El presidente ruso, Dimitri Medvedev, se quejó de que casi todo Occidente ignoró la advertencia de Moscú y se apresuró a reconocer la declaración unilateral de independencia de Kosovo, en febrero.
"Argumentamos constantemente que sería imposible, después de esto, decirle a los abjasos y osetas (y a decenas de otros grupos en todo el mundo) que lo que era bueno para los albano-kosovares no era bueno para ellos. En las relaciones internacionales, no se puede tener una regla para unos y otra para otros", puntualizó el jefe del Kremlin en una entrevista publicada este miércoles 27 de agosto por el diario británico 'The Financial Times', en la que defendió el reconocimiento de la independencia de las dos regiones separatistas georgianas, e instó a otros Estados a hacer lo mismo.
"Claro que existen ciertas analogías, especialmente desde que Rusia advirtió que la proclamación unilateral de la independencia de Kosovo y el reconocimiento de esa independencia crean un precedente. Lamentablemente, no querían escucharnos", dijo, por su parte, el embajador de Rusia en Belgrado, Aleksandar Konuzin.
Pero a Rusia parece olvidársele que tiene 'rabo de paja': la conflictiva república separatista de Chechenia, donde murieron más de de 100 mil personas durante las dos campañas militares del Ejército ruso para aplastar el separatismo chechén, en los años noventa.
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