Asilo a Julian Assange ha pasado de la certeza a la duda
Por: MAGGY AYALA SAMANIEGO CORRESPONSAL DE EL TIEMPO QUITO. |
Es paradójico que Assange pida protección en un país cuestionado por dura posición contra medios.
Lejos de los pronósticos que daban por hecho el inmediato asilo político del gobierno ecuatoriano al fundador de WikiLeaks, Julian Assange, el presidente Rafael Correa anunció que se tomará "el tiempo necesario para analizar" el pedido.
La difusión de cables filtrados por WikiLeaks en el diario de línea oficialista El Telégrafo, y una amigable entrevista de Assange a Correa (difundida en su programa The World Tomorrow ) fueron leídas como una previa 'convivencia' que allanaba la protección ecuatoriana del australiano.
Desde el martes, Assange se refugia en la embajada de Quito en Londres para evitar su extradición a Suecia, donde es requerido por supuestos delitos de agresión sexual. El comunicador teme que podría ser luego extraditado a Estados Unidos, donde él cree que podría enfrentar acusaciones por delitos que son castigados con la pena de muerte. Sin embargo, por ahora no tiene procesos legales en ese país.
La presencia de Assange podría convertirse en un dolor de cabeza para Correa. Assange declaró a la cadena ABC de Australia que estaría dispuesto a hacer campaña a favor de la libertad de expresión en Ecuador si su solicitud de asilo es aceptada.
Para los analistas, es paradójico que Assange haya pedido esa protección en un país cuestionado internacionalmente por su dura posición y arremetida contra los medios.
Según el exdecano de Comunicación de la Universidad Central de Ecuador Marco Villarruel, "se denota una contradicción propia de un gobierno populista. Pero ahora está de por medio no solo la libertad de una persona, sino también el ejercicio del periodista, porque Assange ha dicho que va a continuar revelando mensajes secretos de la diplomacia estadounidense".
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