Siria, en el limbo por disputa entre Rusia y EE. UU.

Siria, en el limbo por disputa entre Rusia y EE. UU.

Washington dice que evalúa opciones diplomáticas y militares. Moscú desplegó su sistema de misiles.

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Este martes continuaban los bombardeos sobre Alepo, uno de los principales bastiones rebeldes en Siria. Niños resultaron muertos y heridos.

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REUTERS

04 de octubre 2016 , 08:02 p.m.

El nuevo distanciamiento entre Estados Unidos y Rusia vuelve a dejar una posible solución a la guerra en Siria en el limbo, después de que Washington anunció el lunes la suspensión de sus conversaciones con Moscú para un alto el fuego tras la destrucción total del mayor hospital del sector rebelde de Alepo en un bombardeo aéreo.

Mientras el secretario de Estado de EE. UU., John Kerry, afirmó este martes que Washington no ha renunciado a lograr la paz en Siria –país que ya completa más de cinco años en una guerra que ha dejado más de 300.000 muertos–, Rusia desplegó una batería de misiles antiaéreos S-300 en territorio sirio para defender su base naval en el puerto de Tartus (mar Mediterráneo), anunció el Ministerio de Defensa.

Aun así, Moscú afirmó que espera que predomine la “sabiduría política” en EE. UU. tras su decisión de suspender las negociaciones.

“Nos gustaría pensar que Washington hará prueba de sabiduría política y que continuarán nuestros contactos en ámbitos especialmente sensibles e indispensables para mantener la paz y la seguridad”, declaró el portavoz del Krem-lin, Dimitri Peskov.

¿Punto muerto?

La respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar. El portavoz adjunto del Departamento de Estado, Mark Toner, afirmó que EE. UU. está barajando una serie de “opciones diplomáticas, militares, de inteligencia y económicas” para hacer frente al conflicto sirio, pero prefiere evitar medidas como ataques aéreos sobre objetivos del régimen sirio. Sin embargo, no volvió a poner sobre la mesa la opción del diálogo.

Lo cierto es que las negociaciones entre Moscú y Washington otra vez parecen haber llegado a un punto muerto.

El jefe del Kremlin, Vladimir Putin, nunca escondió que el principal objetivo de la intervención militar rusa en el país árabe era “estabilizar” el régimen de Bashar al Asad, al que considera “legítimo” representante del pueblo sirio.

Pero EE. UU. siempre ha pedido que Al Asad deje el poder, pues a su parecer es su permanencia como jefe de Estado la que genera la inestabilidad política en ese país.

Expertos estiman que Rusia ha logrado mantener en el poder a Al Asad, que hace un año estaba a punto de ser derrocado, y que su operación militar ha encallado debido a las diferencias con EE. UU. sobre la oposición armada siria.

Tanto el Kremlin como los analistas culpan a EE. UU. de ralentizar la campaña aérea rusa contra Alepo con la excusa de que la oposición moderada se había convertido en víctima colateral de los bombardeos rusos contra objetivos yihadistas.

Rusia aceptó suspender los bombardeos a cambio de que EE. UU. persuadiera a la oposición armada para que abandonara las posiciones del Frente de la Conquista del Levante (antiguo Frente al Nusra), pero Washington no cumplió con su parte del trato.

Esos tres meses de negociaciones entre Moscú y Washington permitieron a los yihadistas recuperarse de los bombardeos rusos, hacer acopio de munición y reclutar más efectivos en toda la región, incluida Asia Central.

“Lo que rusos y sirios no esperaban era que el Estado Islámico recibiera ingente financiación y armamento de Arabia Saudí y Catar, y el Frente al Nusra, de los servicios secretos turcos”, resaltó Vladislav Shuriguin, experto militar.

Mientras los yihadistas siguen controlando más de la mitad del territorio, el Ejército sirio tiene escasez de recursos humanos –ya que los cristianos y los kurdos les han dado la espalda– y está socavado por la falta de mandos profesionales y una rampante corrupción que le ha causado la animadversión de la población local.

En Siria, la campaña de intensos bombardeos y ataques indiscriminados sobre Alepo oriental que lleva a cabo desde hace más de diez días el régimen sirio apoyado por el Ejército ruso no para.

Por eso, este martes el alto comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad al Hussein, solicitó una resolución para limitar el uso del derecho al veto al Consejo de Seguridad de la ONU en casos en que se sospeche que se están cometiendo crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad o genocidio. Rusia rechazó la solicitud y EE. UU. guardó silencio.

Redacción internacional*
*Con AFP y Efe

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