Megaprotestas en Venezuela empujan a la oposición a repetir la jornada

Megaprotestas en Venezuela empujan a la oposición a repetir la jornada

La marcha de este jueves fue convocada por Henrique Capriles. Jornada del miércoles dejó 3 muertos.

Opresión en marchas venezolanasAsí se vivió la represión contra la oposición este miércoles en Caracas.
Marchas Venezuela
20 de abril 2017 , 01:12 a.m.

“Todos los venezolanos estamos asustados, pero es momento de resistir para progresar”.

Con esa frase, el gobernador del estado Miranda y dirigente opositor Henrique Capriles invitó nuevamente a los venezolanos a las calles este jueves, “a la misma hora y desde los mismos puntos de concentración”, para mantener la presión contra el gobierno de Nicolás Maduro, en demanda de elecciones, respeto a la Asamblea Nacional y liberación de presos políticos.

Un llamado de insistencia en protesta pacífica luego de la masiva jornada de este miércoles en toda Venezuela que terminó con tres personas asesinadas: el estudiante de 17 años Carlos José Moreno, y Paola Ramírez, de 23 años, en San Cristóbal (estado Táchira). Ambos por disparos en la parte posterior de la cabeza. Además un efectivo de la guardia militariza de Venezuela, en las afueras de Caracas

Al cierre de esta edición, la Mesa de la Unidad Democrática no tenía una cifra final sobre los heridos, pero solo en el municipio Chacao, de la capital venezolana, el alcalde reportó la atención a 57 personas. El Foro Penal Venezolano reportaba que hasta las siete de la noche de este miércoles  más de 400 personas habían sido detenidas y la ONG Espacio Público contabilizó que 20 periodistas fueron agredidos, intimidados o robados mientras cubrían las manifestaciones de la oposición.

Solo en Caracas, la afluencia de manifestantes fue tal que colmó la principal autopista de la ciudad en varios kilómetros, al igual que las grandes avenidas Libertador y Francisco de Miranda, en una concentración que, para muchos, superó en número a la gran marcha del 11 de abril del 2002 y que marcó los eventos del golpe de Estado contra el entonces presidente Hugo Chávez.

Poco o nada hizo mella en el ánimo de la gente el anuncio hecho por el presidente Maduro la noche del martes con la activación del ‘Plan Zamora’, un operativo de despliegue de las fuerzas policiales y militares para el resguardo de zonas y edificios públicos que incluye a los ‘milicianos’.

Tampoco sirvió, en el ánimo de los funcionarios policiales, el comunicado publicado temprano por la fiscal general de la República, Luisa Ortega, que les recordaba garantizar el derecho a la manifestación pacífica y “agotar” los mecanismos de negociación antes de usar la fuerza.

Como ha ocurrido en las cuatro marchas de los últimos 15 días, gruesos grupos de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana reprimieron el avance de la marea humana con una lluvia de bombas lacrimógenas y disparos de perdigones, que repitió decenas de penosas estampas: personas asfixiadas, otras ayudándolas con agua carbonatada, muchachos devolviendo con patadas las bombas disparadas casi a quemarropa, pero sin duda, la más dura de la jornada, fue aquella en la que cientos de personas se vieron obligadas a entrar en las laderas y el propio río Guaire para escapar de los gases. O como la de una mujer anciana que detuvo por su propia cuenta el avance de una tanqueta antidisturbios de la Guardia hasta que la obligó a retroceder. El Foro Penal Venezolano dijo que acopió la denuncia de los familiares sobre la detención de la señora minutos después del momento heroico.

Aunque en varios puntos de la ciudad coincidieron seguidores de la oposición con los chavistas, en esos careos no hubo chispa de violencia. El oficialismo concentró también a miles de personas en la avenida Bolívar, donde el presidente Maduro aseguró que se congregaron tres millones de personas, aún cuando los cálculos apuntan que en esa avenida hay espacio solo para 200.000 personas.

Desde temprano, docenas de autobuses rodeaban la avenida con personas traídas de varios puntos del país para participar en la concentración chavista.

Ni siquiera un fuego artificial se escuchó por esos lados, mucho menos una bomba lacrimógena. En ánimo festivo, el mandatario aseguró: “Hemos triunfado nuevamente (…) hoy el pueblo se resteó con Maduro y aquí estamos, mandando. Hoy pretendieron asaltar el poder y los hemos derrotado otra vez”, dijo al prometer también cárcel para el presidente de la Asamblea Nacional, Julio Borges, a quien acusó de ser “el jefe del golpe de Estado”. Más tarde, el vicepresidente Tareck El Aissami, hizo su promesa de prisión al gobernador Capriles.

Violencia y represión en la 'marcha de todas la marchas' en VenezuelaViolencia y represión en la 'marcha de todas la marchas' en Venezuela
Violencia y represión en la 'marcha de todas la marchas' en Venezuela

Al término de las marchas, Maduro pidió a sus partidarios prepararse para obtener una batalla electoral “total” y “pronta” como un camino pacífico para terminar con la supuesta conspiración en su contra. Maduro, sin embargo, no precisó cuándo podría llevarse a cabo esa contienda, o si se refería a las elecciones de gobernadores en mora o las de alcaldes.

También convocó a la oposición a un nuevo diálogo y señaló que tiene un planteamiento que hacerle a este sector. “Yo estoy listo, les digo. Mañana mismo, pasado mañana, a reunirme y verme la cara con los voceros de la oposición, a decirle otra vez sus cuatro verdades y a pedirle en nombre de millones y millones de hombres y mujeres de Venezuela que rectifiquen y que cesen su violencia y su golpismo”, dijo Maduro.

Pero ni fiesta ni paz se sintió en las calles del este de Caracas, donde hasta entrada la tarde decenas de funcionarios policiales persiguieron a manifestantes y dispararon bombas lacrimógenas incluso en edificios residenciales de las zonas de Altamira y Los Palos Grandes.

En el oeste, en El Paraíso, también hubo barricadas y detonaciones hasta la noche y en la populosa zona de Catia las bandas armadas del Gobierno –conocidas como ‘colectivos’– merodeaban las calles exigiendo a la gente regresar a sus casas. Venezuela vivió anoche también un estruendoso cacerolazo.

Tres preguntas a....

Luis Salamanca, politólogo y abogado venezolano.

Por: Daniel Steven Támara Duarte

¿Si Maduro mantiene el apoyo de los militares, hay alguna posibilidad de que ceda?

No está claro. Maduro está sostenido por la Fuerza Armada, es cierto, pero hasta un punto que no sabemos cuál es. Por ejemplo, el 6 de diciembre del 2015, fue el alto mando militar el que salió a defender el voto depositado por los venezolanos, porque había un intento por desconocerlo. Eso indica que la cohesión de la estructura de poder interna, incluyendo a los militares, no está garantizada a priori. Va a depender mucho de cómo se dé la dinámica concreta día tras día.

Yo no creo que los militares venezolanos vayan a reprimir a miles y miles de personas con armas. Allí habrá un punto en el que se pueda romper la cuerda. Maduro dice: ‘Las elecciones presidenciales no las puedo hacer porque la crisis económica es una prioridad’. Pues ahí va a tener una respuesta de todos los factores de poder.

Maduro está estirando la cuerda y la tendencia es a que se rompa.

¿Por qué los militares siguen siendo leales a Maduro?

En principio, es la imagen de Chávez. Hay una suerte de acuerdo entre los chavistas de que no puede desconocerse la última voluntad de Chávez y, por eso, Maduro fue reconocido por los factores internos y las Fuerzas Militares. Ahora bien, una vez que Maduro comenzó su Gobierno la dinámica cambió, porque empezó a tomar sus decisiones y generó este cuadro dantesco económico y social, y ha venido generando un cuadro político-institucional muy grave, violentando la constitución en aspectos fundamentales. Maduro está estirando la cuerda y la tendencia es a que se rompa. Pero, el cronograma constitucional lo medio salva: las elecciones presidenciales son el año que viene.

Pero, ¿por qué el chavismo, si tiene las elecciones perdidas hoy, aspira a ganarlas el año entrante?

Hay varios escenarios posibles. En primer lugar, una elección constitucional democrática, hecha con todas las garantías, que se respete a la oposición y que no haya voto coaccionado. Esa elección la perdería Maduro, incluso el año entrante, porque no creo que se pueda recuperar con la economía en este estado. Lo que le queda es preparar el terreno para hacer unas elecciones a su medida. Ya comenzó a limpiar el camino de opositores que le pueden ganar esas elecciones. Ya sacó del juego a Capriles, lo inhabilitó por 15 años de manera inconstitucional. Tiene presos a Leopoldo López, a Ledezma. Tiene inhabilitada a María Corina. Se van reduciendo las posibilidades de la oposición.

Ellos van a tratar de crear las condiciones para hacer unas elecciones que puedan ganar o que aun perdiéndolas no traigan consigo los costos altos que significaría que las ganara un opositor fuerte.

VALENTINA LARES MARTIZ
Corresponsal de EL TIEMPO

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