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'En lucha antidrogas, aprendimos con la sangre de Colombia', dice ex presidente de Brasil

Foto: Felipe Caicedo / EL TIEMPO

El ex presidente Fernando Henrique Cardoso codirige la Comisión Latinoamericana sobre las Drogas.

Fernando Henrique Cardoso, que visitó al país como miembro de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas, que plantea nueva forma de enfrentar ese flagelo, habló con EL TIEMPO sobre el tema.

Quizás la última imagen que se llevará de Colombia a su país  es la de alguna de las gordas de Botero que reposan en su museo del barrio La Candelaria, de Bogotá.

Cardoso, uno de los intelectuales de mayor peso en América Latina, que gobernó al gigante suramericano durante dos periodos (1995-1999-2003), llegó a la capital como codirector de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia, liderada por él y por los ex presidentes César Gaviria, de Colombia, y Ernesto Zedillo, de México. Estas su opiniones.

El ex presidente César Gaviria no quiere hablar de 'fracaso' de las políticas actuales antidrogas. ¿Cuál es su percepción del asunto?

La política antidrogas como tal no ha tenido éxito, porque el consumo se expande. Parece ser que el nivel de la producción está igual. El ex presidente Gaviria tiene una preocupación que es justa: no deslegitimar las políticas que están en marcha, porque en el caso especifico de Colombia, por el lazo del narcotráfico y las Farc, parece que han sido más exitosas en ese aspecto. Él no quiere que se tenga una idea errada sobre la intención, que no es la de criticar a un gobierno.

A nivel global no hay una comprensión eficiente sobre cómo combatir a las drogas, porque no se hace hincapié en el consumo, el hincapié está en la producción y en el tráfico. Es cierto que la producción debe ser contenida y el tráfico combatido, pero el consumo aumenta y los países más ricos no tratan de profundizar en alternativas para combatir el consumo.

¿Cómo atacar el consumo?

Como se hizo con el tabaco. El tabaco cayó mucho porque hubo una especie de concientización con apoyo de la sociedad, de los medios de comunicación, de los gobiernos; y mire que la industria del tabaco es una industria fuerte y pierde terreno. Creo que si hubiera un esfuerzo semejante y con la enorme cantidad de plata que se pone en la guerra contra de las drogas, habría más éxito en la disminución del consumo con programas de salud pública más activos. Campañas para mostrar los males de la droga, porque el consumidor no debe ser tratado como un criminal, es un adicto, que debe ser curado.

El tema de la legalización de las drogas ha tenido un matiz diferente en la Comisión. ¿La propuesta va en ese sentido?

Todavía no hay una propuesta. Hay una preocupación porque la 'legalización' puede tener el significado de la 'legitimación' del uso, y eso no es lo que se quiere. Se puede discutir si las penas al consumidor resuelven o no, y creo que la mayoría de la comisión tiende a creer que la penalización no soluciona el asunto. Pero ¿cómo formular en modo tal que no se legitime el uso de la droga y. simultáneamente. no transformar la restricción al consumo en una cuestión puramente policial?

A cada país lo acosa de manera diferente el tema drogas. ¿Cómo pretender una política común?

Es difícil. Uno de los errores de Estados Unidos fue creer que era posible una receta. Eso no existe. Por ejemplo: Brasil no es productor de droga y, sin embargo, tiene serios problemas de droga. No solamente consumo, sino por la articulación de las bandas locales criminales y la vinculación, a veces, de la Policía.

Otros son meramente consumidores, como en el caso de Chile. Entonces, no se puede tener una sola política. Hay cosas que se han aprendido, principalmente de la sangre colombiana. Acá fue donde más se sufrió. Ahora se ve en México, con una complicación adicional: que está al lado de E.U. La importación de armamento, que tiene que ver con el tráfico, es un problema de otra naturaleza. Entonces cada país debe definir su propia política.

La Comisión denuncia que ya no hay debate sobre la efectividad de la lucha contra las drogas. ¿Cómo relanzarlo?

Ese es uno de los objetivos. Nuestra Comisión no tiene fuerza para tanto, pero puede empezar. Vamos a buscarlo, después de que se apruebe una posición nuestra, incluso antes de la reunión de la ONU de Viena, en el 2009. Trataremos de promocionar un diálogo en E.U., con congresistas, con universidades y con medios de comunicación, que son fundamentales para que se pueda tener una política que incluya el interés de la sociedad.

Pero el Congreso de E.U. está dedicado al tema de la represión, más a la guerrilla que a la droga, con el entusiasmo por el Plan Colombia, tan apoyado en E.U. No hay milagros, pero los documentos no solucionan nada, como los textos con lenguaje de la ONU, que son muy abstractos. Yo creo que hay que tener más impacto, y son los medios los que nos pueden ayudar en ese propósito.

El presidente venezolano Hugo Chávez rompió con la DEA y sigue su disputa.

No estoy al tanto de la situación de Venezuela. Cada país tiene su política. Si el presidente Chávez cree que él puede, por medios propios, manejar el asunto de la droga con resultados, pues no hay problema. La DEA tiene en Brasil muy poca relaciones, no muy profundas y, sin embargo, Brasil tiene una política integral. La DEA se mueve más con la cuestión de la exportación. Venezuela puede ser pasillo, corredor, pero ni siquiera, quizás, ruta principal. No entiendo cuál pueda ser el peso de la DEA en Venezuela.

El tema del narcotráfico en las 'favelas' se está desbordando?
Ahí es mas grave porque en algunas favelas de Río realmente hay algo que se asemeja al control territorial por bandas que tienen el dominio de la droga y se pelean entre ellas. No hay un control pacífico y en algunos sectores la entrada de la Policía es muy difícil. El gobierno de Río, con apoyo del gobierno federal, está un poco mas activo. Pero ahí hay una política un tanto equivocada, pues está basada más en matar a los criminales, y de paso matan los que no son criminales, cuando me parece que el asunto principal es de inteligencia.

Ahí sí creo que las Fuerzas Armadas tienen capacidad para ayudar. Pero, es inútil penar que la fuerza militar puede solucionar el problema del consumo, incluso el problema del contrabando. Ayuda pero no soluciona. Eso depende de policías especiales realmente. El general (Óscar) Naranjo ha dicho que hay una tendencia de unificar a las policías. En Brasil hay muchas policías distintas. Eso crea cierto ambiente de complicación.

¿Es equivocado sacar a las calles al Ejército para enfrentar el problema en México?

No sé decir si es equivocado o no, porque no estoy allá. México, el Estado, ha sido desafiado. Cuando el Estado es desafiado tiene que responder. No creo que sea la solución, se necesita más que eso. Creo que el presidente Felipe Calderón tuvo el valor de plantear el tema y enfrentarlo. En México la situación estaba grave y los gobiernos no actuaban. Ahora sí actúan. Ahora, hay que corregir los rumbos si están equivocados.

¿Teme una 'colombianización' de Brasil?
Es distinto. Acá el narcotráfico tuvo asociación con un movimiento que fue guerrillero, que fue ideológico, y ahora de eso tiene poco. En Brasil no hay vinculación de ese tipo. Hay dos diferencias: Brasil no produce droga y no hay vinculación ideológica. Pero el tráfico es intenso y el consumo creciente y hay anuencia de órganos de Policía. Hay ciertos intentos de que los capos en las favelas tuvieran candidatos a concejales y no quieren que otros entren. Eso seria una cosa inaceptable.

¿Los capos quieren tener poder político?

Así es, sin que tenga ese nombre. No es para tener poder, sino para poder tener ventajas en sus negocios. No se debe bromear con eso. La acción de Estado no debe ser una acción partidista, debe ser una movilización. Pero si la sociedad no respalda, el Gobierno no hace nada.

¿Cómo ve el proceso Colombia?

Yo creo que ha avanzado mucho en el control de las Farc. Quedé impresionado con el testimonio del general Naranjo, que mostró que tiene una visión amplia del asunto. Y tiene una visión de futuro, e incluso anticipa la posibilidad de que las drogas industrializadas remplacen a las naturales, lo cual tendrá efecto sobre Colombia. También quedó claro que los datos sobre los cultivos no son fiables. Ha habido críticas muy duras sobre cómo la ONU está evaluando.

EDUARD SOTO GUERRERO
EDITOR INTERNACIONAL

 

 

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