerca del levantamiento de las restricciones de los desplazamientos de las personas, dio el ¡vamos a la caída del Muro! Fue la hora más feliz de Alemania.</P>
<P>Veinte años después, muchas consecuencias revolucionarias de esa noche ya son parte de la historia. La Unión Soviética y su imperio desaparecieron silenciosamente, y con ellos el orden mundial de la Guerra Fría. Alemania se reunificó, Europa del Este y los Estados de la periferia soviética lograron su independencia, el régimen del apartheid de Sudáfrica colapsó, llegaron a su fin numerosas guerras civiles en Asia, África y América Latina, los israelíes y palestinos estuvieron más cerca de la paz que nunca, y una Yugoslavia en desintegración degeneró en guerras y limpiezas étnicas.</P>
<P>Como heredero victorioso del orden colapsado de la Guerra Fría, Estados Unidos se erigió en la potencia indiscutida. Sin embargo, no hicieron falta más de dos décadas, tras la guerra en Irak y la crisis económica y financiera, para que dilapidara ese estatus especial. La arrogancia del poder y la ceguera ante la realidad fueron las causas principales del declive de la única superpotencia restante. Si bien gran parte de la responsabilidad recae en George W. Bush, numerosas tendencias negativas lo habían precedido. Él las llevó a su extremo.</P>
<P>Después del 11 de septiembre del 2001, E. U. tuvo una segunda gran oportunidad de utilizar su poder sin paralelos para reorganizar el mundo. Tras este terrible crimen, los países -incluidos los árabes- estaban listos para dar pasos de largo alcance. En ese momento se pudo haber logrado la paz entre palestinos e israelíes y crear un nuevo comienzo para Oriente Próximo.</P>
<P>Hasta habría sido posible un cambio radical de la política energética estadounidense, al plantear como motivo la seguridad nacional. De esa manera, podría haberse enfrentado el reto del cambio climático de manera más eficaz. Sin embargo, esa oportunidad también se desperdició.</P>
<P>Europa -y, dentro de ella, Alemania- estuvo entre los grandes ganadores del 9 de noviembre de 1989. El Continente se reunificó en libertad: Alemania, el 3 de octubre de 1990; Europa, con la gran ampliación de la Unión Europea del primero de mayo del 2004. Tuvo éxito la introducción de una moneda europea común; fue un fracaso la integración política mediante un tratado constitucional. Desde entonces, la UE ha sufrido un estancamiento, tanto interno como externo. Europa ha hecho un uso insuficiente de sus oportunidades desde 1989, y podría perder influencia dramáticamente en la estructura de poder emergente del siglo XXI.</P>
<P>En Alemania, que debe en gran medida su reunificación a sus firmes raíces en la UE y la Otan, es palpable el cansancio respecto de Europa. La generación que hoy gobierna en Berlín piensa cada vez más en términos nacionales que europeos. Esto nunca fue más obvio que en los días decisivos de la crisis financiera global.</P>
<P>Rusia, la gran perdedora de 1989, sigue, dos décadas más tarde, sumida en una mezcla de depresión económica y social e ilusión y regresión políticas. La expectativa de vida sigue en descenso, la inversión en infraestructura, investigación y educación se encuentra atrofiada, la economía es apenas capaz de competir internacionalmente, y se está profundizando la brecha social entre ricos y pobres.</P>
<P>En gran medida, las élites rusas siguen pensando en términos de las categorías de poder de los siglos XIX y XX, lo que constituye el elemento ilusorio e históricamente regresivo de la actual política rusa. Es comprensible y legítimo su deseo de reclamar su papel como actor global de peso, pero si apunta al pasado para encontrar su futuro y si cree que puede prescindir de las inversiones futuras en favor de un descarado enriquecimiento personal, no hará más que seguir perdiendo terreno.</P>
<P>El 9 de noviembre de 1989 marcó no solo el fin de la era de la Guerra Fría, sino también el comienzo de una nueva ola de globalización. Los reales ganadores de este nuevo orden mundial son los grandes países emergentes, sobre todo China e India.</P>
<P>Ha pasado a ocupar el lugar del G-8 el G-20, que oculta la fórmula subyacente de distribución del poder dentro del nuevo orden mundial: el G-2 (China y Estados Unidos). Todo estos cambios reflejan una importante transferencia del poder desde Occidente a Oriente, desde Europa a América y Asia.</P>
<P>Las últimas dos décadas también han sido testigos de un mundo que ha llegado a sus límites ecológicos. Desde el 9 de noviembre de 1989 la mayor parte de la humanidad ha buscado alcanzar a cualquier coste estándares de vida occidentales, sobreexigiendo el clima y los ecosistemas de nuestro planeta.</P>
<P>La verdadera época de agitación está por venir. El calentamiento global no es más que la punta del iceberg hacia el que nos movemos a sabiendas y con los ojos abiertos. Lo importante hoy es que los Estados actúen de manera global y al unísono. Veinte años después de Berlín, Copenhague nos llama.</P>
<P>* Fue ministro de Relaciones Exteriores y vicecanciller de Alemania desde 1998 hasta 2005<BR>© Project Syndicate/Institute of Human Sciences, 2009</P>]]></content:encoded></item>
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<title>'El loco impuro'</title> 
<link>http://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/alfonsocarvajal/el-loco-impuro_6536008-1</link><pubDate>SÁB 07 NOV 2009 03:26 PM</pubDate><description>...</description>
<content:encoded><![CDATA[<P><FONT class=textoNormal>El loco impuro es un libro extraño, una demente curiosidad; a veces nos perdemos en su follaje, en sus intrincadas relaciones literarias y psíquicas, en sus líneas irregulares y herméticas, pero es clarividente en mostrar el fascinante mundo de la locura. Es un gran paso, a tientas, que nos acerca al delírium trémens del extravío. Roberto Calasso editaba Memorias de un enfermo de nervios, de Daniel Paul Schreber, ex presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde, escrito en el Hospital mental de Sonnenstein, cuando una fiebre creadora lo arrastró durante tres semanas a escribir su primer libro, El loco impuro, basado en las Memorias de Schreber. El argumento del alienado presidente se puede resumir en que Dios sólo tenía que ver con cadáveres, un ser superior alimentado de muerte, que era un puñado de nervios, y él, Schreber, poseía la misión de transformarse en mujer para parir una nueva humanidad y restaurar el filtro podrido entre esta y Dios. A tal punto que se tatuó "una flor de loto entre sus senos".</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Calasso parte de esa extraordinaria historia, para elaborar un relato narrativo que amplía el original y entrelaza con talentosa subjetividad ficción y realidad. Leyendo este sin camino mental nos viene a la memoria Antonin Artaud, quien pide permiso en el sanatorio mental de París para visitar una exposición de Van Gogh y escribe en 48 horas un texto imprescindible: El suicidado de la sociedad, donde pretende demostrar que a Van Gogh lo matamos todos. Razón no le faltaba. La locura atraviesa nuestra memoria cultural, el Quijote loco y soñador, hace posible una imaginación desbordada e infinita, la locura como sabiduría, como poesía.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Calasso recrea al loco creativo, al que perdiendo la cordura es capaz de escribir el mundo a su manera. Holderlin y Nietszche, por ejemplo, luego de perder la razón, se murieron ensimismados, aislados del mundo; al parecer, ya lo habían dicho todo. También recordamos a personajes literarios como Hamlet, de Shakespeare, el príncipe que funge de loco para develar el asesinato de su padre por el amor borrascoso entre su madre y su tío, o a Juan Pablo Castel, el celópata pintor de Sábato en El túnel.</FONT></P>
<P><FONT class=textoNormal>Calasso, en su honda exploración, afirma que la locura es un llamado divino, Dios nos desquicia y, como él, nos volvemos salvadores. Y Schreber señala: "Siento un funeral en mi cerebro". Calasso, inspirado en Schreber, muestra los límites indelebles entre locura y normalidad, y más aún en que el arte se nutre de ella, porque Dios ya sabía que "el placer está en lo impuro".&nbsp;</FONT> </P>]]></content:encoded></item>

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