Últimas Noticias de Colombia y el Mundo - ELTIEMPO.COM

Últimas Noticias

Ver más últimas noticias

Patrocinado por:

Publicidad

Paute aquí

Recibe toda la información de Colombia y el mundo.

Suscríbete

Maduro, un mandatario preso en la confrontación

Por: |

Nicolás Maduro

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela.

El primer mes de gobierno del chavista osciló entre la polémica y la escasez.

Difícilmente un discurso del presidente Nicolás Maduro pasa desapercibido. No solo por la trascendencia que tiene toda intervención pública de un mandatario nacional, sino porque en todos abre un nuevo frente de conflicto o crea una polémica en torno a los límites de sus funciones.

Un torrente de consecuencias que enrarece más el panorama de una Venezuela aún conmocionada tras la muerte del presidente Hugo Chávez, el escaso margen de ventaja en las elecciones presidenciales y una trepidante crisis económica que tiene a la población agotada entre la inflación y el desabastecimiento.

Una nueva decisión tomó por sorpresa a los miles de venezolanos a los que les ha sido adjudicada una vivienda como parte de la Gran Misión Vivienda Venezuela: tendrán que pagar por ellas, algo que no se dijo durante esta o la pasada campaña electoral, mostrando que de pronto el socialismo bolivariano también tiene sus carencias a pesar del discurso de invencibilidad económica. “Hemos entregado más de 381 mil viviendas pero nadie está pagando ni medio ¿cómo vamos a sostener la misión para las viviendas de los próximos años? ¿Haciendo magia? (…) Las cosas no pueden ser regaladas, el pueblo no las quiere regaladas”, dijo Maduro.

Pero cuando se trata de política las afirmaciones del Presidente rayan en la ilegalidad. Esta misma semana, en un nuevo intento por explicar cómo obtuvo una victoria tan cerrada sobre su oponente, el gobernador Henrique Capriles, optó por una amenaza velada al asegurar que sabía cuáles habían sido los chavistas que no votaron por él en las elecciones del 14 de abril. “Son 900.000 compatriotas, ya los tenemos, con cédula de identidad y todo”.

La Constitución venezolana establece que el voto es directo y secreto, con lo que la declaración de Maduro levantó todo tipo de escozores. De ser cierta, implica un fraude electoral, pues el sistema no garantizaría lo establecido en la ley y el Presidente manejaría el secreto del voto. De ser falsa, establece una coacción al electorado chavista, pues sobre el gobierno pesan miles de acusaciones y denuncias sobre amenazas y despidos a empleados públicos y beneficiarios de programas sociales que han expresado inclinación política a la oposición. Aún el Consejo Nacional Electoral no se pronuncia sobre lo dicho por el Presidente, excepto el rector Vicente Díaz, quien calificó a través de Twitter como “falsa y criminal” semejante afirmación.

¿Cuál puede ser el beneficio de un discurso como este? El politólogo y profesor universitario, Carlos Romero, explica a EL TIEMPO que los efectos positivos son muy limitados, y solo dentro del chavismo. “La actitud confrontacional da dividendos políticos porque fue un estilo muy específico que el presidente Chávez utilizó. Esto nos lleva a pensar que el presidente Maduro siente que le da poder y una cierta estabilidad frente al liderazgo postchavista”.

Tragarse las palabras

Al empresario Lorenzo Mendoza, presidente de Empresas Polar, fabricante de gran número de alimentos de primera necesidad del país, lo emplazó agresivamente antes de una reunión en la que trataría el tema del desabastecimiento. “Le diré sus cuatro verdades. ¡O trabaja y se pone a producir o a ver qué hace!”, dijo. Con un talante completamente diferente luego del encuentro, el mandatario aseguró al empresario: “Cuentas con todo el apoyo del Gobierno Nacional para que tus empresas produzcan; si quieres producir más cuenta con todo nuestro apoyo”.

Estos retrocesos tácticos en el discurso parecen ir más en armonía con la necesidad de concordia que expresan los venezolanos. “Hasta cuándo tanta peleadera”, dice María Guerrero, de 43 años oriunda de Barquisimeto. “Cada quien con su posición política, pero es hora de trabajar esto ya no se aguanta. Este señor Maduro lo que hace es agredir igual que Chávez”.

“Sin duda el presidente Maduro busca seguir polarizando. Su estrategia es confrontar, meter miedo en varios aspectos, pero eso va contravía de lo que la población está exigiendo. La gente ya no quiere a un presidente omnipresente, confrontacional, que se 'encadene' (por radio y televisión) a cada rato. Eso le funcionaba a Chávez porque tenía un carisma irrefutable y resultados electorales que lo respaldaban. Maduro no tiene ni uno ni otro y aplica la misma estrategia para este, que es un período de transición”, concluye el profesor Romero.

Quizá consciente de eso el mandatario ha dicho que “no le importa un co… la popularidad”, y también se ha negado a hablar de “madurismo” como corriente política. Insiste en que políticamente su gobierno es “chavista” y que su única lucha es por el pueblo que lo eligió.

Valentina Lares Martiz
Corresponsal de EL TIEMPO
Caracas

Herramientas

Publicidad

Paute aquí

Patrocinado por:

ZONA COMERCIAL

Paute aquí

Reportar Error

¿Encontró un error?

Para eltiempo.com las observaciones sobre su contenido son importantes, permítanos conocerlas para, si es el caso, tomar los correctivos necesarios, o darle trámite ante las instancias pertinentes dentro de la Casa Editorial El Tiempo (CEET). Por favor, incluya su nombre y correo electrónico para informarle del seguimiento que le hemos dado a su observación.

Los campos marcados con * son obligatorios.

*
*
*

Respuesta

Recordar clave

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.