Ni siquiera en China, Temer se escapa de las polémicas

Ni siquiera en China, Temer se escapa de las polémicas

Brasileños envían fuertes mensajes de rechazo al nuevo Gobierno. La corrupción vuelve y juega.

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Según el diario, el consorcio de constructoras aceptó pagar sobornos equivalentes al 1 por ciento del valor del contrato de Belo Monte, la tercera mayor hidroeléctrica del mundo al partido de Temer.

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EFE

05 de septiembre 2016 , 08:13 p.m.

Las empresas que construyeron la central hidroeléctrica de Belo Monte (estado de Pará, norte) pagaron sobornos millonarios al partido político del presidente de Brasil, Michel Temer, según un informe policial divulgado este lunes por el diario Folha de São Paulo.

El consorcio de constructoras aceptó pagar sobornos equivalentes al uno por ciento del valor del contrato de Belo Monte, la tercera mayor hidroeléctrica del mundo, al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), según el diario. (Lea también: Lo que le dejaron 13 años de izquierda a Brasil)

El valor del contrato ascendía a 13.400 millones de reales (unos 4.187 millones de dólares), por lo que el soborno sería de 134 millones de reales (41,8 millones de dólares), supuestamente pagados a través de donaciones legales a campañas electorales del PMDB entre el 2010 y el 2014.

Según Folha de São Paulo, la Policía basa sus sospechas en delaciones realizadas por implicados en el caso de corrupción de Petrobras que se han acogido a acuerdos de colaboración con la Justicia para reducir sus penas, entre ellos Otavio Marques de Azevedo, expresidente de la constructora Andrade Gutiérrez.

Belo Monte fue construida por un consorcio de empresas formado por Andrade Gutiérrez, Queiroz Galvao, OAS, Odebrecht, Camargo Correa, Serveng, Galvão Engenharia y J. Mallucelli.

Según el periódico, los principales beneficiarios de los sobornos fueron cuatro senadores del PMDB, entre ellos el presidente del Senado, Renan Calheiros, además de Romero Jucá, Jader Barbalho y Valdir Raupp.

Jucá fue nombrado por Temer ministro de Planificación cuando asumió la presidencia interinamente el pasado 12 de mayo, pero tuvo que dimitir una semana después por la divulgación de una grabación realizada por la Policía en la que sugería que el PMDB pretendía frenar las investigaciones de los casos de corrupción. (Lea también: 'Brasil ha pasado la página de la crisis política': Michel Temer)

Esta investigación de Folha llega en un momento en el que el malestar en la calle contra el nuevo Gobierno no para.

Las protestas son el pan de cada día para un gobierno en propiedad de Temer que aún no completa la primera semana.

La naturaleza de la llegada al poder del mismo Temer (tras la destitución parlamentaria de Dilma Rousseff) y las medidas de corte neoliberal que este ha anunciado han disparado las manifestaciones y los pedidos de adelantos de elecciones, tal como reza la propuesta que lanzó Rousseff días antes de ser apartada definitivamente del poder.

El domingo, miles de personas se tomaron la avenida Paulista (la principal de São Paulo) con consignas y pancartas alusivas tanto a la exmandataria como al Partido de los Trabajadores (PT). La protesta se tornó violenta cuando un grupo de los manifestantes comenzó a arrojar piedras y otros objetos contra la policía, que detuvo a 16 de ellos y luego los acusó de “actos de vandalismo”.

Por otra parte, Temer, quien se encuentra en la cumbre del G20 en la ciudad china de Hangzhou, no ayuda mucho a su propia imagen.

En un centro comercial de la urbe oriental decidió comprarse un par de zapatos nuevos, hecho que fue registrado por el People’s Daily.

El mandatario le explicó al diario que tuvo que acudir de urgencia al lugar porque se le había dañado el talón, pero, aparte de ser un hecho muy destacado en las redes sociales, desató la molestia de representantes del sector del calzado en Brasil.

Heitor Klein, presidente ejecutivo de la Asociación de Industrias de Calzados de Brasil (Abicalzados), aseguró que iba a “garantizar que Temer esté siempre bien abastecido y, en la primera ocasión que tenga, le voy a decir que los zapatos brasileños merecen que los use”.

Esta pintoresca polémica es solo una muestra del descontento de muchos con el nuevo mandatario en propiedad, y que se expresa en las calles.

No obstante, ministros del gabinete de Temer como Henrique Meirelles, titular de la cartera de Hacienda, le bajan un poco el volumen a la estridencia de la calle.

“Es normal que aquellos que estuvieron en contra del proceso se manifiesten de una forma democrática, libre. No veo en eso ningún tipo de problema. Por el contrario, creo que es parte de la democracia”, afirmó Meirelles desde Hangzhou.

Río de Janeiro (Efe y O Globo/GDA)

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