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Apoyo a la Primavera árabe no ha conjurado el odio contra EE. UU.

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Furia islamista se ensaña con Occidente con ataques a embajadas tras difusión de video antiislámico.

El mundo occidental de nuevo se enfrenta a la ira islamista. Después de apoyar la Primavera árabe, que en muchos países de Oriente Próximo y el norte de África se saldó con la caída de larguísimas dictaduras -en gran medida pro occidentales-, EE. UU. y sus aliados ven cómo un nuevo brote de odio y violencia sacude a la región y hace reflexionar sobre sus políticas y su papel en el desenlace de los movimientos pro democráticos que vieron la luz desde finales de 2010. (Lea también: La 'sorpresa de octubre' que podría complicar la reelección de Obama.)

Esta vez, el detonante fue la difusión de un provocador video antiislámico, llamado 'La inocencia de los musulmanes' y producido en Estados Unidos, en el que se representa a Mahoma -máximo profeta de la religión musulmana- como un ser inmoral, de corta inteligencia y en el que, incluso, se pone en duda que haya sido mensajero de Dios. De las peores blasfemias en esta religión.

Como resultado de esto, miles de personas han salido a protestar contra las embajadas de EE. UU., Gran Bretaña y Alemania, entre otras, dejando muy claro que el sentimiento antioccidental, y particularmente antiamericano, sigue vivo, a pesar del apoyo a la Primavera árabe.

"Oriente Próximo ya era profundamente antiestadounidense antes de la Primavera árabe -declaró a la agencia 'Efe' Aaron Miller, del Centro Wilson, de Washington-. Lo que la gente quería era poco realista, y lo que él propuso, un poco idealista", dijo, al referirse al famoso discurso del presidente estadounidense Barack Obama cuando inició su mandato, que proponía abrir una nueva era en las relaciones de su país con los árabes. "La gente en el mundo árabe ha perdido mucha fe y esperanza en lo que el Presidente dijo que quería hacer".

Muchos son los contenciosos que han alimentado recientemente el sentimiento antiestadounidense y antioccidental. Desde el sufrimiento del pueblo palestino -con sus conversaciones de paz estancadas con Israel-, pasando por la invasión de Irak y las torturas en la cárcel de Abu Ghraib, las caricaturas de Mahoma publicadas en el 2005 en el diario danés 'Jyllands Posten 'y que provocaron al menos 100 muertos, hasta la influencia de fundamentalistas cristianos como el pastor estadounidense Terry Jones, que amenazó con quemar coranes.

Paradójico. El embajador de EE. UU. en Libia, Christopher Stevens, muerto el martes tras un ataque al consulado estadounidense en Bengasi, fue la persona designada por Obama como puente con los rebeldes que derribaron el régimen de más de 40 años de Muamar Gadafi.

Shadi Hamid, director para Oriente Próximo del centro Brookings, escribió en un artículo publicado en 'Foreign Policy': "Tras décadas de socavar la democracia árabe con su apoyo a autócratas, Washington por fin está desempeñando un papel positivo, incluso crucial, en la recuperación económica de gobiernos democráticos".

Gracias a la Primavera árabe, nadie está dispuesto a callarse ahora. Es más, los egipcios o los yemeníes exigen una nueva independencia y una política exterior desligada de Washington.

Por su parte, los nuevos gobernantes, elegidos en las urnas, se encuentran en una delicada situación, entre la diplomacia y la seguridad nacional, por una parte, y el sentimiento popular y religioso, por otra.

El nuevo presidente egipcio, el islamista Mohamed Morsi, es el mejor ejemplo: tardó más de 24 horas en condenar el asalto de Bengasi, y fue mucho más duro denunciando la película que la violencia de sus ciudadanos. Actuó más como líder religioso que como estadista.

La eterna preocupación

La seguridad es otro gran problema en los países que aún no se han estabilizado tras las revueltas. "Hablamos de gobiernos que no tienen mucha experiencia gobernando", apunta Miller.

Más allá del odio, analistas en EE. UU. coinciden en que la muerte de Stevens se dio por falta de seguridad. De ahí que varios legisladores hayan pedido cortar las ayudas, más ahora que se prepara un paquete de mil millones de dólares para aliviar la enorme deuda pública egipcia.

Y finalmente un elemento clave: los salafistas. A miembros de este movimiento, que propugna el regreso a las fuentes originales del islam, se les ha visto teniendo un activo papel en prácticamente todos los ataques a las legaciones diplomáticas.

Proscritas o combatidas por décadas de dictaduras, la Primavera árabe les dio la posibilidad de salir del ostracismo. Pero, fieles a su principio de que lo único valioso es la religión, ni les interesa la democracia, sino una revolución sociorreligiosa.

Interrogan al supuesto director

Nakoula Basseley Nakoula, el supuesto cerebro detrás de la película La inocencia de los musulmanes, fue interrogado ayer por agentes federales en Los Ángeles.

El hombre de 55 años fue condenado por fraude bancario en el 2009 y tiene prohibido el acceso a internet. Ahora, el FBI investiga si Nakoula violó su libertad condicional, en caso de que haya subido el tráiler de su producción.

Según la prensa de Estados Unidos, el filme originalmente se llamaba 'Guerreros del desierto' y fue producida por el grupo Media for Christ.

Por su parte, los actores de la película enviaron un comunicado condenando el proyecto y alegando que hubo "drásticas ediciones" de las que no fueron informados y que los diálogos fueron doblados.

Cierre de embajada

EE. UU. cierra este domingo su embajada en Jartum, después de que el Gobierno sudanés rechazó su petición de enviar 'marines' para proteger la sede diplomática en el país, informó el Departamento de Estado.

Aunque las autoridades de EE. UU. no han dicho si el cierre será definitivo, pidieron a sus ciudadanos "mantenerse alejados hasta nuevo aviso".

Al Qaeda se atribuye ataque

La red Al Qaeda en la península Arábiga aseguró el sábado que el ataque contra el consulado de EE. UU. en Bengasi, en el que murió el embajador estadounidense en Libia, Christopher Stevens, fue en venganza por el asesinato de su 'número dos', Abu Yehia al Libi.

El grupo terrorista hizo además un llamado a seguir atacando los intereses de EE. UU. "Lo que sucedió es algo muy grande, por lo que deben unirse esfuerzos con un solo objetivo, que es la expulsión de las embajadas estadounidenses de los países musulmanes".

Francesca Cicardi
Para EL TIEMPO
El Cairo

Con información de Efe

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