Oposición venezolana busca diversificar sus protestas y no desgastarse

Oposición venezolana busca diversificar sus protestas y no desgastarse

Mientras tanto, el Gobierno habla de diálogo, pero con mensajes contradictorios.

Oposición venezolana marcha

Los líderes de la oposición participaron en la marcha del silencio, en Caracas, para honrar a los muertos de las protestas.

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Miguel Gutiérrez / EFE

22 de abril 2017 , 08:13 p.m.

Públicamente, la oposición de Venezuela solo quiere proyectar y aferrarse a una estrategia: la protesta. Será de diversas formas, además de convocatorias masivas en las grandes avenidas y autopistas del país, que fue el común denominador de las últimas semanas.

La convocatoria del viernes, por ejemplo, fue de manifestaciones “concentradas” en urbanizaciones, para que la gente saliera cerca de su residencia, y la de este lunes será un “plantón”: bloqueo de las principales vías de entrada a las ciudades. La convocatoria demanda que sean totalmente pacíficas.

Con esto, la oposición busca desligarse de las ‘guarimbas’ o disturbios desordenados que afectaron la movilización de vecinos y terminaron por desgastarse, además de hacerles una pésima publicidad incluso entre sus propios simpatizantes.

La apuesta entonces es por la manifestación pública y pacífica para demostrar el hastío de la población ante la crisis y sacar a flote la fractura dentro de la estructura del Gobierno. También busca generar contradicciones internas –como la declaración de la Fiscal General contra las sentencias que disolvieron la Asamblea Nacional– y crear, con perseverancia y presión, un quiebre en el oficialismo que permita algún cambio político sustancial: liberación de presos políticos, revertir la situación de desacato de la Asamblea Nacional y la realización de elecciones.

Ese es su escenario ideal, pero improbable en el corto plazo.

En entrevista radial, el analista Luis Vicente León, director de Datanálisis, advierte que el Gobierno aún tiene el control de la institucionalidad del Estado, las armas y el dinero, y ve en su posible salida un problema de sobrevivencia. “El Gobierno venezolano tiene en este momento un costo de salida absolutamente infinito. Más allá de la presión social, de que la oposición es mayoría y de que gran parte de la población quiere un cambio (…) se está viendo un Gobierno dispuesto a hacer cosas mucho más graves, fuertes y duras (…), está dispuesto (...) a cualquier cosa”.

Necesidad de cambio

A diferencia de otras ocasiones, en las que la represión y arbitrariedad del Gobierno inhibían a los opositores, esta vez se percibe en la gente un ánimo real de hastío y necesidad de cambio. La actitud desafiante de la gente en las protestas fue reforzada, además, al ver a los dirigentes opositores ir a la vanguardia llevando sin descanso duras raciones de represión. La consigna se gritó en las marchas: “Ahora o nunca”. “Sabemos que no es fácil resistir ante los embates de la represión, sabemos que estamos siendo señalados, pero estaremos en las calles los días que sean necesarios hasta lograr los objetivos que nos hemos planteado”, dijo el diputado Juan Andrés Mejía, en nombre de la unidad opositora.

Tras el fracaso de la última mesa de diálogo, instalada en octubre del año pasado tras la suspensión del referendo revocatorio y que dejó en estado casi agónico a la MUD, la calle es por ahora el único consenso entre las fuerzas opositoras.

La negociación sin garantías plausibles y otros mediadores está fuera de discusión.

En cambio, algunos partidos son proclives a aumentar la conflictividad social a través de un paro nacional, una opción a la que otros solo estarían dispuestos si el Gobierno lleva su escalada a límites insoportables.

Diálogo contradictorio

El Gobierno utiliza el diálogo como comodín discursivo y lo maneja contradictoriamente. Por un lado, aumenta la represión de las protestas y, por otro, asegura estar dispuesto a sentarse a la mesa para una conversación sobre la que no adelanta objetivos ni condiciones mientras sataniza a la contraparte. Su apuesta también es clara: el desgaste y su frase de batalla “no volverán”.

Aún quedan por verse los efectos que produzcan las protestas espontáneas –fuera de la estrategia opositora– que ocurrieron en las últimas noches en algunas ciudades del país, con saqueos a comercios y disturbios que fueron repelidos por cuerpos de seguridad con tanta fiereza como las manifestaciones formales que se realizan a plena luz del día.

EL TIEMPO

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