Foto: AFP/ Miguel Álvarez
El presidente enfrenta las dudas del mundo por la transparencia de los comicios, ganados oficialmente por el Fsln (obtuvo 105 de 146 municipios).
Enfrenta críticas internacionales por las denuncias de que hubo fraude en las recientes elecciones municipales, lo que sumió a Nicaragua en la polarización política y la violencia callejera.
Ortega, quien cumplió 63 años dos días después de los cuestionados comicios municipales del 9 de noviembre, es el líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (Fsln), cuyos seguidores -armados de garrotes y morteros artesanales- han copado las rotondas de Managua para impedir que la oposición salga a protestar para denunciar el supuesto fraude.
El presidente no solo enfrenta las dudas del mundo por la transparencia de los comicios, ganados oficialmente por el Fsln(obtuvo 105 de 146 municipios), sino las críticas de una oposición mayoritaria en el Congreso y de varios ex compañeros de arma de los tiempos de la lucha contra Anastasio Somoza.
La ONU, OEA, la Unión Europea y Estados Unidos, además de otros cooperantes de Nicaragua, han criticado la falta de transparencia de los comicios y podrían reducir -o cortar- su ayuda al país más pobre de América Central.
Desde que asumió el poder en 2007, Ortega ha sido un estrecho aliado del mandatario venezolano Hugo Chávez y ha provocado las iras del presidente colombiano Álvaro Uribe por sus comentarios sobre la guerrilla de las Farc, a cuyos miembros llama "hermanos".
Casado con la poetisa Rosario Murillo y padre de ocho hijos, Ortega llegó a la presidencia prometiendo "gobernar en paz" luego de ganar con el 38% los comicios de 2006. Había sido desalojado del poder en 1990 en las urnas, tras encabezar desde 1979 un gobierno revolucionario sandinista.
Antes de volver al gobierno, Ortega perdió tres elecciones sucesivas en las que curiosamente había obtenido mayor votación: 42% en 1990, 43% en 1996 y 42% en 2001.
Supo sacar frutos de las derrotas, pues su conducción del Fsln indujo a los mandatarios liberales a usarlo como interlocutor para apaciguar a las masas y asegurar la gobernabilidad, cuando el neoliberalismo parecía apoderarse de Nicaragua.
Bajo su dirección, el Fsln dio su apoyo a leyes de privatización y al Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos.
Sus críticos dentro del sandinismo dicen que Ortega se contaminó con la "cultura política dominante" y se obnubiló con el poder personal hace una década, cuando comenzó a negociar acuerdos bajo la mesa con el presidente liberal Arnoldo Alemán (1997-2002) y luego con Enrique Bolaños (2002-2007).
En esos años, además, impuso un control absoluto dentro del Fsln, lo que llevó a varios dirigentes a dejar el partido, entre ellos su ex vicepresidente Sergio Ramírez y el popular cantautor Carlos Mejía Godoy.
Ortega era un desconocido cuando el Fsln lo comisionó para integrar la junta que asumió el poder a la caída de Somoza, el 19 de julio de 1979.
No había sido comandante en la lucha guerrillera ni pertenecía al grupo de ideólogos o intelectuales sandinistas, lo que favoreció su inclusión en la junta de gobierno provisional, en la que no solo había revolucionarios de izquierda, sino también personas del sector conservador y católico.
Ortega se forjó en las corrientes socialistas de América Latina que dieron origen a las guerrillas de las Farc en Colombia, el Fmln en El Salvador y el Fsln en Nicaragua, que surgieron hacia 1960 inspiradas en la Revolución Cubana.
Inició su vida política en 1963 cuando abandonó la Facultad de Derecho, donde cursaba primer año, para integrarse al Fsln, que comenzaba a organizarse en las montañas y ciudades para luchar contra Somoza.
Hijo de una familia de clase media, trabajó en la clandestinidad hasta 1967 cuando fue detenido por los militares acusado de asaltar un banco y participar en actividades insurgentes.
Tras siete años en prisión, fue liberado en 1974 y partió al exilio cuando un comando guerrillero tomó como rehenes a varios funcionarios, allegados y familiares del régimen somocista, a cambio de la liberación de sandinistas presos, entre ellos Ortega.
Viajó a Cuba y se exilió después en Costa Rica, de donde regresó a Nicaragua al triunfar la revolución en 1979 para integrar la junta.
Managua
Afp
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