Bombazo en Afganistán, otra sorpresa en la política exterior de Trump

Bombazo en Afganistán, otra sorpresa en la política exterior de Trump

Decisión de lanzar el mayor artefacto no nuclear jamás usado en combate sería táctica y no política.

Bomba en Afganistán

Un soldado afgano señala la zona montañosa donde cayó la bomba lanzada por EE. UU. cerca de la frontera con Pakistán.

Foto:

Ghulamullah Habibi / EFE

14 de abril 2017 , 08:41 p.m.

El gobierno de EE. UU., encabezado por Donald Trump, volvió a sorprender al mundo. No solo por el bombardeo en Siria la semana pasada en represalia a un ataque químico del régimen, que dejó 86 muertos, sino por el uso de su artefacto no nuclear más potente contra un complejo de túneles bajo control del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Afganistán el pasado jueves.

El máximo comandante militar estadounidense en Afganistán, el general John W. Nicholson, dijo este viernes en rueda de prensa que la decisión de lanzar una de las mayores bombas convencionales, apodada por los medios como ‘la madre de todas las bombas’, jamás usada en combate fue puramente táctica, en el marco de la campaña contra combatientes ligados a Estado Islámico en ese país, de donde EE. UU. debió retirarse en el 2014, cuando terminó técnicamente su guerra, pero que se ha negado a hacerlo por un supuesto avance de los talibanes.

Horas después del ataque, el Ministerio de Defensa afgano confirmó la muerte de al menos 36 presuntos miembros del EI, pero el viernes las autoridades locales de la provincia de Nangarhar ya hablaban de 92 milicianos, que se escondían en la base del grupo yihadista en el distrito de Achin.

Sin embargo, el Ministerio de Defensa de Afganistán se rehusó a confirmar o desmentir esta cifra y señaló que este sábado se ofrecerán nuevos datos.

Por su parte, Attaullah Khogyanai, portavoz del gobernador de la provincia de Nangarhar, aseguró que el número de fallecidos en la operación puede incrementarse, al señalar que aún hay militares trabajando sobre el terreno.

Como respuesta, Amaq, la agencia de noticias afiliada al Estado Islámico en Oriente Próximo, publicó un comunicado en el que negó que el grupo hubiera sufrido bajas en el ataque, citando a una fuente no identificada con la que tuvo contacto. El reporte no pudo ser verificado de forma independiente.

La operación estadounidense coincidió con el envío por parte de Trump de su primera delegación de alto nivel a Kabul, en medio de la incertidumbre sobre los planes de los 13.400 efectivos extranjeros restantes en Afganistán –8.400 de los cuales son estadounidenses–.

Desde que el Ejército afgano se hizo oficialmente responsable de la seguridad del país en el 2014, el control territorial de los talibanes en la región se ha intensificado. Además, el EI estableció una presencia en el este del país y se ha atribuido ataques terroristas en Kabul que han dejado decenas de muertos.

Nicholson señaló que está en comunicación constante con funcionarios en Washington, pero que la decisión de usar la bomba GBU-43 de 9.797 kilogramos, se basó en una evaluación de las necesidades militares y no en consideraciones políticas más amplias.

Grabación que registró prueba de la más poderosa bomba no nuclear de EE. UU.También conocida como la "madre de todas las bombas", GBU-43 es una munición guiada por GPS que pesa casi 10 toneladas y fue probada por primera vez en marzo de 2003, pocos días antes de que comenzara la guerra de Irak. Estas imágenes de archivo muestran un operativo de prueba de su uso.
Bomba MOAB en Afganistán

Grabación de archivo de pruebas de la MOAB.

“Es la primera vez que encontramos un obstáculo importante en nuestro progreso”, dijo con relación a la operación conjunta afgano-estadounidense en contra del EI puesta en marcha en marzo.

“Era el momento adecuado para usarla de forma táctica contra el objetivo correcto en el campo de batalla”, agregó. En el lugar del ataque estaban presentes fuerzas de ambos países, que reportaron que el “arma logró su propósito”, indicó Nicholson.

El portavoz del Ministerio de Defensa afgano, Dawlat Waziri, aseguró que “ningún civil resultó herido y solo fue destruida la base desde la que el EI solía lanzar ataques en otras partes de la provincia”.

En la aldea de Achin, a unos cinco kilómetros de la remota y montañosa área en la que fue lanzada la bomba, varios testigos dijeron que la tierra se sacudió, aunque las casas y los comercios parecían no haber sido afectados.

Qari Mehrajuddin vio primero “un relámpago como en una tormenta con truenos”, seguido por el estruendo de una explosión, un sonido demasiado familiar para los residentes de esta zona afectada por la guerra. “Creía que había un bombardeo justo fuera de mi casa”, comentó.

Algunos residentes agradecieron el ataque. “Si uno quiere destruir y eliminar al EI, no nos quejaremos aunque destruyan mi casa, porque no son seres humanos, son salvajes”, dijo la ciudadana Mir Alam Shinwari.

Mientras tanto, los esfuerzos para organizar las conversaciones de paz se han estancado, y los talibanes, que han experimentado divisiones internas, dicen que no negociarán hasta que todas las fuerzas extranjeras hayan abandonado el país.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
* Con información de REUTERS Y EFE

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