Foto: Emilio Morenatti/AP
Anunció su renuncia para evitar profundizar la crisis política que vive su país.
Los líderes de la coalición aplazaron la toma de decisiones importantes luego de la dimisión del presidente y decidieron reunirse de nuevo dentro de tres días.
Dirigentes de los cuatro partidos mantuvieron un encuentro infructuoso de más de cinco horas en el que no consiguieron llegar a un acuerdo sobre la restauración de los jueces destituidos por Pervez Musharraf en el 2007, a pesar de que ya se habían comprometido a rehabilitarlos "inmediatamente" después de su salida del poder.
En un comunicado, el Partido Popular de Pakistán, PPP, principal fuerza del gobierno, se limitó a señalar que durante el encuentro "se discutieron asuntos relacionados con el fortalecimiento de la democracia y la estabilidad política".
La alianza aplazó la decisión de rehabilitar a los magistrados hasta que se produzca una nueva reunión cuatripartita.
Según el comunicado, los socios minoritarios del Ejecutivo pidieron tiempo al PPP de Asif Zardari, viudo de Benazir Bhutto, y a la Liga Musulmana PML-N de Nawaz Sharif para discutir en el seno de sus formaciones la restitución de los jueces.
Fueron las desavenencias entre el PPP y la PML-N sobre este asunto las que desencadenaron la ruptura del gobierno el pasado mes de mayo, cuando los ministros de la Liga abandonaron sus cargos para presionar al partido de Zardari.
El portavoz de la PML-N, Sidiq Faruq, explicó que su formación "quiere que los jueces sean rehabilitados pronto", pero desmintió que haya lanzado un "ultimátum" al PPP, como lo interpretó la prensa paquistaní.
Los socios de gobierno también dialogaron sobre el sucesor de Musharraf y sobre el futuro del ex presidente, a quien la Liga de Sharif quiere que se procese.
El PPP se ha mostrado esquivo con las pretensiones de la Liga, que sospecha que se le ha ofrecido una "salida segura" a Musharraf a cambio del exilio.
El ministro de Justicia, Faruq Naek, negó que la renuncia de Musharraf sea fruto de un acuerdo, como lo dijo la agencia oficial APP.
En medio de la crisis
Con o sin acuerdo, tanto la prensa como la ciudadanía han visto con buenos ojos el abandono de Musharraf.
El 63 por ciento de los paquistaníes se alegran de su dimisión y el 65 aboga por que sea procesado, según un sondeo de la filial paquistaní de Gallup.
Tan sólo un 15 por ciento de los encuestados considera negativa la marcha del que fue su líder durante casi nueve años y un 55 confía en que el país mejore tras su marcha.
"Éste era el momento que la amplia mayoría de la clase política esperaba", clamó en su editorial el diario Dawn, que hizo un llamamiento al gobierno para que se enfrente "a los problemas más apremiantes que atraviesa la nación y no se enfoque en uno de sus regateos eternos" con el relevo de Musharraf.
El analista Ejaz Haider, del rotativo Daily Times, alertó de que pronto resurgirán las muchas desavenencias entre los dos principales socios del Ejecutivo, antiguos enemigos obligados a entenderse tras las elecciones de febrero.
"En próximos días se verá el conflicto en torno a la designación de un candidato a presidente, pero esto es sólo la punta del iceberg. Hay mucho más" que los separa, constató.
Además de la aguda crisis económica, la violencia integrista que no cesa reclama la atención urgente de un gobierno que ha estado prácticamente inoperativo desde su formación a mediados de marzo.
Por el interés de la nación
Muchos creen que Musharraf renunció para evitar la humillación de enfrentarse al proceso de destitución que el Ejecutivo había iniciado contra él.
Sin embargo, algunos analistas sostienen que el presidente ha renunciado porque ya no era un aliado "fuerte" para Estados Unidos. "Musharraf ha fracasado en la lucha contra el terrorismo. El magnicidio de Benazir Bhutto fue también su sentencia de muerte", aseguró a El TIEMPO, Shah Rifat Alam, del diario paquistaní en inglés The News.
"Después de consultar con mis consejeros legales y con mis aliados políticos y siguiendo su consejo, he tomado la decisión de dimitir por el interés de la nación", dijo Musharraf con gesto abatido cuando anunciósu renuncia.
No todo el pueblo paquistaní participó en las calles del júbilo provocado por la dimisión de Musharraf.Para el periodista Rifat Alam, el futuro cercano de Pakistán "está lleno de conflictos y luchas en el seno de la coalición gobernante y en los demás partidos".
"Nos guste o no, Musharraf ha sido una figura paterna para todos los paquistaníes y se ha preocupado por el bien del país" señaló.
Habrá que ver si ahora Sharif y Zardari, satisfechos por "el triunfo de la democracia y el fin de la dictadura", se mantienen unidos para continuar con el proceso democrático en este convulso Pakistán.
ETHEL BONET**Con información de Efe
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