En cinco días el movimiento islamista hizo desaparecer totalmente el gobierno de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), identificada con el movimiento Al Fatah, que ahora gobierna desde Cisjordania.
Y no fue una aventura pasajera. Hoy, 12 meses después, aunque la popularidad de Hamas se ha reducido entre los palestinos y los últimos sondeos indican que aumenta la del presidente Mahmud Abbas, el mandato de los integristas palestinos en Gaza es fuerte y no da señales de estar por caer.
"Israel ha fracasado totalmente", afirma Menajem Klein, del Departamento de Estudios Políticos en la Universidad de Bar Ilan.
"No ha logrado desmoronar al gobierno de Hamas y el bloqueo tampoco funciona. Los que más sufren son los habitantes palestinos, aunque la presión haya querido dirigirse a Hamas".
La apuesta inicial de Israel era ahogar con el bloqueo a los palestinos de Gaza para provocar una reacción popular contra Hamas que causara su caída.
Pero nada de esto ha pasado, ni se prevé que suceda.
No obstante, la vida de los palestinos, en el plano interno, ha cambiado en forma radical. La toma del poder por parte de Hamas y el hecho de que no ha detenido sino intensificado los ataques de cohetes Kassam desde Gaza hacia localidades civiles en territorio israelí, llevó a Israel a imponer un cierre de los pasos fronterizos y la reducción de abastecimientos, alimentos y combustibles.
Hambre y desempleo
"Esto ha modificado totalmente la vida del pueblo. Nada es ya igual en Gaza", afirma el periodista Zakaria Talmas. "La mayor parte de la gente necesita ayuda de la ONU para su alimentación diaria, el desempleo ha aumentado considerablemente y no funcionan ni las industrias ni la construcción".
Zakaria, que trabaja con la prensa extranjera que entra a Gaza, no tiene problema de ingresos, a diferencia de la mayoría de la población. Pero la situación es tan dramática que cuenta que cuando compra algo siempre utiliza una caja de cartón, "para que nadie vea, porque hay gente que no puede comprar nada".
El principal dedo acusador por esta situación los palestinos lo dirigen a Israel, que impuso el bloqueo. Pero no pocos son conscientes también de la responsabilidad de Hamas por la escasez.
"A los grupos radicales no les importa cómo vive la población", comenta el periodista Saud Abu Ramadan, dando como ejemplo que en más de una oportunidad han sido atacados puntos fronterizos, aunque está claro, de antemano, que la reacción inmediata israelí es cerrar esos puntos.
Algunas cosas han mejorado
En medio de la compleja realidad que se vive en Gaza, hay también quienes hallan ciertos puntos de luz.
El gran cambio para bien, es que terminó el caos en Gaza. La sensación general de anarquía que reinaba antes en las calles ha desaparecido. Los choques armados en cualquier esquina entre gente de Hamas y sus rivales de las fuerzas identificadas con Al Fatah se acabaron.
"Está claro que hay mayor sensación de seguridad personal, porque difícilmente a alguien se le ocurre robarte en la calle o asaltar tu casa, si saben que la gente de Hamas puede matarlo por ello", dice una mujer de Dir el Balah.
En el plano político y de seguridad, ni siquiera el logro posible de una tregua sería visto como llegada de la paz. Con Hamas decidido a no reconocer a Israel y a no renunciar a su "derecho de resistencia (los ataques con cohetes hacia territorio israelí)", y con Israel opuesto totalmente a un contacto con Hamas en tanto el grupo no renuncie totalmente a la violencia, no está claro cómo puede cambiar radicalmente, para bien, la situación de crisis.
Mientras tanto, las víctimas seguirán siendo los palestinos de la Franja de Gaza y los israelíes residentes en el sur del país.
JANA BERIS
PARA EL TIEMPO
JERUSALÉN
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