En 2017, México rompió récord de asesinatos: 70 personas por día

En 2017, México rompió récord de asesinatos: 70 personas por día

Hubo 25.339 homicidios, cifra inédita en dos décadas que supone aumento del 18,91 % respecto a 2016.

Homicidios en México

México cerró el 2017 con 25.339 homicidios dolosos, la cifra más alta registrada en los últimos 20 años.

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STR / EFE

29 de enero 2018 , 07:31 p.m.

La violencia desplegada por los carteles del narcotráfico y materializada en hechos cada vez más espeluznantes contra sus propios rivales, civiles y periodistas debería ser el tema que delinee, muy por encima del resto, la actual campaña presidencial de México. Porque hasta ahora no se ha visto.

Al hacer un barrido por varios de los principales diarios del país, tras la publicación del más reciente informe del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), que asegura que México cerró el 2017 con 25.339 homicidios dolosos, la cifra más alta registrada en los últimos 20 años (18,91 por ciento de aumento respecto al 2016), las portadas les siguen dando mayor despliegue a las discusiones entre los precandidatos sobre si pagar o no el muro que pide el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, o las nuevas propuestas para activar la economía, sin mencionar una agenda específica de seguridad pública que detenga esa desenfrenada ola de violencia. 

Pero ¿a qué se debe este incremento súbito en el número de homicidios en el país? “Por un lado, la estrategia contra las bandas criminales ha tenido sus límites en el sentido de que esta desarticulación se enfoca en los liderazgos, pero no en los subgrupos que resultan de las dislocaciones de estos carteles. En este sentido, tienes más grupos contendiendo por las rutas del tráfico de drogas, y junto con esta lógica de dislocación de los grupos, que se vuelven más violentos y generan mayor nivel de daño social, tienes una ola de robos, secuestros e incluso feminicidios.

Hay una descomposición en términos tanto del Estado de derecho como en la fragilidad de las instituciones para hacer frente a los grandes retos del país”, explicó para EL TIEMPO Yadira Gálvez Salvador, profesora de la Universidad Autónoma de México (Unam).

Para la organización no gubernamental Semáforo Delictivo, el 75 por ciento de esos homicidios fueron ejecuciones del crimen organizado, relacionados con la lucha de ‘plata y plomo’ por el control de territorios. 2017 cerró con 18.989 ejecuciones del crimen organizado, un alza de 55 por ciento con respecto al año anterior.

Pero además de los homicidios, aumentaron todas las modalidades de crímenes incluidas en el informe del SESNSP: los secuestros, cifrados en 1.148, crecieron un 1,48 por ciento respecto a 2016; las extorsiones (5.649), un 6,76; los robos de vehículos con violencia (63.179), un 28,53 por ciento y los robos de vehículos sin violencia (123.717), un 5,73.

Según Erubiel Tirado, académico de la Universidad Iberoamericana, “existe un fracaso en la perspectiva de la estrategia de seguridad, por un modelo que no ha variado un ápice en los últimos 15 años”.

En el país aún sigue vivo el debate por la reciente Ley de Seguridad Interior promovida por Enrique Peña Nieto, la cual despierta inquietudes en organizaciones civiles porque perpetúa la presencia de los militares en las calles. Lejos de proponer una “solución real en materia de inseguridad, la norma actual implica una agenda que permite perpetuar las estrategias punitivas y, además, abre otras cuestiones relacionadas con la privacidad y la transparencia”, remarca Tirado.

En comparación con los gobiernos anteriores, “el de Peña Nieto ofreció un cambio en la forma en que se venía enfrentando a la delincuencia. Ofreció mayor inteligencia, menor visibilidad de las operaciones, en el sentido de menor presencia en las calles, en sí, una lógica de más inteligencia y operaciones precisas y quirúrgicas, pero ¿qué pasó en el camino? En realidad, la lógica se siguió yendo por lo que ya se hacía. Al mismo tiempo, los programas de prevención de la violencia en las áreas más desprotegidas se quedaron sin recursos, pero sobre todo porque el enfoque siguió siendo el mismo que venía heredado de la administración de Felipe Calderón”, agregó Gálvez.

Para María Cristina Rosas González, profesora de soberanía, democracia y seguridad nacional, de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Unam, parte del incremento en la violencia "estriba en los golpes asestados a los principales líderes de los cárteles, en particular el liderado por Joaquín 'El Chapo' Guzmán y la lucha entre grupos delincuentes por delimitar nuevas zonas de influencia". 

"Pienso también de que el hecho de que el tráfico de estupefacientes tienen dimensiones transnacionales y mercados que van más allá del estadounidense, incluyenfo el asiático y hasta el pacífico sur, existe una lucha intestina entre grupos delincuenciales para asumir el control de la fabricación y la distribución de la droga, por ser una actividad de suyo, lucrativa", agregó Rosas González. 

Las cifras se dan a conocer cuando el país está volcado en un proceso electoral de cara a los comicios del primero de julio, en los que se elegirá al nuevo presidente, además de diputados, senadores, gobernadores y el jefe del gobierno de Ciudad de México. Analistas consideran que las miradas van a estar centradas en otros frentes, menos en el de la seguridad.

“Las campañas presidenciales no parecen evidenciar el importante crecimiento de la violencia porque dos de los partidos han sido autoridad y ninguno ha logrado detener dicho crecimiento. Los candidatos buscarán minimizar ese factor aunque sea un tema central para los ciudadanos. Sin embargo, a nivel estatal y local es posible que veamos hechos de violencia en lugares donde el crimen organizado tratará de influir electoralmente”, explicó Khemvirg Puente Martínez, coordinador del Centro de Estudios Políticos de la Facultad de Ciencias Políticas de la Unam.

Para este politólogo, el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI), gobernantes en los últimos 18 años, no han logrado detener el aumento del crimen, mientras que el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y algunos personajes cercanos a la izquierda mexicana fueron cooptados por el crimen y, como en el caso de Iguala y los jóvenes de Ayotzinapa (desaparecidos), se asocia a algunas figuras del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que fueron apoyados por el ahora candidato de Morena y líder en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador.

El narcotráfico es un lastre para todos los partidos porque no hay una organización que esté blindada y, por ello, no les conviene hacerlo un tema central de las campañas”, concluye Puente Martínez.

Por la misma vía se encuentra Juan Cruz Olmeda, director del Centro de Estudios Internacionales del Colegio de México, quien opinó que “aunque todos (los precandidatos) han sido parcos al respecto, López Obrador es el único que ha planteado ideas nuevas, no del todo refinadas, para atacar los carteles de la droga", dijo.

"Tanto los candidatos del PRI y del PAN, tendrán que lidiar con la carga de que sus partidos, que han estado por años en el gobierno no han podido aliviar esa carga. Pero sin duda, el tema de la seguridad pública tendrá que tocarse en campaña. El proceso de campaña propiamente dicho se va a abrir dentro de unos días, entonces todavía estamos a tiempo para que algunos de los precandidatos afilen sus maquinarias y alisten sus visiones sobre que es lo que hay que hacer frente a ese tema", agregó Cruz Olmeda.

"Algunos candidatos han externado que hay que trabajar en los problemas de fondo, combatiendo la pobreza y la desigualdad. Un candidato ha ido tan lejos como para proponer un ingreso básico universal para cada mexicano, con lo que se pretende mejorar la calidad de vida y, claro, evitar que las personas engrosen las filas de la delincuencia organizada como opción de vida. También hay una propuesta polémica, la de "perdonar" o "amnistiar" a los delincuentes, lo que ha encontrado fuerte oposición de parte de la población. Evidentemente, la fortaleza de que goza la delincuencia organizada hace ineludible el tema, amén del temor de que el narcotráfico pudiera permear el proceso electoral", concluyó Rosas González.

¿Cómo va la carrera por la presidencia?

Un sondeo de diciembre por la firma Parametría dio al líder izquierdista López Obrador (líder de Morena) una ventaja de 11 puntos porcentuales sobre sus rivales, mientras que la semana pasada, la firma Mitofsky lo mostró con una ventaja de tres puntos y creciendo por encima del también aspirante Ricardo Anaya, del PAN, y el contendiente del gobernante PRI, José Antonio Meade.

Para el politólogo Puentes Martínez, "en este momento de la precampaña, los tres candidatos tienen posibilidades. Hasta ahora, el candidato a vencer es López Obrador quien tiene el más alto nivel de reconocimiento entre la población derivado de sus 12 años en campaña por el país. Sin embargo, las encuestas señalan que tanto Anaya como Meade tienen altas probabilidades de crecimiento entre un electorado que ambos se disputan (un electorado de centro y derecha, más conservador que busca un cambio pero no un cambio radical). Esto le da posibilidades a cualquiera de los tres y dependerá de su desempeño en la campaña presidencial y de los errores o aciertos de sus equipos".

ANDRÉS RUIZ
EL TIEMPO
En Twitter: @ruizandress

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