No estamos perdidos

No estamos perdidos

Confiemos en nuestros jugadores, quienes siempre, a la hora de la verdad, han salido adelante.

08 de octubre 2017 , 12:19 a.m.

Señor Director:

Se perdió un partido que era clave, ante Paraguay, pero no la clasificación. Es triste que después de estar ‘ad portas’ de ir al Mundial de Rusia estemos ahora al borde del repechaje, pues nuestra Selección ha perdido brillo, no juega bien. Y, a pesar de todo, estábamos a 15 minutos de clasificar. Pero las fallas, que son humanas, nos pusieron los pies sobre la tierra. Hay que ser realista y saber que es un juego, que los demás equipos también se preparan y que tienen las mismas ilusiones. Perder es ganar un poco, dijo Maturana. Pues, a corregir, desde el técnico hasta la banca.

Hay que replantear, porque no todo está perdido y lo peor es derrotarnos nosotros mismos. Me refiero al equipo. Es muy bonito ganar y es importante para el país en su estado anímico volver al Mundial, pero que no lo volvamos tragedia. Y, sobre todo, que sepamos que el juego tiene dos caras, que no vayamos a causar desórdenes en caso adverso. Pero, confiemos en nuestros jugadores, quienes siempre, a la hora de la verdad, han salido adelante. José Francisco Piñeres

Pensar a largo plazo

Señor Director:

Medellín ejecutó en 1984 un largo plan hacia el futuro por 50 años y logró construir su metro, además de una cantidad de obras públicas y privadas que la han convertido en una de las ciudades más bellas de Latinoamérica. El gran error de Bogotá es que no ha elaborado un largo plan, de las mismas características del de Medellín, pero ojalá por 100 años, por ser la capital de Colombia. El día que Bogotá elabore un largo plan hacia el futuro obtendrá su metro, sus caminos ecológicos por los cerros orientales, un túnel que comunique la calle 100 con el municipio de La Calera, para descongestionar gran parte del tráfico del norte, además de la Longitudinal de Occidente, que, hoy por hoy, las mencionadas están en los planos.

Fernando Cortés Quintero
Bogotá

Onerosas gabelas

Señor Director:

Absurda la pretensión de que la empresa pague los impuestos de los pilotos. Eso sería un mayor ingreso gravable, y la Dian tendría que requerirles los impuestos finales sobre todos los conceptos percibidos, como a cualquier ciudadano.

Más bien, es hora de derogar –así toque reformar la Constitución- las onerosas gabelas tributarias que hoy benefician inequitativamente a los altos cargos del Estado y otros sectores. En una democracia, todos debemos tributar en la medida de nuestra capacidad. O si no, terminan pagando los que menos ganan.

Ricardo Alarcón Gutiérrez
Bogotá

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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