Tabarnia, el secesionismo dentro del independentismo catalán

Tabarnia, el secesionismo dentro del independentismo catalán

Una región catalana que se quiere independizar de Cataluña llamó la atención del mundo.

Tabarnia, el secesionismo dentro del independentismo catalán

Los líderes independentistas ignoraron varias veces las encuestas que advertían que solo dos de cada 10 catalanes (el 21,6 %) creen que Cataluña será independiente.

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Felipe Trueba /EFE

30 de diciembre 2017 , 09:02 p.m.

¿Ha oído hablar de Tabarnia? Sí, Tabarnia. Familiarícese con el término porque empieza a sonar por todo el mundo. Se trata de una región catalana que se quiere independizar de Cataluña. Independentismo dentro del independentismo. Una dosis de la propia medicina.

Arrancó en una zona del oriente español, pero ya ha llegado a los medios de todo el mundo y crea rasquiña entre los secesionistas, que ven en un espejo su imagen deformada.

Tabarnia aspira a ser una comunidad autónoma (el equivalente a un departamento, la división política de España), formada por las provincias catalanas de Barcelona y Tarragona. Reúne las zonas que menos simpatizan con el independentismo, quieren permanecer dentro de España y alejarse del proceso liderado por Carles Puigdemont, el expresidente catalán huido a Bruselas. Y utiliza los mismos argumentos que los secesionistas, con el objetivo de lograr lo contrario: seguir como catalanes y españoles.

Barcelona y Tarragona reúnen las zonas cosmopolitas, abiertas, prósperas y bilingües catalanas que se sienten más españolas y no quieren independizarse del país. Así lo demostraron en las elecciones de gobierno regional del 21 de diciembre, frente a otras áreas de la comunidad autónoma como Girona y Lleida. Poseen una mayor densidad de población y mantienen relación comercial intensa con el resto de España.

La idea existía desde hace tres años y estaba plasmada en la plataforma Barcelona is not Catalonia, pero ahora vive su momento de gloria: ha sido tendencia en las redes sociales, pasó de 20.000 búsquedas en Google a más de un millón y medio, le han dedicado varios espacios de programas de televisión, Wikipedia rescató la información al respecto en varios idiomas y se han referido a ella autoridades políticas como Albert Rivera, el líder del partido Ciudadanos (el que obtuvo mayor número de votos en las elecciones del 21 de diciembre).

Incluso, la Real Academia Española aclaró, en respuesta a la consulta de un tuit, que como gentilicio de Tabarnia “podría usarse ‘tabarnés’, como en ‘auvernés’ (de Auvernia) o ‘hibernés’ (de Hibernia), pero también serían válidos ‘tabarniense’ o ‘tabarniano’ ”. Las empresas también muestran su apoyo a Tabarnia. Una fábrica de gafas cambió su logo de ‘made in Cataluña’ por ‘made in Tabarnia’. Y agrega, en catalán: “Visca Tabarnia” (viva Tabarnia). Además, los seguidores de la idea han creado escudos, banderas e, incluso, una tarjeta sanitaria.

Filosofía tabarniense

No obstante su tinte humorístico, la iniciativa contiene una importante carga política.

Según Enrique Parellada, uno de sus miembros, el movimiento tiene dos utilidades: “Intentar que salga adelante para permanecer y dar estabilidad no solo a la región sino al resto de España, y dar de su propia medicina al independentismo. ¿Por qué ellos nos niegan a nosotros lo que reclaman al resto de España? ¿Por qué Cataluña es indivisible cuando España es divisible?”.

Jaume Vives, su portavoz, va más allá: “Si verse en el espejo no es suficiente para que los independentistas reculen, habrá que materializar Tabarnia”, exclamó.

Para hacerlo se apoyarían en los artículos 143 y 144 de la Constitución de España, los cuales permiten la creación de comunidades autónomas en “provincias limítrofes con características históricas, culturales y económicas comunes”, con la debida autorización de las Cortes Generales.

“No es una ocurrencia”, advierte Vives. “El creador lleva años trabajando en la idea, en la viabilidad. Aunque hasta ahora explotó, hay un trabajo detrás”.

Uno de los argumentos usados de los independentistas y reciclados por los tabarnienses se centra en el expolio fiscal. Barcelona “paga a la Generalitat (gobierno catalán) un 32 por ciento más de lo que recibe”, señalan desde la plataforma, en el mismo tipo de queja que esgrimen los secesionistas frente al gobierno central.

También protestan por la ley electoral, a la que consideran injusta. “Aquí (En Barcelona) para conseguir un diputado se necesitan 46.000 votos. En Lleida, 20.000”, informan en la plataforma. Y consideran que ello se debe a la incapacidad de los partidos catalanes de pactar otra norma electoral con el gobierno central.

Aparte de estos detalles, la idea central es muy clara: “Nosotros pensamos que si se consuma el golpe de Estado que pretende hacer Carles Puigdemont, a Tabarnia no le interesa continuar en Cataluña”, afirman los promotores en el portal, en referencia al proceso independentista impulsado por el destituido presidente catalán. Y, como él y sus seguidores, proponen un referendo sobre su posible separación. ¿Cuándo? En octubre de 2019.

A pesar de que muchos reciben como broma la iniciativa, el impulso que ha tomado durante los últimos días enciende una luz de advertencia. Analistas como Guillermo Altares lo ponen de relieve: “Ese juego de muñecas rusas de independencias dentro de independencias tiene sentido porque, de hecho, ha ocurrido”, señaló en el diario 'El País'.

Por lo pronto, los impulsores de Tabarnia han logrado poner la soga al cuello de los independentistas con el mismo nudo que ellos han usado frente al Estado español. Han dado una vuelta de 360 grados para llegar a lo mismo, pero en sentido contrario.

Juanita Samper Ospina
Corresponsal de EL TIEMPO -
Madrid

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