‘Al terrorismo en el mundo no lo atacamos de raíz’

‘Al terrorismo en el mundo no lo atacamos de raíz’

Los atentados recientes deben analizarse desde el papel que juega Occidente en el mundo, analista.

Londres

Una flor rinde homenaje a las víctimas del ataque terrorista del 22 de marzo junto al palacio de Westminster, en el centro de Londres.

Foto:

Niklas Halle'n / AFP

25 de marzo 2017 , 10:30 p.m.

Un ataque el pasado miércoles en el puente de Westminster de Londres, en el que murieron cuatro personas y otras 40 quedaron heridas, vuelve a poner sobre la mesa la discusión sobre cómo enfrentar el desafío yihadista, por qué se perpetran estos actos, y cuál es la responsabilidad de los gobiernos. EL TIEMPO consultó con Adrian Mac Liman, analista político especializado en el mundo árabe y musulmán.

¿Por qué suceden estos atentados?

En realidad ya estábamos avisados. En el 2001, Osama Bin Laden advirtió que dentro de diez años volvería y hasta entonces funcionarían dentro de los países sus células durmientes. Creo que los gobiernos subestimaron esta amenaza que está despertando y poco han hecho para evitarla. A esto hay que sumar los errores que hemos cometido los occidentales y me refiero sobre todo a los gobiernos y a los políticos que han tratado de menospreciar esas declaraciones del terrorista yihadista de origen saudí. Lo que nos ha mostrado el tiempo ha sido nada más ni nada menos que la impresión de esas palabras en hechos, en atentados, son cada vez más frecuentes y cada vez más letales.

¿Cuál es el perfil de Khalid Masood, el hombre que perpetró el ataque en Londres?

Su perfil y modus operandi es muy parecido al de los atacantes de Niza (Francia) y Berlín (Alemania), todos ellos con un historial idéntico, es decir, el de “pequeños delincuentes” que son detenidos, van a la cárcel y algo pasa mientras están encerrados, que no se sabe exactamente qué es y que deberíamos conocer mejor, pues desencadena en personajes radicalizados. Me refiero a que las cárceles europeas parecieran ser un foco incontrolado de estos perfiles y de alguna manera podrían ser incubadoras de terroristas que son adoctrinados en ellas.

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¿Cómo actúan quienes adoctrinan?

Por un lado buscan la afinidad del personaje con el mundo árabe y musulmán, es decir, entran con un discurso religioso fuerte. Pero además, entran en la cabeza de estas personas con propuestas económicas que conquistan fácilmente. Puede ser a veces una cuestión de dinero y otras veces una cuestión de ideología. Por lo que para mí en realidad no se están radicalizando, sino que son parte de esas células durmientes a las que en un momento dado se les dice: despierten y ataquen.

¿Cómo se adoctrinan personas que no son de origen árabe o musulmán?

El proceso es un poco parecido, pues los terroristas tienen una especie de convencimiento ciego de que la causa es lo más importante, lo cual es seguido por los occidentales que se les unen no como una religión, sino como una especie de dogma. Sucede como un fenómeno de contagio, que se propaga por el malestar de los occidentales frente a una sociedad que no les gusta. En gran medida, estos presentan un rechazo hacia esa sociedad occidental.

Por otro lado, a esas personas se les da una razón por la cual vivir y visibilizarse. De esta manera creen que están sumándose a una causa justa y a un combate más justo, comparado con su manera de vivir en Occidente. Les ofrecen un ideal y la gente que no tiene ideales o una esencia religiosa, está siempre buscando algo por lo que vivir y caen en esa trampa.

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Tratar de evitar ese tipo de acciones realmente es muy difícil, porque estamos ante personas totalmente fanáticas y que actúan siempre de la misma manera, pero ellos –los terroristas– parecen haber identificado muy bien el terreno y parecen estar mejor preparados que los servicios de seguridad occidentales.

¿Por qué las causas árabes o musulmanas son atractivas?

Porque son algo desconocido, y lo desconocido puede causar atracción u odio. Es decir, hay gente en Occidente que siente odio hacia los musulmanes porque no los conocen, y hay otra –como la que va a luchar con los terroristas– que piensa que en definitiva hay un pueblo que se está revelando contra las instituciones. Estas personas no saben a dónde van y lo hacen a ciegas y sin una convicción. Pero toman la decisión por apostar a algo diferente, lo cual para ellos es “mejor”.

Así viene creciendo el número de jóvenes de Occidente que van a luchar a los países de Oriente, y los que no, luchan desde sus propios países. No estoy diciendo que para un inglés el hecho de hacer algo por el islam sea más importante, pero sí digo que es muy probable que esté harto de su situación como ciudadano de Gran Bretaña. Me refiero a su condición social, pues es gente que no está contenta con su situación dentro de la sociedad inglesa. Usualmente, son persona que se sienten aisladas y apartadas de la vida y que están buscando algo para sentirse bien o para sentir que han hecho algo importante. Sin embargo, ese algo importante desgraciadamente termina siendo un atentado.

¿Esto es responsabilidad de los gobiernos?

Es el viejo debate de la responsabilidad del político, como el que sabía desde los 60 que iba a suceder una gran crisis económica en el mundo y dijo: “Bueno, que lo solucionen los que vienen después de mí, yo no tengo tiempo para ocuparme de esto”. ¿Qué pasó? Que tenemos problemáticas como unas tasas de desempleo enormes. Lo que está pasando en Europa y en parte en EE. UU. es precisamente eso: que sabiendo desde finales de los 60 que iba a presentarse una crisis social, no se han tomado medidas. Con el terrorismo pasa lo mismo, porque estamos sacando parches correspondientes, pero no atacamos el problema desde su raíz.

Tratamos de hacer fichas de gente sospechosa, pero no somos capaces de ver hasta dónde puede llegar cada personaje. En el caso de Alemania, resultó que el atacante había sido condenado y en el de Francia resultó que el hombre había salido de la cárcel. ¿Cómo es posible que las autoridades no hayan pensado en la posibilidad de un atentado? Es porque no se hizo un trabajo con ellos y no se sabe qué sigue luego de que salen de la cárcel.

Ahí viene el problema de cuando Bin Laden dijo: “Vendrán y los van a masacrar a todos”. Él sabía que con esos ‘lobos solitarios’ –que en realidad hacen parte de algo organizado– los gobiernos no iban a saber tomar las medidas pertinentes para contrarrestarlos.

MARÍA DEL MAR QUINTANA C.
Redacción Internacional

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