En zonas populares de Caracas, fuerza electoral chavista votó en masa
Por: ANDRÉS GARIBELLO |
Más de medio millar de personas esperaron por más de 10 horas aparición del Presidente venezolano.
En el sector Catia, uno de los sectores populares de Caracas, donde el chavismo está más arraigado, la jornada electoral comenzó a las 2:30 de la mañana. Varias camionetas con parlantes en su platón sonaron el toque de diana.
Allí mismo, Yeisa Ruiz, de 22 años, se levantó ansiosa, prendió su equipo de sonido y, desde su casa, hizo sonar la misma diana que levantó a todos sus vecinos durante al menos una hora. Era el momento de desayunar e irse a votar. “Nuestro comandante dijo que las 3 de la mañana saliéramos a hacer fila en los centros de votación y así lo hicimos”, dice la joven, quien no le sobran calificativos al Presidente. “Lo amo, lloro y grito cada vez que lo veo. Lo he intentado besar y abrazar”, cuenta.
Era la primera vez que votaba para unas presidenciales, mientras que su madre, Angélica, dice que ya tiene un ritual para ver a Chávez votar todas las elecciones a unos metros de su casa, en el liceo Manuel Palacio Fajardo, en el sector 23 de enero, para intentar saludarlo. “Es como una religión. Si no lo hacemos nos enfermamos”, explica la mujer, quien agrega que sigue al mandatario desde los 90, cuando, dice, lo vio parado en un banco de medio metro echando un discurso, cuando el hoy Jefe de Estado era prácticamente un desconocido.
Después de votar, la familia Ruiz se unían a más de unas 500 personas que, desde las 6 de la mañana, se agolpaban a la entrada del Palacio Fajardo para ver al Presidente, que llegaría al mediodía a depositar su voto. Había gente con todo tipo de ‘homenajes’: llevaban flores, muñecos de Chávez, que parecía un Ken, pero con boína y camisa roja, y banderas de Venezuela. Incluso, había políticos franceses que esperaban junto a la familia Ruiz la llegada del mandatario.
En este sector fueron a votar más de 100.000 personas que se criaron dentro del chavismo más radical de Caracas. Sin embargo, en ese lugar, Jairo Valenzuela, un vendedor de seguros, hacía fila y parecía contradecir a sus vecinos. “Ya 14 años son suficientes. Hay que dejar que otra persona llegue. Chávez dice que hay un futuro mejor, ¿entonces qué hizo en la última década?”, dice con voz muy bajito. “Acá no se puede hablar de eso. Aquí por decir algo así he visto golpes e incluso, plomo”, cuenta.
Mientras la fila se iba alargando durante la mañana, se podían ver caravanas de motorizados por el barrio. Entre ellos, hubo un joven que, con tabaco en mano, emuló al ‘Ché’ Guevara. Un mototaxista les exigió a los periodistas que habían en el sector que “tenían que decir la verdad sobre Chávez: acá todos los queremos”. Y da su razón: “A mí me pagó una costosa operación en la mano. Me salió gratis”.
Al final, y 11 horas después de haber sonado la diana militar, el Presidente apareció en una camioneta negra, con vestido azul. Saludó de una alzada de mano a más de medio millar de personas que lo esperaba e ingresó al centro de votación. La familia Ruiz descansó, cumplió el ritual. Dieron media vuelta y se fueron a esperar los resultados.
ANDRÉS GARIBELLO
ENVIADO ESPECIAL DE ELTIEMPO.COM
CARACAS (VENEZUELA)
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