La vía a La Calera y los ciclistas

La vía a La Calera y los ciclistas

La convivencia con los héroes cívicos se logra si todos respetamos las normas y somos prudentes.

17 de septiembre 2017 , 12:00 a.m.

Señor Director:

Lamento mucho las muertes de los ciclistas, en particular la más reciente, que además tuve la oportunidad de ver porque soy usuario de la vía a La Calera. Aunque desconozco los detalles, he sido testigo de esta muerte como de muchas otras de ciclistas. El jueves se hizo una manifestación de los biciusuarios para reclamar prudencia, lo cual considero necesario y legítimo. Pero mi inquietud es que los ciclistas, en general, no son prudentes.

Por ejemplo, la mayoría baja a más de 30 kilómetros por hora, que es la velocidad máxima permitida. Esta regla no solo es para los vehículos, sino para ellos también. Muchos no portan casco, no usan ropa vistosa ni luces. En condiciones de lluvia o niebla, es un suicidio ir por esa vía, o incluso para algunos que ahora hacen deporte de noche.

En fin, una vía tan estrecha, sin bermas, donde transitan vehículos particulares, camiones, camionetas, caballos, patinetas, con coches parqueados en los rumbeaderos, se ha vuelto un verdadero caos. Pienso que la convivencia con los héroes cívicos, de los cuales formo parte, se logra si todos respetamos las normas y todos –ciclistas y conductores– somos prudentes. Gonzalo David Prada, M. D., MBA, FCCP

Falta de misericordia

Señor Director:

Cuando han pasado algunos días de la visita del papa Francisco, que vino a Colombia a promover la misericordia, relato lo siguiente: hace más de un mes me fracturé la tibia y el peroné. Fui inmovilizado y seguí el proceso: operación, platinos, quitada de puntos y rehabilitación.

Durante ese proceso, salí a la calle en silla de ruedas a hacer mis vueltas, pues estoy solo y tengo 66 años. Nadie, absolutamente nadie, me dio la mano; al contrario, cuando pasaba una calle, los carros más aceleraban. Luego seguí yendo a las terapias y al resto de diligencias en muletas. En una de esas, un bus del SITP me lavó de pies a cabeza al pasar por un charco; en el supermercado nadie ayuda a alcanzar una bolsa, ¡y menos dar el turno para pagar!

¿En qué país vivimos? ¡Qué falta de misericordia!

Ómar Enrique Torres Pinto
Bogotá

‘Luces de terremoto’

Señor Director:

Complementando el artículo de Gabriel Silva Luján, ‘El síndrome de Nostradamus’ (11-9-2017), las luces que se vieron en el cielo tras el terremoto acontecido en el sur de México no tienen que ver con hechos apocalípticos, ni fantasmas o ánimas en pena, e inclusive ovnis. En realidad, son eventos naturales como producto del choque de las placas tectónicas que ocasionan los movimientos sísmicos. Los eventos del cielo son llamados ‘luces de terremoto’ y se vienen registrando desde 1611.

Fernando Cortés Quintero

Escríbanos a: opinion@eltiempo.com

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