Lula da Silva, primer expresidente condenado por la justicia de Brasil

Lula da Silva, primer expresidente condenado por la justicia de Brasil

El político apelará la pena de 9 años y medio de cárcel. ¿Sostendrá su aspiración presidencial?

Lula

Si la condena a Lula es ratificada por una corte de apelaciones, se le prohibirá postularse a la presidencia.

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Reuters

13 de julio 2017 , 12:46 a.m.

Tres años y tres meses después de que se reveló en Brasil el mayor escándalo de corrupción que gira en torno a la gigantesca compañía estatal petrolera Petrobras, el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quizá el líder más popular en la reciente historia del país, se convirtió el miércoles en su más importante víctima, luego de ser condenado a nueve años y medio de cárcel por corrupción y lavado de dinero.

Lula, de 71 años, fue acusado de ser el beneficiario de un apartamento ubicado en São Paulo, ofrecido por la constructora OAS a cambio de su influencia para obtener contratos en la petrolera, convirtiéndose así en el primer expresidente condenado penalmente por la justicia de ese país.

En su decisión, el magistrado Sergio Moro, un luchador contra la corrupción endémica y ahora ídolo de los políticos opositores a Lula, le autoriza a recurrir en libertad, aunque ordenó confiscar el inmueble y señaló que él fue además el destinatario de otros 3,7 millones de reales (1,1 millones de dólares) de la constructora.

Horas más tarde, la defensa del expresidente dijo que la condena es especulativa y que las pruebas que demostraban su inocencia fueron ignoradas. “La defensa viene a manifestar la más profunda indignación con la aprobación de una condena que desprecia las pruebas de inocencia que se habían anexado al proceso”, dijo el abogado Cristiano Zanin Martins.

“Entre los delitos de corrupción y lavado hay concurso material, motivo por el cual las penas sumadas llegan a nueve años y seis meses de reclusión”, determinó Moro, quien está a cargo de esas investigaciones en la primera instancia.

Prudencia

“Considerando que la prisión cautelar de un expresidente de la República no deja de implicar ciertos traumas, la prudencia recomienda aguardar el fallo de la Corte de Apelación antes de extraer las consecuencias propias de la condena”, explicó el juez de Curitiba.

Lula, que enfrenta otras cuatro causas penales, niega los cargos y los atribuye a una conspiración para impedir su candidatura en las presidenciales de octubre del 2018.

Además, denuncia una persecución judicial y mediática que, para él, propulsó la muerte de su esposa, Marisa Leticia, en febrero pasado. Todo, con el único objetivo de acabar con su carrera política y evitar que el Partido de los Trabajadores (PT) vuelva al poder tras la destitución de su ahijada política, Dilma Rousseff.

“Yo conocí el hambre, y cuando uno conoce eso, no desiste jamás”, ha afirmado en varias ocasiones.  

Lula calificó en mayo pasado de “farsa” el proceso en una tensa audiencia con Moro, quien mandó en marzo de 2016 a la Policía a despertarlo a la madrugada a su casa con el único fin de interrogarlo. “Están viendo a alguien que está siendo masacrado”, afirmó después en un mitin acompañado por Rousseff.

En las encuestas figura como favorito, pese a ser también uno de los políticos con mayor índice de rechazo.

Lula, que enfrenta otras cuatro causas penales, niega los cargos y los atribuye a una conspiración para impedir su candidatura en las presidenciales de octubre del 2018.

Pero para que su postulación sea bloqueada, deberá ser condenado en segunda instancia. Un proceso de apelación podría tardar un año en definirse, justo el mismo tiempo que queda antes de que se celebren las próximas presidenciales, según fuentes que conocen la arena judicial en Curitiba.

“La responsabilidad de un presidente de la República es enorme y, por consiguiente, también su culpabilidad”, agregó Moro, quien le prohibió a Lula ejercer cargos públicos por 19 años, algo que debería ser confirmado o denegado en la segunda instancia, y le impuso una multa adicional de 669.700 reales (unos 200.000 dólares) por los crímenes supuestamente cometidos.

Así las cosas, al ser una condena en primera instancia, Lula mantiene, hasta tanto se ratifique la sentencia, la posibilidad de concurrir a las próximas elecciones generales previstas para el 2018, a las que ha manifestado en repetidas ocasiones su deseo de presentarse.

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El Partido de los Trabajadores (PT), en el que Lula participó de su fundación en 1980, rechazó la sentencia “sin pruebas” contra su líder y la calificó de “vergonzosa”, según publicó en redes sociales la presidenta de la formación, Gleisi Hoffmann.

Por otro lado, Rousseff, destituida por el Legislativo el año pasado por irregularidades fiscales, dijo de su sucesor en el cargo que es “inocente” y que “el pueblo lo rescatará en el 2018”.

Esta sentencia se convierte en la más simbólica de todas las que ya han sido proferidas por los múltiples escándalos de corrupción que han estallado en Brasil,

algunos de los cuales han traspasado las fronteras nacionales y contagiado a otros países en Latinoamérica.

* Con información de AFP-Efe

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