EL TIEMPO dialogó con Michael Shifter, vicepresidente del Centro de Pensamiento Diálogo Interamericano, de tendencia demócrata, quien lleva más de una década siguiendo de cerca el tema.
La victoria de Barack Obama y la consolidación de los demócratas en el Congreso de E.U. tiene a muchos preguntado qué pasará ahora con Colombia. Y, cómo era de esperarse, en el país ya se señalan culpables del mal momento por el que pasan las relaciones con Washington.
EL TIEMPO: Se dice que el gobierno abandonó a los demócratas por casarse con Bush...
Michael Shifter: Me parece que es una lectura incorrecta, simplista y un poco injusta. (...) El Partido Demócrata no es el mismo que existía hace casi una década cuando se dio inicio al plan Colombia. En los últimos años la posición anticomercio ha venido creciendo. Las encuestas dicen que la mayoría de la gente en el país rechaza los acuerdos comerciales, los ve como parte de la causa de la situación económica actual.
Desde que los demócratas ganaron las elecciones legislativas del 2006, eso se ha acentuado y explica la posición del partido y de los candidatos. Se trata de un ambiente muy complejo en donde es muy difícil operar. Además, no es solo Colombia el bloqueado, también están Panamá y Corea del Sur. (...) Colombia tuvo su mejor oportunidad de pasar el TLC cuando los republicanos estaban en el poder. Pero las negociaciones se tardaron más de lo esperado. Cuando se firmó, ya los demócratas estaban en el poder y las cosas se enredaron.
Pero existe la percepción de que las cosas se pudieron hacer mejor...
El ambiente no era el propicio. Dentro del Partido Demócrata siempre ha existido cierto grado de desconfianza frente al presidente Uribe, que viene de sus años como gobernador de Antioquia y que se fue alimentando con las acusaciones de nexos de su entorno con grupos paramilitares.
Ambas cosas, ambiente anticomercio generalizado y la desconfianza, sumaron. (...) En ese contexto no creo que ni Carolina Barco que es una funcionaria muy capaz ni Andrés Pastrana (actuando como embajador), ni nadie más hubiese podido modificar las cosas.
Además, pese a sus buenas intenciones, la administración Bush manejó el TLC de una manera muy inepta. Tratar de forzar el TLC en varios momentos como cuando lo presentó sin el aval del Congreso-, volvió las cosas aún más complejas. Lo acaba de hacer Bush nuevamente cuando se lo planteó a Obama. No sé si le hicieron un favor a Colombia.
También se dice que se perdió el apoyo bipartidista para el Plan Colombia...
Eso también es simplista. Los demócratas nunca han estado ciento por ciento con el Plan Colombia. Si lo apoyaron al comienzo fue por que lo pidió Clinton. Pero aun así, y de allí en adelante, han intentado cortar la ayuda militar. (...) Pese a ello, los demócratas han respaldado la continuación del Plan ahora que están en el poder.
Cambiaron un poco el enfoque, al elevar las partidas para gastos sociales, y recortaron un poco la ayuda militar, pero no dramáticamente. (...) Lo importante es recordar y la gente lo olvida que el Plan Colombia nunca fue pensado en el infinito.
La entonces embajadora Anne Paterson, en 2003, advirtió que los fondos comenzarían a reducirse y Colombia tendría que asumir parte de los gastos... No hay que olvidar que el Plan Colombia ya lleva casi diez años y Colombia, a su vez, está pagando el precio de su éxito. Los últimos años han surgido estadísticas que hablan de un país cambiado.
Reducción de la violencia, secuestros golpes muy fuertes a las Farc... Eso, desafortunadamente, resta apoyo. Cuando un país está al borde de convertirse en una 'narcodemocracia' como se decía de Colombia en 1998, la gente corre al rescate.
Cuando las cosas van mejor, se pierde el sentido de urgencia. (...) A eso hay que añadir otras prioridades que se ven más apremiantes. Como, por ejemplo, México, que parece estar como estaba Colombia hace casi 20 años. Y es allí y en Venezuela-, donde se posan ahora las miradas. Colombia ha salido un poco del radar.
¿Qué puede esperar Colombia ahora con un presidente y un congreso demócrata?
Hay que tener paciencia. (...) Para volver el TLC aceptable para los sindicatos de E.U. es esencial que se adopten algunas legislaciones progresistas en lo social, como reforma a la salud. En lo que tiene que ver con Plan Colombia, como dije, al país le tocará competir duro por recursos que están escasos.
SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON
Publicidad
COPYRIGHT © 2009 CEET Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin autorización escrita de su titular. Ver Términos y Condiciones.