Será en los próximos dos meses e incluirá inicialmente México, Brasil y posiblemente Chile, según fuentes en el Congreso y el gobierno.
De acuerdo con el departamento de Estado el "staff" del senador a comenzado a planear los detalles con las embajadas de estos países en Washington.
La selección de países habría llegado gracias a la recomendación del gobernador de Nuevo México Bill Richardson y del senador Chris Dodd, dos demócratas con gran experiencia en las relaciones con la región.
Aunque el tema de Colombia sonó en algún momento, los asesores le habrían recomendado no ir por temor a incomodar a las bases del partido que se oponen verticalmente a la firma de un Tratado de Libre Comercio (TLC) con el país.
Pese a que Obama dio un fuerte respaldo a Colombia hace pocos meses tras indicar que continuará con el apoyo a la lucha contra las drogas y el terrorismo, también fue muy público en su oposición a este tratado, que aún requiere de ratificación legislativa.
Obama, de hecho, dijo en su momento que tanto los tratados comerciales pendientes -caso Colombia, Corea del Sur y Panamá- como los ya firmados, serían revisados de llegar a la Casa Blanca.
Frente a Colombia la oposición es mayor pues el senador se ha unido al coro de voces que reclaman el fin de la impunidad frente a los asesinatos de sindicalistas en el país.
Con el viaje Obama pretende, principalmente, cortejar al voto hispano que promete ser clave durante las elecciones del próximo 4 de noviembre.
A su vez, neutralizar el periplo que hizo McCain por la región en junio cuando visitó Colombia -presentado por la administración Bush como su principal aliado regional- y México.
Al visitar Brasil y México, el senador estaría reconociendo la importancia de ambos países como principales economías del área al igual que su influencia geoestratégica.
Ciudad de México, además, por ser origen de la población inmigrante más grande del país y un vecino con el que tiene una enorme agenda en temas fronterizos y comerciales.
Llama la atención la inclusión de Chile, dado que E.U. tiene un TLC firmado con este país y, por lo tanto sería uno de los que entraría a revisión.
Como en el caso de NAFTA (TLC con México y Canadá) muchos creen que la retórica en su contra fue producto de la apretada disputa por la nominación del partido durante las elecciones primarias.
El viaje serviría, por lo tanto, para asegurar a estos países que si bien se harán algunos ajustes a los tratados, E.U. no pretende dar marcha atrás.
SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington.
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