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'Es fácil cometer un crimen y decir que el salafismo lo ha hecho'

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EL TIEMPO habló con líder en Líbano. Con videos, EE. UU. intenta calmar ira musulmana.

Un grupo de cinco jóvenes con túnicas hasta los tobillos, la cabeza tapada con un gorro de hilo blanco y barbas largas, tradicional entre los salafistas, vigilan que nadie extraño se acerque a la edificación donde opera el sheik Ahmad Assir en Saida, ciudad de mayoría sunita a 20 kilómetros al sur de Beirut (Líbano).

Este polémico líder salafista, al fin y al cabo, ha logrado polarizar a los libaneses en torno a su figura debido a que en los últimos meses ha liderado una serie actos controvertidos como la obstrucción de la principal vía que conduce hacía el sur del país para protestar contra el arsenal de armas que posee la agrupación chiita Hezbolá y, el viernes, con la realización de una numerosa manifestación en el centro de Beirut que dejó a la capital del Líbano paralizada y militarizada.  

El propósito de la concentración, como todas aquellas que se programaron el viernes en el mundo islámico, tenía como propósito protestar por la difusión de las caricaturas sobre profeta Mahoma publicadas por la revista francesa 'Charlie Hebdo' y por la emisión del controvertido video que ridiculiza su figura.

"A nosotros nos llaman radicales, pero los radicales son aquellos lideres del resto del mundo", dijo Assir en la tarima ubicada frente a la gran mezquita de Beirut al referirse que los países que permiten la presencia de esos extremistas, son también extremistas.

Durante su discurso, en el que dijo que los cristianos no eran responsables por el video, también criticó al presidente Francés Francois Hollande.  "Permite la publicación de la revista 'Charlie Hebdo' y prohíbe que los musulmanes protesten. ¿A eso le llaman libertad de expresión?", dijo este líder salafista de 44 años que viste de blanco tal como sus ayudantes.

La diferencia es que su cabeza está cubierta por un turbante blanco que hace juego con la barba larguísima que adorna su cara. Y es que muchas de estas protestas más violentas que se han llevado a cabo en el mundo islámico en las últimas semanas, incluida aquella que sucedió en Libia y que terminó con la muerte del embajador estadounidense Chris Stephen, han sido atribuidas a seguidores de esta corriente del islam sunita que tanta desconfianza causa en la región por su radicalidad.

"Hay muchas clases de salafismo. Es fácil en estos días cometer un crimen y decir que el salafismo lo ha hecho", había argumentado Assir en una conversación que sostuvo con EL TIEMPO en su oficina de Saida. "Pero lo que yo hago es mirar la acción y juzgar si es correcta o no", se justificó este hombre que  quería demostrar que las manifestaciones se podían hacer de manera pacífica como lo repetían el viernes sus seguidores, como Ayman, un ingeniero químico de 22 años .

"Lo que pasó en países como Libia fue una reacción. No muestra los valores del islam. Nosotros venimos a mostrar los verdaderos valores del islam", explicó.

Y es que mientras los guardias de seguridad de Assir trataban de controlar que los asistentes llegados en buses desde Saida y Trípoli mantuvieran el control, el viernes el centro de Beirut estuvo adornado con las banderas negras de los salafistas que llevan escrito en árabe la inscripción "Solo hay un Dios y Mohamed es el profeta de ese Dios".

"En sus orígenes el salafismo se refiere a los musulmanes que alcanzan el nivel original de la fe. Y en ese sentido todos los musulmanes sunitas somos salafistas. Pero actualmente el salafismo también pertenece a partidos políticos y agrupaciones que tienen ciertas actitudes y objetivos en las sociedades", asegura Assir, que quiere desmarcarse de aquellos sheiks extremistas que cada día tienen más presencia y protagonismo en la región.

Un ejemplo fue la gran representación que tuvieron en las elecciones parlamentarias de Egipto, donde sorpresivamente obtuvieron en un comienzo 25 por ciento de los votos.

En Túnez, Libia y el resto del norte de África también consolidan cada día más su presencia. Y en Siria, han ido ganando presencia en la medida que el conflicto se extiende.

Para completar, en Líbano, el país más secular de la región, este movimiento tiene gran presencia en la ciudad de Trípoli -la segunda ciudad del país-, donde hay varios sheiks que abogan por la creación de un califato en la región y donde las banderas negras del salafismo están extendidas.

Muchos de los seguidores de estos sheiks fueron los responsables de una gran protesta llevada a cabo días atrás que terminó con dos muertos y con la quema de varios locales de cadenas norteamericanas como Kentucky Fried Chicken.

Omar Bakri, uno de los sheiks más influyentes de Trípoli, dijo a EL TIEMPO durante la marcha que "Estados Unidos tiene que detener la difusión del video, de lo contrario tiene que aceptar nuestra reacción", dijo Bakri que fue más allá y pidió a sus colegas que aprobaran una fatua (pronunciamiento legal del islam) que diga que "permita matar a todos aquellos que insultan al profeta Mahoma".

Estas reacciones radicales han puesto en un gran aprieto a los ulemas sunitas que intentan desmarcarse de esta interpretación radical del islam que es difundida por estos sheiks salafistas a quienes también se ha señalado de estar aprovechándose de la Revolución en Siria para expandir las ideas radicales dentro de ese país, que aunque tradicional y religioso, nunca se ha caracterizado por el extremismo.  

"El pecado no es de la religión, el pecado es de aquellos que no conocen el islam y lo interpretan a su manera. Ellos no representan al islam y la gente sabe diferenciarlos", dijo a EL TIEMPO el gran Mufti del Líbano Mohamed Rashi Qabani que aseguró que como religión no apoyan ningún acto terrorista.

Lo que han asegurado los lideres sunitas, al igual que han hecho los chiitas del Líbano,  es que tratarán de impulsar una legislación internacional que prohíba los ataques a las religiones y a sus profetas. "No hay duda que hay algunos islámicos que han cometido errores. Y eso errores fueron una reacción a mayores errores que Estados Unidos cometió en la región como fue la guerra contra Irak, el apoyo a Israel y su posición contra Palestina" aseguró Assir.

Protestas dejan 19 muertos en Pakistán

Diecinueve personas murieron el viernes en enfrentamientos en Pakistán, en una jornada de protestas contra el video antiislámico producido en EE. UU. y la publicación de caricaturas de Mahoma en Francia.

Los choques con la policía dejaron cinco muertos en Peshawar (noroeste) y doce (entre ellos dos policías) en Karachi (sur), así como unos 200 heridos. Los participantes en las protestas en ambas ciudades incendiaron varios cines, algunos de estos considerados por los fundamentalistas como propagadores de películas obscenas.

Precisamente en este país, el gobierno de EE. UU. contrató anuncios en siete canales de televisión para expresar su rechazo al video en el que se ridiculiza a Mahoma.

El propio presidente de EE. UU., Barack Obama, aparece diciendo que su país "rechaza cualquier esfuerzo para denigrar las creencias religiosas de otros".

Por su parte, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, reitera que EE. UU. no tiene "absolutamente nada que ver con este desagradable video".

Catalina Gómez
Para EL TIEMPO
Beirut

Con información de AFP

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