Macri, debilitado políticamente por rescate del FMI

Macri, debilitado políticamente por rescate del FMI

Al polarizado país lo unen el amor por la selección de fútbol y el odio al organismo multilateral.

Macri

El presidente de Argentina, Mauricio Macri, anunció el 08 de mayo el pedido de rescate financiero al FMI.

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AFP

13 de mayo 2018 , 10:03 p.m.

F M I. Esas tres letras bastaron esta semana para activar la memoria colectiva de los argentinos y deslizarlos hasta momentos de su pasado que los remiten a palabras dolorosas: recesión, ajuste y crisis económica.

Pero también fueron suficientes para poner a tambalear la hasta ahora inapelable continuidad del proyecto político de Mauricio de Macri de cara a una posible reelección. Si hay algo que parece unir a los argentinos, profundamente polarizados, es su amor por la selección de fútbol y el desprecio por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

De esa dimensión ha sido el torbellino que causó la decisión del gobierno de pedir un rescate al FMI por 20 mil millones de dólares.

“FMI es una mala palabra en Argentina. Lo que esto dejó en evidencia fue la falencia del modelo económico de Macri que no era tan sólido como se mostraba”, explica a EL TIEMPO Martin Alfie, economista jefe de la consultora Radar.

Algo irónico pues Macri llegó a la presidencia a caballo de tener, como él mismo lo dijo, “el mejor equipo económico de los últimos cincuenta años”.

Un equipo viene del sector privado y que hoy es duramente criticado incluso por personalidades afines a Cambiemos, el partido político oficialista, que ya piden cambios en el gabinete y dudan ahora que Macri llegue con holgura a una segunda vuelta en 2019 enfrentado a alguna figura no definida aún del peronismo.

De acuerdo con una encuesta de la consultora D'Alessio IROL/Berensztein, dos de cada tres votantes de Macri rechazan la decisión del presidente de acudir al FMI.


“Macri sale debilitado porque una de las fortalezas que decía tener era el proceso de crecimiento económico y se demostró que es más débil de lo que estaba planteando.
Todavía no como para perder el liderazgo que tiene hoy en la política nacional, pero se le asoman grietas. Sin duda, esto cambia el panorama político”, explica Martín Kalos, economista y director de la consultora EpyCa.

La última vez que Argentina recurrió al FMI estuvo condicionada por un cuarto de siglo a las políticas que impulsaba y que, para el caso argentino, son de subdesarrollo

Argentina y el FMI

La relación de los argentinos con el FMI los remite a los peores momentos de su economía. El país le ha pedido préstamo al ente en varias oportunidades de las que se recuerda particularmente 1958, 1976 en plena dictadura, 1982 y 2001, esta última una de las crisis económicas más complejas.

Históricamente, el país tiene un problema de generación de dólares para mantener la actividad económica y una gran dependencia del agro. El endeudamiento externo se ha convertido en un problema estructural aún sin resolver.


“La última vez que Argentina recurrió al FMI estuvo condicionada por un cuarto de siglo a las políticas que impulsaba y que, para el caso argentino, son de subdesarrollo.

En vez de promover el despegue de la economía, la industrialización, lo que generaron fue una contracción económica, caída salarial, reducción del mercado interno y pobreza generalizada”, explica Ricardo Aronskind, economista, magister en Relaciones Internacionales y docente de varias universidades.

A comienzos de 2006, Néstor Kirchner quiso liberarse del FMI y pagó la deuda 9.800 millones de dólares que tenía. El país celebró y aunque Argentina continuó siendo miembro del fondo no le pidió financiamiento hasta ahora.

Por eso, para muchos argentinos la decisión de Macri implica arrodillarse y abrir la puerta a los condicionamientos del FMI.

Aunque la medida pretende tranquilizar al mercado externo indicándole que se encuentra respaldado por el FMI, hay consenso en que se trata de una mala señal.

“La vuelta al FMI es una malísima señal, política y económicamente. Expone las debilidades, implica condicionalidades y que el reloj corre más rápido. Preocupa. No creo que esta historia termine bien”, agregó Alfie.

Tratando de evitar el pánico, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne dijo en rueda de prensa que se trata de un FMI muy diferente al del pasado. Pero Pablo Nemiña, especialista en el sistema financiero internacional e investigador de Flacso ha hecho aclaraciones en ese sentido.

“¿Es diferente el FMI al de los ‘90? Sí en lo discursivo, muy poco en sus recomendaciones. Si bien creó espacio para la aplicación de políticas alternativas en el corto plazo (en especial cambiarias y fiscales), su visión y recomendaciones reproducen la ortodoxia tradicional”, dijo a través de redes.

Para él, los condicionamientos del FMI serían en esa misma línea: “más ajuste fiscal, flexibilización laboral, menos cargas laborales y más impuesto a las ganancias, y más liberalización comercial”.

¿Cómo se llegó hasta acá?

Expertos de diversas tendencias señalan que además de los desequilibrios estructurales de la economía argentina, el gobierno de Macri se equivocó al confiar toda su política económica en el financiamiento externo, que es volátil.

“La apuesta que hizo este gobierno, en vez de buscar soluciones, que deberían haberse atacado de otra manera, fue recostarse en las inversiones financieras que ante el mínimo cambio de humor comienzan a huir del país a una velocidad muy importante”, dice Alfie.

La situación se agudizó ante los incrementos del dólar que afectaron a varios países emergentes y se exacerbó, de acuerdo con Martin Kalos, porque en plena corrida cambiaria el gobierno implementó un impuesto a la renta financiera extranjera.

Macri y su equipo aún culpan al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, cuya política era proteccionista, de haberles heredado déficit fiscal y alta inflación. Ambos eran altos, pero como admitió el ministro de finanzas macrista en realidad éste aumentó durante la gestión actual.

“Cuando se fue el gobierno anterior el déficit fiscal era aproximadamente del 4 por ciento del PBI, lo que hizo Macri fue reducir impuestos a los sectores de altos ingresos, con lo cual el déficit no se achicó sino que se agrandó. Para solventar ese déficit empezó a tomar dinero prestado del resto del mundo e incrementó la deuda”, agrega Aronskind.

Tensión social e inflación

La tensión social viene en aumento desde finales de 2017 con una reforma pensional que sacó a miles de personas a las calles.

El gobierno ha realizado aumentos de tarifas de servicios públicos que Cristina tenía subsidiados y argumentó que es parte de un proceso de gradualización de la economía.

Pero ante la inflación que en 2017 llegó a 25 por ciento, los trabajadores han perdido poder adquisitivo. Un estudio de la Universidad Nacional de Avellaneda indica que un 21 por ciento del salario de un trabajador se destina a pagar los servicios públicos.
Según datos del Índice de Precios al Consumidor (IPC) de Buenos Aires, recogidos por el portal Chequeado, entre 2015 y 2017 la electricidad subió en 562%, el agua 338% y el gas 223%.

El gobierno ha insistido en que se trata de un problema de liquidez temporal, que Argentina va por buen rumbo.

Pero esta visión optimista no convence. Y aunque todos los expertos explican que no se trata de una situación igual a la crisis de 2001, sí señalan que en el corto y mediano plazo se aceleraría la inflación, porque la subida del dólar se traslada a los precios, y los argentinos podrían perder capacidad adquisitiva, con lo cual el panorama, incluso sin entrar en vigencia el préstamo del FMI, ya es pesimista.

CATALINA OQUENDO
Para EL TIEMPO
Buenos Aires

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