El fiscal general, Méname Mazuz convocó al mandatario a una audiencia preliminar que, según medios locales, es "una clara señal" de que cree tener pruebas incriminatorias suficientes.
"El fiscal general le informó que considera presentar cargos contra él en la sospecha de que ha incurrido en varios delitos en lo que se conoce como el caso 'Rishon Tours'", informó el Ministerio de Justicia en un comunicado.
Se trata de la agencia que habría colaborado con Olmert en la duplicación de facturas de viajes para cobrárselos a varias instituciones y pagar con el dinero acumulado las vacaciones particulares de quien, en el momento de los hechos, entre 1993 y el 2003, era alcalde de Jerusalén.
A última hora no se había informado sobre cuándo se celebrará la audiencia, mecanismo del que sólo disfrutan las personalidades públicas.
En un documento facilitado por ese ministerio se aclara que "antes de tomar una decisión final" sobre su procesamiento, Mazuz quiere preguntar al primer ministro su postura sobre los cargos de los que es sospechoso, entre ellos fraude en circunstancias agravantes y violación de la confianza.
Si no le convencen sus explicaciones, presentará el acta de acusación después de la audiencia, en un proceso que aún puede llevar meses y que no tendría mayor trascendencia política porque Olmert encabeza un gobierno de transición desde el 21 de septiembre.
Ese día presentó su dimisión para hacer frente a la ola de sospechas por fraude en sus viajes, cohecho en sus relaciones con un empresario estadounidense y tráfico de influencias en la compra de una vivienda en Jerusalén con un descuento importante.
Asimismo, tiene pendiente otro caso por beneficiar a un amigo y ex colaborador, Uri Messer, con ayudas millonarias de las arcas del Centro de Inversiones Públicas.
En principio, Olmert debió haber sido sustituido al frente del Gobierno israelí por la ministra de Exteriores, Tzipi Livni, su sucesora en la dirección del partido Kadima y a la que el jefe del Estado, Simón Peres, ofreció la formación del nuevo gobierno el 22 de septiembre.
Pero la incapacidad de ésta en mantener la actual coalición parlamentaria con laboristas y los ultraortodoxos del Shas derivó en la convocatoria de elecciones anticipadas el próximo 10 de febrero, y dejó a Olmert al frente del gobierno otros cuatro meses.
La convocatoria de la audiencia preliminar despierta también en Israel el recuerdo del caso vivido el pasado abril con el ex presidente israelí, Moshe Katsav.
Entonces, Katsav aprovechó la audiencia para llegar a un acuerdo con el fiscal general por el que se le anularon dos delitos de violación a cambio de su confesión de culpabilidad en otros de menor importancia, pero que igualmente le obligaron a renunciar.
Pero el mismo día que debía presentarse ante los jueces, en abril, el ex presidente rodeó el juzgado con su carro delante de las cámaras y se alejó, para anunciar horas después que anulaba el acuerdo alcanzado fuera de tribunales.
JERUSALÉN
Efe
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