Popularidad de Emmanuel Macron, diez puntos más abajo

Popularidad de Emmanuel Macron, diez puntos más abajo

Su aceptación se desploma a niveles históricos. Estas son las principales razones.

Imágen negativa de Emmanuel Macron

Analistas estiman que el “estado de gracia” y la ‘macronmanía’ de los primeros meses con los que contó el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ya terminaron.

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Michel Euler / AFP

30 de julio 2017 , 12:00 a.m.

Diez puntos de popularidad perdió en el último mes el presidente francés, Emmanuel Macron. Pasó de 64 a 54 por ciento de aceptación, al igual que su primer ministro, Edouard Philippe, quien también se desplomó con ocho puntos menos (de 64 a 56 por ciento), según una encuesta del Instituto Francés de Opinión Pública (Ifop) publicada en el semanario ‘Le Journal du Dimanche’.

Esta tendencia desfavorable la confirmó el miércoles pasado un nuevo sondeo, esta vez realizado por Ipsos y difundido por ‘Le Point’, en el que las opiniones críticas y desfavorables hacia el presidente aumentaron en 15 puntos (de 27 a 42 por ciento) y en 12 las del primer ministro.

No hay una única causa que explique semejante caída, sino, más bien, la suma de una serie de factores. El primero es, sin duda, la renuncia del general Pierre de Villiers, quien dejó su cargo de jefe del Estado Mayor de los Ejércitos de Francia tras el anuncio de Macron de recortar la cartera del Ministerio de Defensa en 850 millones de euros en 2017, aunque se había comprometido a volver a aumentarla a mediados del 2018.

Esto, en el marco de una reducción presupuestaria de 4.500 millones en todos los ministerios, con el fin de lograr que haya un déficit inferior al tres por ciento del producto interno bruto (PIB).

De Villiers no tardó en manifestar su inconformidad: “No me dejaré joder de esa manera”, dijo durante su comparecencia ante la comisión de Defensa de la Asamblea Nacional, argumentando que, en vez de reducirse, aumentan los desafíos y las operaciones militares en el país y en otros territorios.

De esa manera, los roces entre Macron y de Villiers se volvieron públicos, y Macron no dudó en soltarle esta frase a un periodista de ‘Le Journal du Dimanche’: “Si algo opone al jefe de Estado Mayor del Ejército con el Presidente de la República, el jefe de Estado Mayor cambia”, lo cual le valió fuertes críticas y el rótulo de “autoritario”.

Un segundo factor decisivo fue la salida de cuatro miembros de su gabinete: François Bayrou, ministro de Justicia; Marielle de Sarnez, ministra de Asuntos Europeos; Sylvie Goulard, ministra de Defensa y quien había sonado para primera ministra, y Richard Ferrand, a la cabeza del Ministerio de la Cohesión territorial, mano derecha de Macron en la campaña presidencial y en su partido, En Marcha.

A solo un mes de haber sido nombrados en sus cargos, estos efímeros ministros debieron presentar su carta de renuncia, pues eran señalados por presuntas conductas irregulares, al tiempo que se les abrían investigaciones judiciales.

Lo irónico es que sus salidas se dieron precisamente después de que Bayrou redactó la ley de transparencia gubernamental, lo cual significó un duro golpe para Macron, quien desde el comienzo se comprometió con la moralización de la vida pública, por lo que había encargado a su primer ministro la tarea de encontrar una serie de funcionarios “irreprochables”.

Reforma del código laboral

Esos dos son los principales motivos del descenso en la satisfacción que dicen tener los franceses de las dos cabezas del Poder Ejecutivo, pero a ellos se suman otros que no dejan de inquietar.

La reforma del código laboral encabeza la lista, puesto que es un tema prioritario y ya ha despertado un creciente nerviosismo entre los trabajadores y los sindicatos, uno de ellos, la CGT, que ya convocó a una huelga sindical contra esta reforma, para el 12 de septiembre. Jérôme Fourquet, director del Ifop, indicó en una entrevista con Radio Francia Internacional que otro aspecto que incidió en esta pérdida de popularidad fue el anuncio de un aumento en el impuesto al financiamiento de la “contribución social generalizada” (CSG) para la seguridad social.

Pero lo cierto es que esta no será la única medida fiscal que se emprenderá en el otoño, ya que desde hace días se habla de las consecuencias financieras que tendrá la supresión del impuesto inmobiliario, prometida por Macron en campaña, y la disminución de los subsidios de vivienda, medidas todas de tendencia más derechista que centrista.

A esta lista se suma también el hecho de que Macron apoyó el mes pasado un controvertido proyecto de ley antiterrorista con medidas que podrían llegar a coartar las libertades civiles.

El director del Ifop aseguró además que algunos de los encuestados están en desacuerdo con lo que consideran “una presidencia basada en la comunicación”, pues Macron ha demostrado tener un talento innato para hacer gala de sus “victorias” diplomáticas, lo cual se ha visto reflejado en su sobreexposición mediática y en la gran aceptación que tiene internacionalmente.

Esta última se debe principalmente a la estratégica manera como capoteó al presidente de Rusia, Vladimir Putin, en su primer encuentro y al presidente de EE. UU., Donald Trump, en la cumbre de la Otán y en su decisión de retirarse del Acuerdo ambiental de París.

De todos modos, el hecho de haber nombrado a Trump como su invitado especial durante la celebración de la Fiesta Nacional de Francia, el pasado 14 de julio, le valió unos cuantos puntos menos en estas encuestas.

De hecho, un 40 por ciento de los franceses dijeron estar en contra no de la visita del presidente de EE. UU., sino de lo que encarna en sí mismo Trump, por lo que dijeron no entender cómo Macron se atrevió a llamar “una cena de amigos” a ese encuentro de los dos presidentes y de sus esposas en el restaurante del segundo piso de la torre Eiffel.

A pesar de la larga lista, una persona cercana a Macron relativizó esos diez puntos menos de popularidad: “No es tanto”, aseguró.

Y aunque los analistas han explicado que no se puede hablar todavía de un presidente impopular, lo cierto es que terminó su “estado de gracia” y esa especie de ‘macronmanía’ de los primeros meses, por lo que ahora solo queda esperar cómo seguirá desarrollándose el clima político, que, a menos de cien días del inicio de su mandato, ya tuvo la caída de popularidad más fuerte que Francia ha visto desde 1995.

MELISSA SERRATO RAMÍREZ
Para EL TIEMPO
París

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