Jóvenes prefieren huir de Siria que prestar el servicio militar
Por: REDACCIÓN ELTIEMPO.COM |
Varios ciudadanos sirios caminan en las afueras del campo de refugiados de Kilis, Turquía.
Foto: AFPEntretanto, el conflicto amenaza con traspasar fronteras. Turquía envió tanques a zona limítrofe.
"En Siria te obligan a decidir: o estás con el régimen o con la revolución. Como alauíes (una rama del islam) debemos defender al régimen y proteger a nuestra comunidad religiosa, eso nos enseñan desde muy jóvenes. Nos hacen creer que estamos en peligro, que los suníes quieren masacrarnos, y si tú no matas, ellos te matarán a ti. Es la guerra santa", sentencia Issa, de 24 años, quien huyó de Siria para no incorporarse al servicio militar obligatorio.
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El 21 de junio de 2011, unos 200 estudiantes se manifestaron en contra del presidente sirio Bashar Al Asad en la residencia universitaria de Damasco y poco después llegaron decenas de furgones policiales.
"Primero llegó la Policía, seguida de los muhabarat (policía secreta) y los shabiha (milicias del régimen). Todo el mundo corrió hacia los dormitorios. Nos rodearon, apagaron las luces y por megáfono nos dijeron que salieran los manifestantes. Yo tenía mucho miedo y me quedé en la habitación. Me sentí como un cobarde, mis compañeros estaban fuera", lamenta Issa.
Este insumiso alauí, licenciado en Biblioteconomía en la universidad de Damasco, abandonó el país diez días antes de que acabara su prorroga por estudios.
Issa cogió sus ahorros, que había ganado como profesor particular de árabe, y cruzó la frontera hacía Turquía. Pero su pasaporte, con una vigencia de dos años, -lo que estipula la ley siria para los hombres que no han sido llamados a filas-, estaba a punto de expirar y tuvo que irse al Líbano, donde los sirios sólo necesitan el carnet de identidad para entrar.
"Había advertido a mis padres que me marcharía, pero nunca me tomaron en serio", señala Issa, antes de precisar que su hermano es militar y muchos de sus familiares son miembros de las fuerzas de seguridad. "Dos de mis tíos pertenecen a las fuerzas especiales, que cargan contra los manifestantes anti-régimen", detalla el joven.
Ante el miedo a las deserciones, el Ministerio de Interior sacó una normativa en marzo de este año que prohíbe la salida del país a todos los varones que están en edad de prestar el servicio militar.
Según sus estimaciones, unos 100.000 jóvenes se han marchado de Siria para no hacer el servicio militar. "Me he encontrado a un montón de compañeros de la universidad de Damasco en las calles de Beirut", asegura el joven.
Para su familia, Issa es un traidor. "Mi madre me pide que vuelva, que reconsidere mi postura, que mi obligación es proteger a los alauíes", indica. En Misyaf, (su ciudad natal) en el centro de Hama, "todo el mundo cree que soy un desertor y que me he unido al Ejército Libre de Siria", continúa el joven, que confiesa que él cree "en la humanidad fuera de la religión". "No somos mejores que otros sirios de diferente religión", insiste.
Ahora Issa vive en Beirut, comparte habitación con otros sirios que han huido por las mismas razones. Su amigo, 'Guevara' Darwish, hijo de un oficial de la Guardia Presidencial, trabaja desde hace nueve meses como recepcionista en un complejo hotelero en Jebail (noroeste del Líbano).
Él no pudo renovar su prórroga por estudios, porque la universidad permanece cerrada desde septiembre de 2011. "En condiciones normales habría hecho el servicio militar, pero ahora no podría hacerlo. No quiero estar en la situación de tener que matar a civiles desarmados", asiente el universitario sirio. "Yo apoyo a Al Asad como presidente, pero no al régimen. Al Asad no es quien toma las decisiones; está rodeado por un círculo oscuro de asesores, sedientos de poder y sangre", sostiene.
Taufic, de 18 años, pertenece a un importante familia alauí. El quería estudiar violín en el Conservatorio Nacional de Música, pero suspendió las pruebas de ingreso y no se podrá presentar nunca más.
Ahora trabaja como cocinero en Trípoli para ahorrar dinero y poder estudiar la carrera de violinista en Georgia. "Soy músico, un artista... no voy sacrificar mi vida por un régimen que va caer", sentencia Taufic, que aspira a un futuro mejor para Siria. "El nuevo régimen será mejor y si no lo es, el pueblo lo tumbará y habrá otro nuevo", anhela Taufic.
Crisis en las fronteras
Los temores de una regionalización del conflicto en Siria, que lleva 16 meses, se hicieron evidentes el domingo cuando el ejército de Turquía trasladó una importante cantidad de baterías de misiles y tanques a la frontera común.En los últimos seis días, los rebeldes sirios se apoderaron de tres de los siete puestos fronterizos con Turquía y las relaciones entre los dos países son pésimas desde el comienzo de la represión del movimiento de protesta contra el régimen de Al Asad, en marzo de 2011, y se deterioraron todavía más a finales de junio, cuando la defensa antiaérea siria derribó un avión de combate turco frente a sus costas.
Asimismo, el domingo tropas del ejército sirio entraron en dos ocasiones en Líbano y bombardearon la zona fronteriza de Al Yura, donde también registraron varias viviendas, informó la policía libanesa. Horas después, otro grupo de soldados sirios volvió a entrar en esta zona y dinamitó la casa de un ciudadano libanés, sin que se conozca el motivo.
Este tipo de incursiones de las fuerzas sirias se han vuelto habituales en las últimas semanas.
A este hecho hay que sumarle la preocupación expresada por el gobierno de Jordania que anunció "medidas para evitar la violación de la soberanía que pueda afectar a la seguridad nacional"
El portavoz oficial del ejecutivo jordano, Samih Maayta, dijo que las autoridades estudian el modo de regular el flujo de refugiados sirios y de proteger las fronteras.
Duros enfrentamientos
El domingo, los intentos de los rebeldes sirios de tomar el control de la capital Damasco y de las fronteras del país desataron nuevos combates con las tropas gubernamentales, que tratan de aplastar a los insurgentes.La violencia generó al menos 39 muertos en todo el país en solo un día. Después de una semana de enfrentamientos en la capital, los choques entre las fuerzas de Al Asad y los rebeldes del Ejército Libre Sirio (ELS) se extendieron a la segunda ciudad del país -Alepo-, que como Damasco se había mantenido relativamente al margen del conflicto.
El conflicto sirio ha adquirido un nuevo cariz tras el atentado del pasado miércoles en Damasco (el mayor golpe del ELS contra el régimen desde el inicio de la rebelión) en el que fallecieron el ministro de Defensa, Daud Rayiha, el viceministro y cuñado de Al Asad, Asef Shaukat, y el asistente presidencial Hasan Turkmani. Dos días después murió el jefe de la policía secreta, Hisham Ijtiar.
Ethel Bonet
Para EL TIEMPO
Beirut, Líbano.
Con información de Efe y AFP
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