La medida afecta a Antonio Doming y Luciano Menéndez, quienes fueron hallados responsables de secuestro, las torturas y desaparición de un ex senador durante la última dictadura militar (1976-1983).
En medio de fuertes disturbios por la calidad del fallo, los militares en retiro fueron hallados culpables de la muerte del ex diputado Guillermo Vargas Aignasse en 1976.
Más allá de que para los familiares de las víctimas y militantes de derechos humanos "se hizo justicia", el dictamen quedó a mitad de camino, ya que el ex gobernador de facto permanecerá detenido en su domicilio.
Si bien Menéndez continuará detenido en la cárcel de Bouwer, provincia de Córdoba, donde cumple una condena por otros casos de violación a los derechos humanos, manifestantes de partidos de izquierda y de derechos humanos se enfrentaron a los escuadrones de Gendarmería, en las inmediaciones de los juzgados federales de Tucumán (1.100 kilometros al norte de Buenos Aires).
Piedras, objetos contundentes y gases lacrimógenos volaron durante varias horas, en una batalla que dejó por lo menos dos heridos y cinco detenidos, tras la lectura del fallo. "Ahora se apelará y esperemos que se revierta esa parte", explicó Gerónimo Vargas Aignasse, hijo del desaparecido diputado peronista.
A Bussi, de 82 años, y a Menéndez, de 81, les correspondería la prisión domiciliaria por cuestiones de edad. En el caso del ex gobernador de facto (quien en plena democracia logró ser electo en ese mismo cargo en 1995), su aparentemente débil condición física, que lo llevó a ser trasladado a un hospital en el inicio del juicio hace 15 días, contó a su favor.
Pero la gravedad de los delitos que se le imputan llevaron al fiscal Alfredo Terraf a reclamar la cárcel común junto con el pedido de una pena de prisión perpetua.
Vargas Aignasse, un combativo diputado peronista, había sido secuestrado el 24 de marzo de 1976, cuando se produjo el golpe de Estado, por hombres encapuchados que se lo llevaron de su casa a la Brigada de Investigaciones de Tucumán, y desde aquel día se desconoce su paradero.
Ayer, a la hora de los alegatos, Bussi reivindicó a la dictadura militar y todo lo actuado en "la guerra" contra la guerrilla que en Tucumán lo tuvo a él como comandante y amo de la vida y de la muerte.
JOSÉ VALES
PARA EL TIEMPO
BUENOS AIRES
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