Oponiéndose a consulta popular, Correa se juega supervivencia política

Oponiéndose a consulta popular, Correa se juega supervivencia política

Buscará ganar votos para evitar que gane proceso que busca inhabilitarlo de reelección indefinida.

Rafael Correa, expresidente de Ecuador

El expresidente de Ecuador, Rafael Correa, ha regresado dos veces al país, después de que dejó el poder en mayo del 2017.

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Rodrigo Buendía / AFP

06 de enero 2018 , 10:00 p.m.

El expresidente de Ecuador Rafael Correa retornó el pasado viernes al país para, según han dicho sus más cercanos, “quemar suela” durante un mes de cruzada a favor del 'no' en la consulta popular que realizará el actual mandatario, Lenín Moreno, el próximo 4 de febrero y en la que podría jugarse su supervivencia política.

Por segunda ocasión desde que dejó el poder en mayo del 2017, Correa llegó a Guayaquil desde Bélgica en momentos en los que hay una profunda división en Alianza País (AP) –movimiento político que fundó, pero que tiene fuerzas correístas y morenistas a la espera de una consulta que pretende reformar temas constitucionales– y en los que la población tiene los ánimos caldeados por la corrupción que se vivió en la última década.

Correa, junto a los “revolucionarios”, que aún permanecen a su lado, buscará recuperar el liderazgo de AP ahora en disputa con Moreno, quien fue su vicepresidente, y planificar los recorridos que realizará en pro de frenar el 'sí', especialmente en dos de las siete preguntas propuestas por Moreno en la consulta: la que pretende eliminar la reelección indefinida que aprobaron sus aliados en la Asamblea Nacional, en el 2015, y la que daría por terminado el periodo de los actuales miembros del Consejo de Participación Ciudadana, organismo clave para la gobernabilidad, pues nombra a las autoridades de control del Estado.

“Se acabó el Estado de derecho y hay un Estado de hecho. Hay una consulta que es un golpe de Estado blando que le da al presidente, (con) la pregunta dos de la consulta, cuatro de las cinco funciones del Estado”, afirmó Correa cuando calificó como ilegal el proceso y dejó sobre la mesa que defendería las enmiendas constitucionales que promovió en su gobierno.

Hay una consulta que es un golpe de Estado blando que le da al presidente cuatro de las cinco funciones del Estado

“Yo siento que le he fallado a mi patria porque obviamente esa gente llegó ahí con nuestro apoyo (...) y pusimos en el gobierno de Ecuador a traidores que están boicoteando y borrando todo lo hecho” en el país.

Por eso hay quienes creen que el regreso del expresidente es necesario. Según el exlegislador correísta, Virgilio Hernández, hay que “tratar de llegar a la ciudadanía y que se dimensione lo que está en juego”.

“Correa sabe que en caso de no ganar, al menos en el corto plazo su posibilidad electoral va a estar vedada”, dijo a la AFP el politólogo Santiago Basabe. “Si pierde la consulta, que al menos al día de hoy parecería ser lo más probable, va a sufrir un revés político importante”, añadió.

Una baja credibilidad

Y aunque algunos analistas estiman que la llegada de Correa al país genera preocupación en los sectores conservadores que impulsan la consulta, debido a su popularidad y a sus capacidades para hacer campaña, el exmandatario no la tendrá fácil, pues la intención de voto a favor del sí lidera con un 70 por ciento los últimos sondeos, según Cedatos.

Mientras Moreno parece estar en su mejor momento político, con un apoyo a su gestión del 70,9 por ciento, de acuerdo con la misma encuestadora, Correa intentará recuperar credibilidad, hoy en el 26,3 por ciento, muy lejos del 64 por ciento del que gozaba en el 2007 cuando inició su administración presidencial.

Correa viene a quemar sus últimos cartuchos, pues se está jugando no solo su supervivencia política, sino también su imagen personal, debido a que los casos de corrupción que aparecen día a día en el país y las investigaciones en torno al caso Odebrecht y al vicepresidente Jorge Glas en algún momento podrían salpicarlo”, señala a EL TIEMPO la socióloga Natalia Sierra.

La analista cree que en la facción de AP que aún es leal a Correa no hay otra figura que pueda convocar para hacer campaña por el no, pese a que ya no es ni la sombra de lo que fue en el pasado. Y, explica, aunque la campaña del exmandatario no va a tener mayores resultados, sin él sería mucho peor.

Para el analista Gabriel Hidalgo, la campaña por el no “es solo un pretexto porque lo que buscará Correa es posicionar un conjunto de ideas que le dieron réditos políticos en el pasado y que ahora buscarán curarlo en salud sobre todo frente a los escándalos de corrupción, así como tratar de salvar los muebles frente a las elecciones seccionales del próximo año”.

“Viene a matar el mito del presidente de gran liderazgo, autoritario, que subsistió mientras tenía el poder y controlaba los recursos públicos”, asegura.

Por ahora el que va ganando el pulso es Moreno, quien afirma que con su consulta intenta fortalecer la democracia y quien busca legitimarse políticamente.

ANA LUCÍA ROMÁN
Para EL TIEMPO
Quito (Ecuador)

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