En Gaza, a falta de materiales, una palestina hace ladrillos de ceniza

En Gaza, a falta de materiales, una palestina hace ladrillos de ceniza

La joven de 24 años lidera la alternativa ante el bloqueo de Israel en el sector de la construcción.

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Majd Masharawi, la joven palestina que trata de levantar un futuro en Gaza con ladrillos de ceniza que ella misma diseña y produce.

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Saud Abu Ramadán / EFE

17 de noviembre 2016 , 12:48 a.m.

 La joven palestina Majd Masharawi trata de levantar un futuro en Gaza con ladrillos de ceniza que ella misma diseña y produce, con lo que ofrece una alternativa a la escasez de materiales de construcción que ha provocado el bloqueo israelí.

"La idea se me ocurrió al leer que en los años cuarenta y cincuenta los palestinos usaban ceniza que mezclaban con cemento para hacer ladrillos y construir muros y techos, en lugar de arena y grava", desvela a Efe esta ingeniera de 24 años.

"Debido a la gran escasez de materiales de construcción, descubrí que la ceniza en Gaza está disponible. Y los restos de la quema de madera, desechos orgánicos y carbón que se utilizan para electricidad en general eran desperdiciados sin darles uso", añade.

De ahí extrae la base, además de más ceniza que recoge de las fábricas de asfalto, que mezcla con grava y otros materiales como cemento hasta obtener como resultado, afirma, un ladrillo "más fuerte, práctico y de larga vida". Israel prohíbe la entrada de diferentes tipos de materiales de construcción en la Franja de Gaza, alegando que grupos militantes liderados por el movimiento islamista Hamás usan elementos como la grava, la arena, la madera y el cemento para crear túneles subterráneos entre Gaza e Israel, con el fin de cometer ataques y secuestros.

Gaza lleva bajo bloqueo israelí casi diez años, desde la toma violenta en 2007 del enclave costero por parte del movimiento islamista. Las medidas de Israel han afectado al sector de la construcción, que está completamente lastrado, y han dejado miles de casas y estructuras derruidas o dañadas, tras la destrucción que provocó la ofensiva militar israelí de 50 días sobre la franja en el verano de 2014.

"El invento ha llegado a ser una competencia real para los ladrillos tradicionales", se enorgullece esta joven ingeniera que cubre su pelo con un hiyab blanco, indicativo de que proviene de una familia conservadora. Los contratistas palestinos y vendedores de materiales de construcción locales alaban el ingenio, pero creen que se necesitaría producir más para cubrir las necesidades reales, por lo que demandan mayores esfuerzos de las autoridades.

"Creo que lo que Majd Mashrawi ha hecho es asombroso y un gran logro", valora Osama Abu Jabber, jefe del sindicato de contratistas y constructores de Gaza, aunque a su vez lo considera insuficiente: "Si tuviéramos un Gobierno que adoptara el plan de Mashrawi y levantara grandes fábricas, tendríamos cantidades razonables de ladrillos para la construcción".

Para esta joven gazatí todo son ventajas, desde el ligero peso hasta la calidad, la resistencia y también el precio, "razonable en comparación con el del ladrillo tradicional". Y añade que, además, "son buenos para aislar del calor y del ruido porque el ladrillo está lleno de pequeños agujeros vacíos".

Mashrawi defiende no sólo el resultado, sino todo el proceso, ya que la producción se realiza a través del mismo mecanismo que el ladrillo regular, lo que hace el "proyecto más aplicable, fácil y flexible", considera. "El precio es de tres shekels (menos de un euro), mientras que el de un ladrillo tradicional, si se encuentra, es de cuatro shekels", aclara Mashrawi y destaca que es más accesible para personas con bajos ingresos, por lo que todos pueden hacerse con esta materia prima para levantar sus casas.

Además del aspecto económico, Mashrawi pone especial interés en el medioambiental y recuerda que su apuesta también está permitiendo limpiar de cenizas el territorio, otro de los factores que contribuyen a la contaminación del enclave. "El objetivo es que los consumidores estén felices y satisfechos haciendo un producto de buena calidad y favorable al medioambiente", se muestra convencida por un trabajo con el que intenta que precio y calidad sean compatibles.

Los ladrillos hechos de ceniza comenzaron a tomar forma en el proyecto de graduación que Majd Mashrawi hizo para la facultad de ingeniería de la Universidad Islámica de la ciudad de Gaza, con el objetivo "de encontrar una alternativa y derrotar al bloqueo israelí que ha dañado todos los aspectos de la vida".

EFE

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