Problemas jurídicos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel
ANÁLISIS UNISABANA
Logo de la Universidad de La Sabana

Problemas jurídicos de reconocer a Jerusalén como capital de Israel

El pasado 6 de diciembre, Trump desató una ola de críticas a nivel internacional por su decisión.

Jerusalén

Aunque Israel considera Jerusalén su capital, la soberanía del país sobre la parte oriental de la urbe no está reconocida por gran parte de la comunidad internacional.

Foto:

Efe / Abir Sultán

07 de diciembre 2017 , 12:48 p.m.

Como ya es bien sabido, el 6 de diciembre de 2017, día que algunos consideran histórico por lo sucedido, el presidente de los Estados Unidos de América, Donald Trump, siguiendo con su tradición de ignorar a la mayor parte de la comunidad internacional y tomar medidas de cuestionable legalidad internacional, reconoció a Jerusalén (sin especificar que se refería a Jerusalén occidental, lo que habría sido lícito, sino refiriéndose a la totalidad de aquella ciudad) como capital de Israel.

Pese a los llamados de diversos líderes internacionales de que se abstuviese de hacer esto, Trump siguió adelante, diciendo en su alocución televisada que lo hacía por diversas razones: para reconocer una realidad (“This is nothing more or less than a recognition of reality”) y porque habían fracasado estrategias anteriores que evadían el reconocimiento (“We cannot solve our problems by making the same failed assumptions and repeating the same failed strategies of the past”). ¿Qué puede opinarse?

A primera vista, el discurso parece ser menos grave de lo que algunos temían, y como bien lo dijo en 'CNN' Christiane Amanpour, mucho dependería de las palabras y expresiones específicas que pronunciase Trump.

Al respecto, hay que destacar que haya dicho que su postura no prejuzgaba sobre el estatus final de Jerusalén ni sobre fronteras (“We are not taking a position on any final status issues, including the specific boundaries of the Israeli sovereignty in Jerusalem or the resolution of contested borders. Those questions are up to the parties involved”).

No obstante, aquellas salvedades, ni son plenamente satisfactorias, ni impiden que el reconocimiento contravenga el derecho internacional, idea de la que parecen haberse hecho las Naciones Unidas cuando, como reacción al discurso de Trump, en boca de su Secretario General António Guterres se dijo que no había alternativa a la solución de dos Estados, con Jerusalén como capital de ambos.

A continuación, expresaré mis reservas frente al reconocimiento.

En primer lugar, deja un mal sabor de boca el que Trump haya dicho que apoyaría una solución de dos Estados si así lo aceptaban ambas partes (The United States would support a two-state solution if agreed to by both sides).

¿Por qué? Porque en la práctica Israel tiene una ocupación prolongada que no parece tener intenciones de abandonar, y es inadmisible sostener que su rechazo al reconocimiento y respeto de aquello a lo que tienen derecho los palestinos es suficiente para bloquear una solución.

Esto contraviene cualquier idea de rule of law. Más aún, en el derecho internacional contemporáneo, como reacción a siglos de imposiciones y abusos, desde el Pacto Kellogg-Briand y, con posterioridad la emergencia de normas de ius cogens, se sostiene que la conquista no puede ser título habilitador de adquisición de soberanía sobre un territorio.

De hecho, existe una obligación de los terceros Estados (diferentes a aquel que ha violado el principio imperativo que prohíbe usar la fuerza) de abstenerse de reconocer y cooperar con los resultados de las violaciones; debiendo por el contrario cooperar pacíficamente para procurar la finalización del hecho ilícito continuado (como el de la ocupación de los territorios palestinos ocupados), como exponen los artículos sobre responsabilidad de los Estados.

Pues bien, si Trump se pregunta por qué no han funcionado las estrategias de anteriores administraciones, cabe preguntarse si el fracaso del proceso de paz no se debe, precisamente, a que las mismas han beneficiado excesivamente a una de las partes en el conflicto.

Por otra parte, en el reconocimiento de Trump se reconoce, sin más, a Jerusalén como capital de Israel (“I have determined that it is time to officially recognize Jerusalem as the capital of Israel”), lo cual es problemático porque debió haberse limitado a reconocer a Jerusalén occidental como aquella, si así lo deseaba, pero no podía englobar a toda la ciudad como capital israelí en tanto, según la opinión consultiva de la Corte Internacional de Justicia referente a la construcción de un muro en el territorio palestino ocupado de 2004 y numerosas resoluciones de la ONU. 

Este es un territorio ocupado que pertenece al pueblo palestino (por ejemplo, 252 (1968), 476 (1980) o 2334 (2016) del Consejo de Seguridad).

En consecuencia, el reconocimiento es, cuando menos, inapropiado y, quizá, cómplice. Si Trump quiere reconocer la realidad, debe reconocer la realidad del derecho internacional, y no puede pretender que uno o dos Estados sean sus únicos portavoces.

NICOLÁS CARRILLO SANTARELLI
UNIVERSIDAD DE LA SABANA

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA