Foto: Archivo / EL TIEMPO
Ernesto Cardenal, en esta foto con el ex presidente de Chile Ricardo Lagos, es uno de los poetas vivos más importantes de A. Latina.
Un grupo de escritores, encabezado por Gioconda Belli y Sergio Ramírez Mercado, rechazó, por "política", una sentencia condenatoria contra el poeta y sacerdote.
"Vamos a denunciar este atropello a nivel internacional, porque somos solidarios y lo advertimos: no está solo y un ataque contra Ernesto Cardenal es un ataque contra todos nosotros, los escritores del país", señaló la poeta y escritora Gioconda Bellia a la prensa local. Belli, ganadora del premio Biblioteca Breve 2008, consideró que la sentencia contra Cardenal, de la que responsabilizó al presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, "no es más que una demostración de debilidad del Gobierno". "Esto se llama miedo, porque saben el peso que tiene la voz de Cardenal", agregó. El juez David Rojas, de Managua y de tendencia sandinista, condenó el pasado día 22 a Cardenal por injuriar al empresario alemán Inmanuel Zerger. El poeta y sacerdote nicaragüense dijo que no acatará la sentencia por considerarla "injusta e ilegal" y una "venganza" de Ortega. Cardenal recordó que el juez Rojas fue miembro de la extinta seguridad del Estado sandinista y quien respalda a Zerger es Ramón Rojas, el mismo abogado que defendió a Ortega cuando fue acusado por el delito de violación por su hijastra Zoilamérica Narváez, en 1998. El juez Rojas condenó al poeta a pagar, dentro de tres días, una multa de 20.000 córdobas, unos 1.025 dólares, por injurias. El escritor y ex vicepresidente Sergio Ramírez Mercado coincidió que ese fallo se trata de una venganza de Ortega contra Cardenal por la estatura moral del poeta en Nicaragua y en el mundo, "de la cual se encuentra muy distante el mandatario nicaragüense". Ramírez Mercado, vicepresidente de Nicaragua durante el primer Gobierno sandinista, entre 1979 y 1990, presidido por el actual gobernante, dijo además que el Poder Judicial "responde a intereses políticos de Ortega". "Se trata de una manifiesta manipulación de los tribunales, lo cual debe ser causa de aflicción para el país, porque se trata de una acción temeraria en contra de una figura que tiene una relevancia mundial y no tiene otro calificativo más que de una barbarie", insistió el también Premio Alfaguara de Novela 1998. Advirtió que esa preeminencia de Cardenal a nivel internacional provocará un efecto "boomerang" en contra del gobierno de Ortega y señaló que se podría ver "un alud de nieve gigantesco en contra de los autores de la barbarie". Otros intelectuales nicaragüenses como Vida Luz Meneses, Daysi Zamora, Claribel Alegría y Carlos Tünnerman se solidarizaron con Cardenal y advirtieron sobre el "autoritarismo" del actual Gobierno. También denunciaron la actitud de Ortega de utilizar los tribunales de justicia contra sus críticos, lo que calificaron como un regreso "a lo más puro" de la dictadura de los Somoza. La familia Somoza, que gobernó con puño de hierro Nicaragua de 1937 a 1979, condenaba por injurias a sus críticos mediante juicios sumarios, recordó Ramírez Mercado, quien teme que el Gobierno trate de meter preso a Cardenal, obligarle a pagar una multa o confiscarle sus obras, dejándolo indefenso ante la ley. El no gubernamental Centro Nicaragüense de Derechos, Cenidh, anunció que acompañará a Cardenal en este caso, a quien ese organismo considera "una víctima más de la instrumentalización del Poder Judicial" por parte de Ortega. "Es una jugada más del régimen, que está utilizando su juguete favorito, que es el Poder Judicial, para premiar a amigos y castigar a adversarios", denunció la presidente de ese organismo, Vilma Núñez. Cardenal, de 83 años, cuya obra ha sido publicada en 20 idiomas y en más de 200 ediciones y es considerado actualmente como uno de los poetas vivos más importantes de Latinoamérica, dijo ayer: "Si me quieren echar preso, y en este sistema que hay ahora en Nicaragua todo es posible, estoy listo para ir a la cárcel".
MANAGUA
Efe
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