Sustancias como armas

Sustancias como armas

EL uso de escopolamina debe ser equiparada con el uso de un arma para la comisión de delitos.

13 de junio 2017 , 12:00 a.m.

Señor Director:

La llamada escopolamina es, por su naturaleza, una sustancia potencialmente mortal, tal como lo establece su editorial (12-6-2017). Esta debe ser equiparada con el uso de un arma para la comisión de delitos, y, consecuentemente, los delincuentes tienen que ser castigados. Estos casos se clasifican como homicidio en grado de tentativa, y las penas aplicadas son severas.

Los farmaceutas y sitios que dispensan los componentes, de no cumplir con procedimientos de ley, deben ser tenidos por coautores y recibir la penalidad señalada para el delito de homicidio impropio en grado de coautoría u homicidio en grado de tentativa.

La peligrosidad de las sustancias demanda que solo se despachen en hospitales, bajo el más estricto control, o en farmacias registradas en una oficina similar a la de control de narcóticos y que demuestren tener protocolos de alta seguridad. Las anteriores son sencillas fórmulas que pueden salvar muchas vidas.

- Édgar Ballesteros Luna

* * * *

Señor Director:

El uso de escopolamina y otras sustancias para cometer delitos es más común de lo imaginado. Casi mil casos denunciados en un semestre indican que el delito es generalizado, porque muchos no denuncian. Muy bien que su editorial haga ver la responsabilidad en el expendio de estos fármacos. Y que se haga inteligencia, que se persiga y se castigue severamente.

Es en estos casos en los que deben legislar nuestros padres de la patria. Se sabe que la Policía hace esfuerzos, pero todo lo que se haga es poco para salvar vidas, o por la simple seguridad de miles de personas que caen en manos de esas bandas. Que no sea cosa de unos días; debe ser una campaña larga, hasta acabar con esta modalidad de delito.

- Carmen Rosa Novoa
Bogotá

Paz en los estadios

Señor Director:

¿Hasta cuándo? ¿Cuántos muertos debe haber para que autoridades tomen acción contra las barras bravas, esos violentos delincuentes, amparados en la pasión de unos hinchas de verdad para crear caos, consumir drogas, cometer atracos y asesinar a sangre fría o en riñas callejeras a quienes porten camisetas de su rival de ciudad? No hay derecho a que esta brutalidad se siga presentando.

Penoso lo de Cali, un estadio con hinchas de un solo equipo, y las estadísticas judiciales dicen que hubo un muerto apuñalado, 5 heridos, uno de los cuales de gravedad, y otros hechos condenables. Ahora saldrán los alcaldes, y la solución salomónica es prohibir el fútbol. Eso no es así. Se deben organizar para controlar a los violentos, para que el fútbol se pueda vivir y las familias vuelvan a los estadios en paz, con tranquilidad y sin esos delincuentes que asisten a vender droga, alcohol y puestos en la tribuna. También vale hacer un llamado a los directivos del fútbol para que los árbitros sean lo más imparciales posible, porque eso sí es una bomba de tiempo en un estadio lleno.

- Luz Cuartas Zapata

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