Maduro modela la oposición contra la que competirá por presidenciales

Maduro modela la oposición contra la que competirá por presidenciales

El régimen se prepara para elecciones con estructurada tarjeta electoral sin rivales de envergadura.

Censura en Venezuela

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha desmantelado las figuras de la oposición.

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Marco Bello / Reuters

11 de noviembre 2017 , 11:00 p.m.

Aunque la elección más próxima en el panorama venezolano son las municipales –establecidas para este diciembre–, la maquinaria política del oficialismo desde hace meses se mueve pensando en un solo objetivo: las elecciones presidenciales previstas para el próximo año.

Desde hace algún tiempo, y con ayuda de los poderes del Estado, especialmente del Tribunal Supremo de Justicia, la Contraloría General y ahora con la Asamblea Constituyente, el régimen ha ido desactivando, uno por uno, a los rivales que podrían reunificar y potenciar la energía opositora, actualmente atomizada tras el resultado de las elecciones regionales y el colapso de la Mesa de la Unidad Democrática.

Sobre esa premisa, en las filas de los partidos políticos Primero Justicia (PJ) y Voluntad Popular (VP) se encuentran los dirigentes opositores con mayor arraigo a nivel nacional. De uno y otro partido despuntan, respectivamente, el exgobernador Henrique Capriles Radonski y Leopoldo López.

El primero fue inhabilitado por la Contraloría General en abril por un periodo de 15 años por supuestas irregularidades administrativas en su gestión, mientras que el segundo cumple una condena de 13 años y 9 meses, hoy domiciliaria, sentenciado por convocar las protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro en el 2014.

Con esos fardos a cuestas, el Consejo Nacional Electoral, también prooficialista, no permitiría la inscripción de estas candidaturas.

Otros líderes nacionales como Antonio Ledezma, del partido Alianza Bravo Pueblo, y María Corina Machado, del partido Vente Venezuela, no están inhabilitados para participar, pero sobre ellos penden grandes amenazas.

Especialmente sobre Ledezma, quien desde el 2015 se encuentra detenido por su supuesta participación en una conspiración para derrocar al Gobierno, aunque su juicio todavía no comienza y no hay sobre él una sentencia definitivamente firme.

Por su parte, la última inhabilitación política a la que fue sometida María Corina Machado –esta vez por parte de la antigua Asamblea Nacional– venció en julio del 2016.

Sin embargo, la dirigente –que ha hecho una intensa labor de acompañamiento al movimiento opositor en todo el país– tiene abierto un juicio, debido a la acusación de promover también las protestas del 2014.

Aunque el proceso judicial no avanza, el tribunal de la causa le dictó prohibición de salida del país y medidas de presentación, todo lo que supone una espada de Damocles para su eventual candidatura. En el avance para desmantelar los liderazgos de VP y PJ, el régimen venezolano no ha escatimado esfuerzos, y entre acusaciones de instigación a la protesta y asociación para delinquir ha puesto tras las rejas a 27 miembros del partido de Leopoldo López.

El encono oficial tocó la semana pasada al primer vicepresidente de la Asamblea Nacional, Freddy Guevara, quien se refugió en la embajada de Chile casi al mismo tiempo que la Constituyente creada por Maduro le levantó la inmunidad parlamentaria. Guevara fue uno de los principales líderes de la oposición que protestó en las calles contra Maduro desde abril hasta agosto de este año.

La misma amenaza pende sobre el presidente del Parlamento, Julio Borges, quien una vez fue precandidato presidencial, y aunque ha dicho que no se lanzaría a una nueva elección, representa también un riesgo para el oficialismo. En ese sentido, el presidente Maduro ya ordenó a la Fiscalía venezolana abrir un proceso en su contra por “traición a la patria”.

En el camino, decenas de liderazgos regionales y municipales han sido desmantelados por el régimen. Conocidos los casos de los exalcaldes Daniel Ceballos y Enzo Scarano, despojados de sus cargos en 2014 y encarcelados, la estampa se repitió este año con el retiro de sus cargos de los alcaldes caraqueños de Chacao, Ramón Muchacho (de PJ) y de El Hatillo, David Smolansky (de VP).

Los que quedan

La aplanadora contra la dirigencia opositora por parte del oficialismo ha dejado incólume, hasta ahora, los nombres del exgobernador de Lara, Henri Falcón (del partido Avanzada Progresista) y Henry Ramos Allup, expresidente de la Asamblea Nacional y del partido Acción Democrática. Ambos figuran desde hace años en las encuestas de opinión como dirigentes de la oposición conocidos a nivel nacional, aunque sus índices de popularidad nunca han alcanzado los niveles de Capriles o López.

El llamado a participar en las elecciones municipales por parte de Falcón y la tibia reacción de AD hacia sus gobernadores –que decidieron juramentarse ante la Constituyente– han aporreado las figuras de estos líderes entre la oposición, en la cual hay quienes los tildan de “colaboracionistas” de Maduro.

La inhabilitación del exgobernador del estado Zulia Manuel Rosales, quien estuvo exiliado y luego encarcelado, fue levantada la semana pasada y prácticamente al mismo tiempo decidió lanzarse a las elecciones de esa región que se celebrarán nuevamente en diciembre, toda vez que el gobernador elegido en los comicios de octubre, Juan Pablo Guanipa, se negó a subordinarse ante la Constituyente y no se le permitió juramentar su cargo.

La debacle opositora luego de las elecciones regionales ha reflotado la idea de la necesidad de un liderazgo nuevo, un ‘outsider’ capaz de capitalizar el descontento y generar un movimiento electoral de envergadura.

Algunas encuestadoras, hace meses, comenzaron a detectar al empresario Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, como una opción nombrada frecuentemente por los encuestados. Sin embargo, Mendoza ha dicho en reiteradas ocasiones que no tiene aspiraciones políticas.

Entretanto, la posibilidad de unas elecciones presidenciales con el actual Consejo Nacional Electoral han sido descartadas por la oposición, que esta semana anunció que accedió nuevamente a conversar con el régimen venezolano, esta vez con el objetivo de buscar “condiciones electorales mínimas”.

Los partidos PJ, VP, Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo serán los participantes en las conversaciones previstas para el 15 de noviembre. El partido de María Corina Machado deploró una vez más estos acercamientos señalando que solo sirven para “favorecer al régimen”.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal EL TIEMPO
Caracas (Venezuela)

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