Trump, a enfrentar el eterno debate sobre la posesión de armas

Trump, a enfrentar el eterno debate sobre la posesión de armas

En Estados Unidos hay unas 350 millones de armas, es decir, casi más de una por cada habitante.

Momento en el que tiroteo obliga a terminar concierto en Las VegasMomento en el que tiroteo obliga a terminar concierto en Las Vegas
Venta de armas

Reuters

02 de octubre 2017 , 08:11 p.m.

A raíz del tiroteo más letal de la historia reciente de Estados Unidos -que deja al menos 58 muertos y 515 heridos-, Donald Trump deberá enfrentar nuevos cuestionamientos a la venta de armas de fuego en Estados Unidos.

Stephen Paddock, el autor de los disparos, que se suicidó, tenía en su poder más de diez fusiles en la habitación del hotel desde donde abrió fuego.

En una breve alocución desde la Casa Blanca, el presidente denunció un acto que representa "el mal absoluto" y llamó a Estados Unidos a mantenerse unido y a orar. Pero no dijo ni una palabra sobre las armas de fuego.

Poco después, su portavoz, Sarah Huckabee Sanders, opinó que era "prematuro" emprender ese debate.

A pesar de que la investigación recién comenzó, los adversarios demócratas del presidente estadounidense ya exigen, cualesquiera hayan sido las motivaciones del homicida, una modificación de la legislación sobre armas, tema que suscita virulentas pasiones en Estados Unidos.

Apoyado en la campaña electoral por la mayor organización estadounidense defensora del derecho a poseer armas de fuego, la National Rifle Association (NRA), Donald Trump siempre fue un feroz defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución, objeto de ásperas discusiones sobre su interpretación, que estipula que no se puede atentar contra "el derecho del pueblo a tener y portar armas".

Algunas horas después del drama, su exrival demócrata, Hillary Clinton, pidió un debate de fondo sobre las armas.

"Nuestra pena no es suficiente. Podemos y debemos dejar la política de lado, enfrentar a la NRA y trabajar juntos para intentar que esto no vuelva a ocurrir", escribió en Twitter.

"Siempre hay (personas que matan) con historias y motivaciones diferentes, su trágico elemento en común es tener armas poderosas", destacaba por su lado Ben Rhodes, exasesor de Barack Obama, quien intentó en vano que el Congreso legislara sobre el asunto.

Masacre tras masacre, los demócratas no dejaron de intentar hacer más estricta la legislación sobre la venta de armas, pero los republicanos lograron hasta ahora actuar en bloque y oponerse a cualquier limitación.

Las encuestas de opinión indican que la mayoría de los estadounidenses son favorables a un endurecimiento de la legislación.

"Un amigo en la Casa Blanca"

Donald Trump no ha dado hasta ahora ninguna señal de que fuera a cambiar su postura, que entusiasma a su base electoral más fiel.

"Tienen un auténtico amigo en la Casa Blanca (...). Ustedes me han apoyado, yo los voy a apoyar", declaraba 100 días después de su llegada al poder en una insólita comparecencia de un presidente en ejercicio ante la NRA.

Durante la campaña ya había ido lejos en su argumentación, cuando usó el contra ejemplo del régimen francés, muy restrictivo, afirmando que los atentados del 13 de noviembre en París no hubieran sido tan letales si la ley fuera diferente.

Para ganarse la simpatía de miles de miembros de la NRA, Trump recuerda regularmente que dos de sus hijos son socios de esa entidad desde hace años. "Tienen tantos fusiles y armas que a veces hasta yo estoy un poco preocupado", contó alguna vez entre risas.

Esta mañana, el senador demócrata Chris Murphy, de Connecticut, donde en diciembre del 2012 tuvo lugar la masacre de la escuela de Sandy Hook, en Newtown, manifestó su enojo. "Es sencillamente exasperante que mis colegas en el Congreso tengan tanto miedo a la industria de las armas que pretendan que no hay ninguna solución política a esta epidemia". "Es hora de que el Congreso se mueva y haga algo", agregó.

Por su parte, Nancy Pelosi, líder de la bancada demócrata en la Cámara de Representantes, escribió al líder republicano Paul Ryan, para reclamarle la creación de una comisión que proponga "una ley razonable para ayudar a poner fin a esta crisis". 

Lady Gaga y Ariana Grande piden control de armas

Lady Gaga y Ariana Grande pidieron este lunes a los líderes estadounidenses que actúen rápidamente para endurecer las leyes de armas, mientras otros artistas se manifestaban conmocionados por el tiroteo.

Gaga utilizó su poder en las redes sociales para presionar a los políticos. "Esto es terrorismo llano y simple. El terror no tiene raza, género o religión. Demócratas y republicanos, por favor, uníos ahora", escribió la estrella del pop en su cuenta de Twitter, la séptima más popular de la red social con más de 71 millones de seguidores.

La cantante llamó la atención del presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, quien, al igual que el presidente Donald Trump y otros líderes republicanos, es fervientemente contrario a regular la posesión de armas. "Las oraciones son importantes, pero quienes tienen el poder de legislar @SpeakerRyan @realDonaldTrump tienen las manos manchadas de sangre #GunControl (control de armas) Acción rápida", escribió.

En tanto Grande -quien en mayo vivió un suceso de estas características en carne propia, cuando un seguidor del Estado Islámico mató a 22 personas que asistieron a un concierto suyo en Mánchester- indicó que no veía diferencias con el ataque ocurrido en Las Vegas, donde las motivaciones del tirador no estuvieron inmediatamente claras. "Mi corazón está Lady Gaga y Ariana Grande piden control de armasdestrozado por Las Vegas. Necesitamos amor, unidad, paz, control de armas, y que la gente vea esto y llame a esto lo que es = terrorismo", tuiteó Grande.

Un viejo debate

El derecho a acceder a armas de fuego sin restricciones del gobierno federal o estatal está amparado en la Segunda Enmienda de la Constitución, y a pesar de las masacres que se han presentado en todo el país, múltiples intereses impiden que se modifique o se proscriba.

Son muchas las matanzas que han ocurrido en universidades, colegios, teatros, coliseos, templos y sitios concurridos; así como la indignación, en mayor o menor grado, y muy poco se ha hecho para proscribir que la gente ande armada.

Más allá de los deseos de una parte de la población estadounidense que no quiere armas en la calle, está la poderosa NRA, que invierte millones de dólares en lobby ante el Congreso y los 50 estados para que no se impongan más controles o vetos a la venta de armas.

Además de que la inmensa mayoría del Partido Republicano considera sagrada la Segunda Enmienda de la Constitución, con las mayorías en el Senado y la Cámara de Representantes y con Trump como presidente, no son muchas las expectativas de un cambio en el estado actual de esta problemática.

No obstante, en lo que sí parece haber acuerdo, pero eso no solucionaría el problema de fondo, es que se fortalezca la verificación de antecedentes (hoy eso solo sucede en un 40 por ciento de los casos). En este sentido, los legisladores podrían decir que sí actúan.

Armas en Estados Unidos

Cada vez que hay una masacre se revive el viejo debate sobre la libre tenencia de armas en Estados Unidos.

Foto:

Reuters

Hace algunos años, durante una audiencia en el Congreso, la exsecretaria para la Seguridad Nacional Janet Napolitano advertía que la principal amenaza contra los ciudadanos de EE. UU. no eran las temidas organizaciones terroristas como Al Qaeda o el Estado Islámico (EI), sino ciudadanos estadounidenses radicalizados y dispuestos a ejecutar terribles atentados contra sus propios vecinos.

"El riesgo aumenta -dijo Napolitano- si se le añade la facilidad con la que en este país se pueden adquirir poderosas armas de fuego. La gente se sorprendería si supiera la cantidad de personas que encajan en este perfil".

Y es que ni siquiera cede la venta de los rifles de asalto, con todos los riesgos que implica, como se mostró en la matanza de Las Vegas, donde se usaron este tipo de armas automáticas y de repetición.

Las cifras son dramáticas: se estima que en Estados Unidos hay unas 350 millones de armas, es decir, casi más de una por cada habitante (son 323 millones de habitantes).
En el estado de Nevada se permite portar armas en público y para ello se requiere un permiso para llevarla escondida.

REDACCIÓN INTERNACIONAL
*Con información de AFP y Sergio Gómez Maseri, corresponsal de EL TIEMPO en 
Washington

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