‘¡No más dictadura!, gritan los venezolanos entre gases lacrimógenos

‘¡No más dictadura!, gritan los venezolanos entre gases lacrimógenos

Chavistas amenazaron con utilizar fusiles kalashnikov para ‘defender a Venezuela’.

‘¡No más dictadura!, gritan los venezolanos entre lacrimógenos

Miles de venezolanos salieron a protestar ayer contra el régimen de Maduro. Aquí, una opositora toma una lata de gas lacrimógeno.

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Carlos García / Reuters

07 de abril 2017 , 04:32 a.m.

Tal como ocurrió el martes pasado, la jornada de protesta convocada este jueves por la oposición venezolana fue reprimida con fuerza por los cuerpos de seguridad del Estado, quienes impidieron el paso a la masiva concentración que quiso acercarse a la Defensoría del Pueblo exigiendo elecciones y la destitución de los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia.

La jornada se saldó con decenas de heridos y la muerte de un joven de 19 años tras recibir un disparo en el pecho cuando efectivos militares llegaron a disolver un bloqueo de vía.

De esta manera, la posibilidad de esa destitución de los jueces del TSJ quedó descartada luego de que el defensor del pueblo, Tarek William Saab, actual presidente del ‘Poder Moral’ venezolano –conformado además por la Fiscalía y la Contraloría–, aseguró a la televisora estatal que esa rama del poder público no abrirá procedimiento alguno para estudiar si los magistrados que asumieron las competencias del parlamento, y luego se retractaron, cometieron una “falta grave”. Eso sería, según la ley, parte del proceso para su destitución, tal como lo exigió este miércoles la Asamblea Nacional.


El Consejo Moral Republicano considera inoficioso emitir pronunciamiento sobre las presuntas fallas incurridas por los magistrados”, afirmó.

Para el Defensor, las sentencias que anularon al parlamento y la inmunidad parlamentaria estuvieron ajustadas a derecho y en ello consideró que con las correcciones el desconocimiento del Poder Legislativo fue zanjado.

El nuevo choque en la calle entre los opositores y las autoridades fue más intenso que el del martes en número de participantes y bombas lacrimógenas, que prácticamente llovieron contra los opositores a la altura de la zona de Bello Monte, a pesar de su avance pacífico. Mientras fragmentos de la refriega era transmitida a través de las redes sociales, el ministro de Interior y Justicia, Néstor Reverol, solicitó a la Fiscalía General de la República emitir una orden de captura contra el gobernador Henrique Capriles.

Desde la protesta opositora del martes, el gobierno venezolano lo acusa de dirigir un plan desestabilizador al liderar las protestas de la calle. Capriles respondió al final de la tarde que no se esconderá de las autoridades, a las que advirtió que habrá cambio político sin importar si lo encarcelan a él u otros líderes de la oposición. “Están sacando mal sus cuentas”, dijo.

Esta orden de detención, así como el despliegue de fuerza exhibido este jueves, fue consonante con el discurso de varios voceros del Gobierno, quienes arengaron en una concentración bastante menos concurrida “en defensa de la Constitución”, que logró reunirse sin contratiempos muy cerca del Parlamento.

En esta, además de asegurar que la oposición quiere “incendiar” el país, ofrecieron sangre y fuego para su defensa. El diputado y exvicepresidente Diosdado Cabello, uno de los hombres fuertes del chavismo, aseguró que la oposición “está dispuesta a matar con tal de lograr sus objetivos” y para ello pidió a la militancia chavista y los funcionarios públicos “prepararse para defender a Venezuela”. “Yo agarraría a mis combatientes de cada ministerio y los tendría en alerta vigilante y si es necesario pasar a alerta combativa”, precisó.

El exalcalde de Caracas Freddy Bernal fue más allá y aseguró: “Si llegara el momento de que cada hombre y cada mujer tomara un kalashnikov para defender a Venezuela, estaríamos dispuestos”.

La noche del miércoles Cabello amenazó a la oposición a través de su programa Con el mazo dando con la actuación de los colectivos chavistas –grupos motorizados de choque que defienden al Gobierno– si la oposición persiste en su empeño de protestar contra el Gobierno y acercarse al centro de Caracas.

Sin embargo, sus palabras hicieron poca mella en los miles de manifestantes que colmaron el distribuidor vial Altamira al mediodía y emprendieron la jornada de protesta al coro de “no más dictadura”.

Después de por lo menos tres horas de encontronazos y lacrimógenos que dejaron a decenas de personas heridas y afectadas, la protesta masiva se dispersó por varios puntos de Caracas donde se montaron algunas barricadas.

Dos camarógrafos, de los canales por internet VivoPlay e VPI, fueron detenidos y arrestados mientras tomaban imágenes de la represión.

Las protestas fueron evaluadas al final de la tarde por el presidente Nicolás Maduro, quien, en una transmisión televisiva, aseguró que las mismas son promovidas por “un grupo de locos” al que aseguró le “tiende la mano” para conversar.

El mandatario aseguró que en Venezuela “llegó la hora de la paz y la unión” y se jactaba de que Caracas estaba tranquila y en paz justo a las seis de la tarde, cuando todavía había protestas en Bello Monte, Chacao y Los Palos Grandes.

‘Maduro podría escalar el conflicto a otros niveles’

Colette Capriles, analista y profesora de ciencias sociales y teoría política de la Universidad Simón Bolívar, en entrevista con EL TIEMPO explicó cuál podría ser el futuro de Venezuela. 

¿Qué significaron las protestas de ayer en Venezuela?

El clima de las manifestaciones de este jueves fue muy distinto a tantas otras marchas que hemos vivido acá en Venezuela.

El grueso de la población está percibiendo que ahora hay una configuración de factores nuevos en la actual coyuntura. No estamos asistiendo a la misma repetición de marchas en contra del Gobierno que queda reprimida sin consecuencias, sino que se ve que hay una línea política que ha unido a todo el mundo en la defensa de la Constitución.

Lo que se pide ahora es la restitución de la Carta Magna, un solo grito que ha unido de nuevo a la oposición y desunido al Gobierno. Vi tres factores principales: el primero es que tenemos una circunstancia internacional nueva que está claramente decidida en ejercer una presión sobre Maduro para que, con la realización de las elecciones, se respete la Constitución. Segundo: la oposición, a pesar de la crisis que vivió el año pasado, está de nuevo unida buscando los mismos objetivos. Y, por último, se ha producido a la luz pública una ruptura institucional dentro del alto gobierno y que aumentó con la denuncia que hizo la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, sobre las sentencias emitidas por el Tribunal Supremo de Justicia.

¿A qué le apuesta el chavismo en este momento?

Las expresiones de ayer de varios dirigentes en marchas paralelas han sido muy radicales, ofensivas. Hacen un llamado a tomar las armas contra la oposición “golpista”.

Un discurso que refleja muy poca conciencia de lo que está pasando. El miércoles en la noche, el diputado oficialista Diosdado Cabello trató de crear una narrativa de golpe de Estado y momento crítico, pero lo que podría estar mostrando es que están bajo mucha presión internacional.

Lo de lo OEA ha sido durísimo para el Gobierno. El miedo ahora es que Maduro podría escalar el conflicto a otras niveles. En todos estos meses, no ha habido un solo signo de voluntad en obtener realmente una base para un acuerdo político. Eso augura más enfrentamientos. Podría haber algún gesto de apaciguamiento, pero no lo hay. El silencio de los militares también es muy preocupante. Es claro que los altos mandos han demostrado que están alineados con el Gobierno al autorizar un esquema de represión y violencia contra los manifestantes y algunos periodistas. Aún así, se han mantenido aislados del aspecto político de la crisis.

¿Qué tan fracturado está el chavismo?

Las recientes declaraciones de Ortega Díaz reflejan un conflicto de varios años entre el Ejecutivo y ella. La pregunta es si ese conflicto institucional ya tiene tintes políticos y, ahora, ella está dispuesta a manifestar sus diferencias con la política de Maduro. También se dice que podría estar reflejando un malestar de sectores importantes del chavismo que están dentro del gobierno. Se especula que ella no habría hecho esas declaraciones tan duras si no hubiera tenido algún tipo de apoyo político.

Valentina Lares Martiz
Corresponsal de EL TIEMPO

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