Dos caras del referendo de independencia catalán

Dos caras del referendo de independencia catalán

Portavoz opositora ve la consulta como ilegítima y un periodista la defiende como derecho político.

Barcelona

Miles de personas ondearon este viernes en Barcelona banderas ‘esteladas’ para apoyar el referendo independentista, en el que están convocados 5,3 millones de votantes. 

Foto:

Andreu Dalmau / EFE

30 de septiembre 2017 , 09:37 a.m.

Madrid. Este domingo será un día decisivo para la historia de España, pues se espera que se lleve a cabo el referendo sobre la independencia de Cataluña, promulgado por el Parlamento catalán en una ley en la que llama a los ciudadanos de esa región a votar.

Aunque el Tribunal Constitucional de España determinó que se trata de una iniciativa ilegal porque la Constitución no prevé que una comunidad autónoma (entiéndase departamento) pueda convocar ese tipo de consultas, el presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, afirmó este viernes que la consulta –a la que están convocados 5,3 millones de personas– sigue en pie y que su gobierno tiene muchas más urnas de las necesarias para llevar a cabo el referendo.

El gobierno central de Mariano Rajoy, del Partido Popular (PP), ha tomado medidas legales y policiales para evitar la realización de la consulta, entre las que están la incautación de millones de papeletas y sobres, el bloqueo de varias páginas web, la detención de altos miembros del gobierno regional y la orden de cerrar los puntos de votación, entre ellos escuelas y centros sanitarios.

Este viernes, decenas de catalanes empezaron a ocupar los centros de sufragio designados por el gobierno independentista para evitar su clausura.

EL TIEMPO habló sobre la cuestión independentista con Nuria Suárez, portavoz de la plataforma Recortes Cero, que promueve una declaración en contra del referendo, firmada por cerca de tres mil intelectuales de izquierda, y con Albert Segura, subdirector de la Agencia Catalana de Noticias (ACN), quien considera que los intentos gubernamentales de sofocar el referendo y el impulso independentista consiguen el efecto opuesto: que la gente se rebele y salga a la calle.

‘Es un proceso ilegítimo y unilateral’: Nuria Suárez.

¿En realidad se quiere independizar Cataluña de España?

No es la posición mayoritaria de los catalanes, sino de una minoría que representa el gobierno de (Carles) Puigdemont. Los que están encabezando el proyecto del primero de octubre no obtuvieron la mayoría de votos en las elecciones autonómicas del 2015 (la actual legislatura); recibieron solo el 48 por ciento.

Por la ley electoral es una exigua mayoría parlamentaria que están utilizando para imponer al resto de grupos parlamentarios y a la sociedad catalana un proceso exprés que es antidemocrático.

¿Habrá referendo o conseguirá impedirlo el gobierno de Mariano Rajoy?

Pocas personas pueden responder eso ahora. Creemos que no hay que ir a votar. El presidente de la Generalitat afirmó que para él un 15 o un 25 por ciento de participación sería legítimo.

Sería una locura: aunque gane el sí por un voto, se puede proclamar la independencia en 48 horas. El proceso es ilegítimo y unilateral, pues no cuenta con el resto de la sociedad catalana, rica y plural. Somos una sociedad mestiza, plural, diversa. Cualquier proyecto hay que llevarlo adelante teniendo en cuenta el conjunto.

¿Hay condiciones para votar con libertad?

Las condiciones son contrarias. Es un proceso contrario a uno de libre elección, en el que las personas tengan un tiempo de debate, de conocimiento, de aporte, de votación, de garantías, de censo de conocimiento. Es una estafa antidemocrática porque el presidente Puigdemont no quiere que el pueblo catalán decida; está utilizando mecanismos legales para imponer la independencia.

¿Qué ocurrirá con la iniciativa independentista después de mañana?

Nos han metido en un proceso exprés en el que el poco tiempo marca los acontecimientos de una manera difícil de prever. Confío en que después del primero de octubre se abra paso una alternativa que busque la unidad del pueblo catalán.

¿O sea que usted ve a Cataluña todavía como parte de España?

Por supuesto que sí. Lo que nos conviene es un proyecto plural, como es España. Que mantenga los lazos culturales de afecto, de familia y de lengua que hay entre todos los españoles.

¿Este pulso puede precipitar la salida de Rajoy del gobierno?

En Recortes Cero estuvimos promoviendo un manifiesto a fin de que se formara un gobierno de progreso entre el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Unidos Podemos y Ciudadanos para que no gobernara el PP durante el periodo del año pasado en que no había formación de gobierno. Pero ahora no hay que aprovechar las cosas de forma oportunista. Es tiempo de diálogo.

Algunos críticos consideran que esta iniciativa es una manera de esconder problemas como la corrupción política en España. ¿Está de acuerdo con ellos?

En una parte sí. Ahora ha llegado a un grado en el que se ha convertido en un problema grave, pero ha tenido un aspecto de cortina de humo antes de que empezara este proceso de parte del anterior presidente, Artur Mas, en 2012. A partir de esa fecha, el Gobierno catalán planteó como tema central la independencia.

Si Cataluña se independiza, ¿qué consecuencias prevé tanto para ella como para España en el contexto internacional?

Sería nefasto. En términos económicos –que no son lo principal–, Cataluña representa aproximadamente el 20 por ciento del PIB español. Para la fortaleza económica y política de España será un mazazo, pero Cataluña pasaría de ser una región protagonista de España a ser un pequeño país más entre los cientos de países del mundo, mucho más fácil de dominar por los grandes centros de poder financiero.

‘Creo que es cobarde judicializar el debate’: Albert Segura

¿En realidad se quiere independizar Cataluña de España?

Lo que en realidad pretenden los catalanes es expresar libremente en una urna si quieren seguir o no dentro de España. El 80 por ciento de los catalanes está a favor del referendo, que no de la independencia; ese es otro tema.

El desapego de gran parte de la sociedad catalana –no sabemos si mayoritaria o no– respecto a España no es nuevo, sino que viene de años de maltrato, ataques al modelo lingüístico catalán y maltrato financiero. El Partido Popular (PP) es el que ha generado una ‘cataluñofobia’ entre los españoles.

¿Cree que el referendo es ilegal?

No. La legalidad española permite, si hay voluntad, organizar referendos. Es una cuestión de voluntad política; no es un problema legal. El argumento de la ilegalidad es el que utiliza el Estado español para que este problema que es político se resuelva por la vía judicial. Creo que es cobarde judicializar el debate.

¿Habrá referendo mañana o conseguirá impedirlo el gobierno de Mariano Rajoy?

Es muy difícil. No sé lo que va a pasar mañana. No sé si va a ser un referendo o si va a ser una consulta. No va a ser un referendo normal, eso sí.

En cualquier caso, la movilización del pueblo catalán va a ser tremenda, precisamente por la sobrerreacción del Estado español. En una democracia europea del año 2017, no pueden producirse detenciones políticas, no pueden cerrar páginas web privadas ni que la Guardia Civil entre en medios de comunicación.

¿Qué ocurrirá con la iniciativa independentista después del domingo?

El independentismo no va a desaparecer. No sé si será mi generación la que haga a Cataluña independiente o si será la de mi hija, pero va a suceder de aquí a 15 o 20 años. La única solución que veo es que Europa intervenga y haga de mediador y negocie. El independentismo va a seguir creciendo y a seguir ganando mayoría social.

¿Este pulso puede precipitar la salida de Rajoy del gobierno?

No. No va a pasar nada. La hemeroteca nos demuestra que Rajoy es independiente a todas las crisis y escándalos políticos.

Tiene a medio partido juzgado por corrupción y no pasa nada. Si se celebra el referendo o algo parecido después de que él lleva meses diciendo que no va a suceder, lo que tiene que hacer el lunes por la mañana es dimitir.

Algunos críticos consideran que esta iniciativa es una manera de esconder problemas como la corrupción política en España. ¿Está de acuerdo con ellos?
En Cataluña también hay corrupción. Hay un discurso que dice que si Cataluña se independiza, seremos la Holanda del sur, Dinamarca, Noruega; será todo superlimpio. Esto no es verdad. El malestar y el desapego de los catalanes con España era anterior a que se descubrieran los casos de corrupción. No hay una relación directa.

Si Cataluña se independiza, ¿qué consecuencias prevé tanto para ella como para España en el contexto internacional?

España va a tener un problema porque debe reformarse económicamente. Muchas regiones tienen que desarrollarse y la salida de Cataluña va a generar un problema de recursos económicos muy importante, que las demás regiones van a tener que compensar. Cataluña sería un país de siete millones de habitantes que son europeístas y, a la larga, la UE lo va a aceptar. Cataluña siempre ha mirado hacia Europa históricamente. Es un país rico. Barcelona es la capital del Mediterráneo, la capital del sur.

JUANITA SAMPER OSPINA
Corresponsal de EL TIEMPO

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