Acuerdo Perú–Colombia contra trata de personas y Venezuela (Opinión)

Acuerdo Perú–Colombia contra trata de personas y Venezuela (Opinión)

Los dos países unen esfuerzos en su lucha contra este crimen, en medio de la crisis venezolana.

Venezolanos que llegan a Colombia

La trata de personas es una de las principales problemáticas a las que se enfrentan los migrantes venezolanos. 

Foto:

Schneyder Mendoza / EFE

22 de mayo 2018 , 06:51 p.m.

La crisis humanitaria venezolana representa para América Latina la gran oportunidad de saberse solidaria con quienes sufren la satrapía del régimen chavista, pero además viene desnudando el lado más ignominioso, repulsivo y absolutamente condenable de algunos subhumanos, qué aprovechándose de la necesidad del ciudadano, lo cosifica y lo vuelve un objeto de “tráfico comercial” avasallando con ello su condición humana en el más extensivo significado del concepto. 

En el Perú, en los últimos días hemos asistido a penosos incidentes que describen cómo un grupo de ciudadanos captan, transportan y trasladan a ciudadanas venezolanas con el objetivo de prostituirlas o de someterlas a regímenes laborales en absoluta precariedad laboral. Según reporte del INEI, en el Perú durante el año 2016 se registraron 429 denuncias y 1846 víctimas, siendo el 96 % mujeres.

La trata de personas como figura delictiva de alcance mundial no es nueva. En el Perú, grupos terroristas como el Mrta y Sendero Luminoso desde su creación encontraban en el rapto de menores la forma de engrosar sus filas subversivas. Las Farc o el Eln en Colombia y los movimientos islamistas como Boko Haram nigeriano han hecho de la trata de Personas su referente con fines exclusivamente propagandísticos para infundir el terror en los países donde operan.

Además de los grupos subversivos, el narcotráfico, la minería ilegal, el trabajo informal, la tala ilegal de árboles y el desplazamiento de ciudadanos que huyen de regímenes autoritarios y dictatoriales son fenómenos sociales, económicos y políticos que promueven, facilitan y ejecutan la trata de personas. En Colombia, por ejemplo, la Alta Consejería para los Derechos Humanos informó que entre el periodo 2012 – 2017 se registraron 328 casos de trata de personas en dicho país, siendo el 85 % de las víctimas mujeres.

El Informe Global sobre Trata de Personas del 2016 citado por la Defensoría del Pueblo del Perú arroja los siguientes datos: el 65 % de víctimas en Europa Central y el Sudeste fueron sometidas a la prostitución, mientras que en América del Sur el porcentaje alcanza el 57%. La trata de personas con fines de explotación laboral es alarmante en Europa Oriental y Asía Central, alcanzando el 64 %, seguido de África Subsahariana con el 53 %.

La trata de personas es un delito que no conoce fronteras, es un delito que requiere el concurso de una estructura de criminalidad organizada en donde la conducta típica de los actores activos consiste en captar, transportar, trasladar, acoger, recepcionar y retener a la víctima. Para ello utiliza los medios como la amenaza o coacción, el secuestro, el pago, abuso de poder, engaño e incluso la violencia en contra de la víctima.

Osías Ramírez

Osías Ramírez Gamarra, congresista peruano.

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Cortesía

La trata de personas ha sido abordado en las legislaciones internas de Perú y Colombia. En el caso peruano se aprobó y promulgó la Ley número 28950, que modificó los artículos 153 y 153A del Código Penal, que tipifica el delito de trata de personas y sus agravantes, además de la aprobación del Decreto Supremo número 007-2008-IN, que aprueba el Reglamento de la Ley número 28950, sobre Trata de Personas y Tráfico Ilícito de Migrantes.

En el caso de Colombia tenemos la Ley número 985 de agosto del 2005 que modifica el artículo 188 de la Ley número 599, promulgada en el año 2000. A diferencia de la legislación peruana, en la ley colombiana se añade que “ (...) el consentimiento dado por la víctima a cualquier forma de explotación definida en este artículo no constituirá causal de exoneraciones de la responsabilidad penal”.

Hemos señalado que la trata de personas es un delito transfronterizo, vinculado a la criminalidad organizada internacional. De ahí que la prevención, investigación, persecución y sanción penal en muchos de los casos requiere del concurso de otras administraciones del mundo, por ello se requiere uniformizar la legislación, suscribir convenios y celebrar acuerdos con otros países que persiguen y sancionan el delito de trata de personas.

Así las cosas, Perú y Colombia suscribieron el 25 de mayo del 2015 el Acuerdo entre Perú y Colombia para la prevención, investigación, persecución del delito de Trata de Personas y para la Asistencia y Protección de sus víctimas, que tiene el objetivo de fortalecer a nivel político y estratégico acciones de coordinación y cooperación entre ambos países para prevenir, investigar y perseguir el delito de trata de personas y la asistencia y protección de sus víctimas.

Empero hacía falta que el Congreso de la República del Perú, siguiendo el procedimiento que ordena el artículo 56 y 102 de la Constitución Política del Perú apruebe e incorporado a nuestra legislación interna el Acuerdo. Es así que, con fecha del pasado 2 de mayo, promulgó la Resolución Legislativa Número 30765 al cumplimiento de lo prescribe en el inciso f., numeral 1 del artículo 76 del Reglamento del Congreso de la República.

De esta forma, Perú y Colombia aúnan esfuerzos en su lucha constante y permanente por proteger los bienes jurídicos protegidos ante la amenaza que significa la criminalidad internacional organizada en el extremo de la trata de personas.

OSÍAS RAMÍREZ GAMARRA
Congresista de la República del Perú

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