La democracia colombiana

La democracia colombiana

Hoy, nuestros enemigos acérrimos se están convirtiendo en oposición democrática.

19 de abril 2017 , 12:00 a.m.

Señor Director:

Colombia es un ejemplo de optimismo político en épocas de turbulencia mundial.

Hoy, nuestros enemigos acérrimos se están convirtiendo en oposición democrática; las regiones olvidadas están en proceso de representatividad genuina. El estatuto de la oposición otorga garantías a los más radicales, y la JEP es paradigma de un equilibrio entre justicia, verdad y reparación que deja sin argumentos a la insurrección armada. Todavía lidiamos con dudas y los mismos problemas sociales, de corrupción y delincuenciales inherentes a los conflictos no resueltos.

Pero, como nunca, surgieron una autocrítica de la lucha armada, un reconocimiento de los conflictos sociales y una legitimación del Estado y las instituciones como espacios de debate, de consensos y acuerdos. Lo único que nos falta es aprender a deliberar; que los “espacios de opinión no refuercen las posiciones de extrema” dirigidas a fomentar el miedo y la desconfianza, y que aprendamos a “respetarnos en los valores que nos dignifican a todos”.Carlos H. Quintero B.

Una megaobra que desemboca en trocha

Señor Director:

Indudablemente, como se afirma en un artículo, el nuevo puente Pumarejo, que se construye sobre el río Magdalena, es en efecto una megaobra. Una longitud de más de 2 kilómetros, seis carriles amplios, ciclorruta, paso peatonal, un gálibo de 45 metros hacen de este puente una verdadera obra magnífica de nuestra ingeniería. Ya era hora de que se hiciera un reemplazo del puente actual para permitir el acceso, río arriba, de embarcaciones de mayor tamaño.

No obstante estas magníficas características, la otra realidad es que esta gran estructura de seis carriles, ciclorruta y paso peatonal llegará a una vía de escasos dos carriles. La llamada ‘vía a Ciénaga’ no es más que una trocha peligrosa con uno de los peajes más costosos por kilómetro en el país.

Fernando Pertuz Galofre
Bogotá

Es cuestión de conciencia

Señor Director:

Excelente noticia publica EL TIEMPO sobre la disminución de la accidentalidad de tránsito en un 67 por ciento, en Semana Santa.

Esto es el resultado de la toma de conciencia y del cambio de actitud. No han sido en vano las campañas de cultura ciudadana: las cifras demuestran que los conductores han asumido el rol con la responsabilidad que exige la actividad de conducir, que es sumamente riesgosa.

Hay que seguir insistiendo en las campañas y los controles para que los datos lleguen a una cifra mínima. Es cuestión de conciencia. Esto nos permite el cambio de actitud, que debe ser reforzada con los valores colectivos e individuales.

Debe existir una gran cuota de autodesarrollo, como la propia intención de mejorar continuamente en todas las actividades privadas o públicas.

Édgar Guillermo Bejarano Chávez
El Triunfo, Cundinamarca

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