‘Lucho cada día por mantener mi fe’, dice víctima de abuso sexual

‘Lucho cada día por mantener mi fe’, dice víctima de abuso sexual

Juan Carlos Cruz es una de las víctimas chilenas del cura Fernando Karadima. Habló con el Papa.

Juan Carlos Cruz

Juan Carlos Cruz, víctima de abusos sexuales cuando era joven por parte del sacerdote Fernando Karadima, quien fue condenado por los hechos.

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Reuters

30 de abril 2018 , 09:28 a.m.

Cuando era adolescente, Juan Carlos Cruz fue una de las víctimas del sacerdote pederasta chileno Fernando Karadima. Aquella experiencia lo marcó, pero consiguió responder: junto con otros dos abusados, José Andrés Murillo y James Hamilton, en 2005 comenzó a denunciar lo sufrido y a señalar que era cómplice Juan Barros, un cura muy cercano a Karadima. Aunque el pederasta fue condenado por la justicia civil y canónica, no ocurrió lo mismo con Barros.

El Vaticano lo mantuvo como obispo, e incluso Francisco lo defendió con firmeza hasta que regresó a Roma de su viaje a Chile el pasado mes de enero. Fue entonces cuando por fin dio una oportunidad a las víctimas al enviar al país austral a dos expertos para que investigaran lo sucedido.

Tras leer el informe de sus enviados especiales, entonó un sonado mea culpa: en una carta a los obispos chilenos pidió perdón a los supervivientes de los casos de pederastia y reconoció que había metido la pata al apoyar a Barros por estar mal informado.

En la misiva anunció además que se iba a reunir en Roma tanto con los prelados de aquella nación como con las víctimas.

Cruz concedió esta entrevista poco antes de entrar en la Casa Santa Marta, la residencia vaticana en la que vive Francisco.

En tres meses ustedes han pasado de liderar las protestas en las calles de Santiago contra Barros y ser ninguneados por la jerarquía eclesiástica a ser recibidos por el papa Francisco. ¿Cómo explica el cambio?

Yo tampoco me lo puedo explicar, pero creo que el informe de Scicluna y Bertomeu (los enviados especiales de Francisco a Chile) ha sido clave. Le ha ayudado a ver la realidad y a darse cuenta de que hay personajes tóxicos, como el cardenal chileno Francisco Javier Errázuriz, que le ha informado mal.

Hay que terminar con esa gente que lo rodea y le da informes que satisfacen a sus propias personas, pero no al Papa. Lo mismo ocurre con el nuncio y con tantos obispos de la Conferencia Episcopal Chilena (CECH), que son gente absolutamente nefasta, que no debería estar donde está. Ha habido una red de protección y de poner una muralla en Chile para que el Vaticano no pudiese hacer nada o que hiciese lo mínimo, pero eso se ha derrumbado.

¿El cambio es irreversible?

Tengo mucha esperanza en esta reunión con el Papa. Ya han quedado expuestos los que hoy en día tratan de escapar con este ‘síndrome del Titanic’. Tratan de huir como ratas del barco que se hunde, diciendo que ellos no habían informado mal. Lo hacen mientras se apuñalan entre ellos. Es lo que está ocurriendo en la CECH. Dan pena, más que nada, porque es de una hipocresía sublime. El Papa es una persona maravillosa, y estoy esperando a conversar con él porque creo que ya entiende lo que pasa.

¿Hay un problema de fondo en la Iglesia chilena más allá del ‘caso Barros’?

Por supuesto. Lo que ocurre es terrible. Hay una gran cantidad de obispos pedófilos o encubridores, que se preocupan solo de ellos mismos y viven una vida absolutamente distinta a la que debería ser la de un obispo. Son hombres de una gran soberbia, que te alejan de Cristo en lugar de acercarte a él.

¿Siente una responsabilidad fuerte por haber conseguido que el Vaticano cambie de postura?

No nos sentimos especiales, pero sí queremos poder representar a mucha gente. Hay miles de personas en todo el mundo en esa situación. Sufren una cultura de abusos, que resulta aún más horrorosa con el encubrimiento existente entre los obispos.

Eso espero ayudar a terminarlo. Deseo que no sea mi historia un caso aislado y pueda representar a miles de personas que en este momento están viviendo lo mismo que yo viví. Eso me pesa mucho, y ojalá pueda aportar a alguien el principio del fin de su sufrimiento.

Tratan de huir como ratas del barco que se hunde, diciendo que ellos no habían informado mal. Lo hacen mientras se apuñalan entre ellos. Es lo que está ocurriendo en la CECH.

¿Cree que el compromiso de Francisco es verdadero?

Por todo lo que yo he visto y lo que él ha dicho, no me cabe duda de que el Papa es un hombre sincero y que quiere escuchar. No es esto un ejercicio de relaciones públicas, al que yo, además, no me prestaría.

¿Se sigue considerando usted católico?

Lo soy, y lucho cada día por mantener mi fe. Pero por supuesto que durante todos estos años he estado a punto de perderla. Ha sido tremendamente difícil mantenerla. Pero no quiero dejar que me quiten lo más precioso que uno puede tener, que es la relación personal con Dios. Para mí es algo sagrado, y no quiero dejarles ganar. Han destrozado muchas cosas en mi vida, pero eso no quiero que me lo toquen.

El diálogo con el papa Francisco

Juan Carlos Cruz afirmó que tras hablar el domingo con el Papa Francisco tiene “más esperanzas en el futuro” de la Iglesia, aunque “la tarea es enorme”. Además, dijo que el pontífice lo escuchó “con gran respeto, cariño y cercanía, como un padre”.

DARÍO MENOR
Para EL TIEMPO - Ciudad del Vaticano

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