La afirmación fue hecha por la misma estudiante mexicana Lucía Morett, una de las tres sobrevivientes del bombardeo colombiano al campamento de las Farc en Ecuador.
En una entrevista publicada hoy por el diario ecuatoriano El Universo, Morett relata que el Ejército de Ecuador le dio dos tipos de trato, uno de soldados "muy dignos" que le curaron las heridas y la calmaron, a los que tiene "un profundo agradecimiento", y otro, de un grupo de inteligencia que le amenazó y torturó.
Según su relato, después del bombardeo fue conducida a una base militar en Lago Agrio, capital de la provincia amazónica de Sucumbíos, cercana al sector del bombardeo, donde le realizaron un "interrogatorio extrajudicial" y fue "víctima de torturas".
"Me quitaron la ropa mientras se me interrogaban (...) y me curaban las heridas. Se me sacó, sin anestesia, la esquirla más grande de mi cuerpo", declaró Morett.
Después de eso, la mexicana fue trasladada a Quito, donde recibió
"una atención humanitaria, respetuosa".
Morett, junto a las colombianas Doris Bohórquez y Martha Pérez, sobrevivieron al bombardeo que el Ejército colombiano efectuó el 1 de marzo de 2008 sobre el sector ecuatoriano de Angostura, donde estaba radicado un campamento clandestino del número dos de las Farc, 'Raúl Reyes', quien murió en el ataque.
Morett aduce en la entrevista que su presencia en el campamento respondía a "una investigación para conocer más la guerrilla y para conocer más sobre el posible intercambio humanitario" de secuestrados por la Farc por guerrilleros presos.
Sin embargo, Mario Pazmiño, ex jefe de la inteligencia militar ecuatoriana, destituido un mes después del ataque por retener información sobre el bombardeo, declaró hace 11 días a Efe que la existencia de unos informes y fotografías confirman, según él, la presencia de Morett en otros campamentos de las Farc.
Pero Morett, desde sus primeras declaraciones oficiales, horas después de ser rescatada, afirmó que llegó a Angostura, junto con sus cuatro compañeros universitarios, que murieron en la operación, la misma noche que se produjo el bombardeo.
En la entrevista con El Universo detalla que no conoció a Reyes, que sólo más tarde se enteró de que era él.
Según la mexicana, las personas que la torturaron la "obligaron a decir que había llegado antes" al campamento. "No recuerdo bien la fecha que me dijeron, que había sido como un mes antes. Me hicieron que les dijera el nombre de mis compañeros y que ellos me habían llevado (a Angostura) desde México".
Morett señaló al diario que antes de salir de Ecuador dejó testimonio ante notario público de esas torturas.
Sin embargo, "no lo había comentado (hasta ahora) porque tenía un profundo agradecimiento, y lo sigo teniendo, hacia el Gobierno ecuatoriano por salvarme la vida", dijo.
La estudiante dijo que salió de Ecuador "como cualquier ciudadano normal" y que fiscal general ecuatoriano, Washington Pesántez, le dijo que era "completamente inocente", que no había nada en su contra.
Sin embargo, el pasado enero Pesántez pidió a la Corte Nacional de Justicia tramitar la orden de extradición de la mexicana, y de las otras dos sobrevivientes, acusadas de atentar contra la seguridad del Estado.
EFE
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