Foto: Archivo particular
Dave Carroll es compositor y cantante que obtuvo un enorme éxito por crear una canción alusiva a su pleito con la aerolínea a la que responsabiliza de haber arruinado su instrumento musical favorito.
Desde su casa, en Halifax (Canadá) le contó su original historia a EL TIEMPO. Nueve meses de reclamos no surtieron efecto, así que decidió llevar su caso, con notas, a una instancia mayor: YouTube.
Comenzó como una historia cualquiera: en un aeropuerto, un pasajero recibe su equipaje -una guitarra de casi 7 millones de pesos, en este caso- tras un largo vuelo doméstico, sólo para descubrir que ha sido maltratado y averiado.
Carroll, asociado a la banda canadiense 'Sons of Maxwell', hizo lo que cualquiera haría: presentó una queja y pidió una compensación a United Airlines, que no respondió.
"En noviembre, después de nueve meses, estaba hablando con alguien llamado Mrs. Irlweg y después de 10 ó 15 correos me dijo que lo lamentaba pero no había nada que pudiera hacer y que ese sería el último correo. Le contesté diciendo qu escribiría tres canciones y haría tres videos y que esperaba conseguir que un millón de personas los vieran".
Cuatro millones de visitas
Al cierre de esta edición, su canción United breaks guitars (United rompe guitarras) ha sido vista casi 4 millones de veces. El tema, que relata con ritmo pegajoso la odisea del músico en busca de -literalmente- reparación, es uno de los 20 más vendidos en iTunes en Canadá y de su satírica denuncia se han ocupado medios como la BBC y hasta el espacio Situation Room de CNN.
Carroll se dice sorprendido con su éxito, pero al mismo tiempo celebra la oportunidad de haber expuesto su caso a una audiencia global y, al mismo tiempo, promocionar su carrera como músico y disparar las ventas de su grupo.
El éxito country también ha tenido efectos del lado de la aerolínea. No sólo llamaron al cantante para ofrecerle una compensación, sino que aseguraron que planean usar su video como parte del entrenamiento para que sus empleados aprendan a manejar el equipaje adecuadamente.
Carrol, que por meses pidió que le pagaran los 1.200 dólares que gastó en la reparación de su guitarra, sólo tiene una palabra qué decir sobre la oferta: "Tarde".
"Entiendo que donaron ese dinero (3.000 dólares) a una fundación musical especializada en la enseñanza de jazz. Así que quizás algún día haya un jazzista talentoso por cuenta de este incidente", bromea.
Mientras tanto, prepara el video de la segunda canción de su 'trilogía' y trabaja en la letra de la última. Como bien los sabe United Airlines, a Dave le gusta cumplir lo que promete.
WILSON VEGA
REDACCIÓN INTERNACIONAL
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