Monti y Rajoy logran que Alemania ceda en cumbre de la Eurozona
Por: IDAFE MARTíN PéREZ |
El bloque recapitalizará directamente la banca española a cambio de un férreo control financiero.
Europa evitó lo peor y ganó algo de tiempo. La presión del italiano Mario Monti, del francés François Hollande y del español Mariano Rajoy consiguió que la alemana Ángela Merkel cediera varias líneas rojas.
Las bolsas celebraron el acuerdo por lo alto con fuertes alzas en la apertura. Merkel aceptó que el fondo de rescates temporal (EFSF) y el permanente (ESM) recapitalicen directamente a la banca.
Eso evita que los gobiernos sean los garantes de esos préstamos y que las ayudas cuenten como deuda pública. El problema es que no entrará en vigor hasta que se cree un supervisor bancario europeo -provisionalmente, ese papel lo jugará el Banco Central Europeo (BCE)-, algo que podría no llegar hasta el 2013, ya que el ESM ni siquiera está ratificado.
España necesita ese mecanismo con urgencia porque, si no, su rescate bancario contará como deuda pública y aumentará la presión de los mercados. Berlín cedió ante la presión de Roma, París y Madrid, que amenazaron con bloquear el 'pacto de crecimiento' -que de todas formas apenas tiene dinero nuevo-.
Sin ese pacto, Merkel no podría ratificar en Berlín el ESM. Incluso, según versiones de prensa, se habló de que la tensión llegó al punto de que Monti amenazó con renunciar.
Así, España consigue -pero no todavía- que el ESM inyecte directamente dinero en su banca, e Italia, que el mismo mecanismo le compre deuda en los mercados secundarios si su riesgo país se dispara.
Eso debería evitar el contagio entre deudas soberanas y deudas bancarias, que provoca pánico en los mercados.
Nueva arquitectura
Además, la UE aprobó la hoja de ruta presentada por el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, para construir a medio y largo plazo una nueva arquitectura institucional del euro.Se trata de convertir a la eurozona en un cuasi-Estado federal: unión bancaria, unión fiscal y presupuestaria y un superministerio de finanzas, con poder para corregir presupuestos nacionales y limitar emisiones de deuda.
Es un salto federal obligado por la crisis y exigido por Berlín, porque Alemania no está dispuesta a mutualizar las deudas europeas hasta que no se asegure de que Bruselas tiene los mecanismos para conducir a toda la eurozona por el camino de la ortodoxia económica germana.
El euro gana tiempo, pero su suerte depende a corto plazo de las medidas que pueda tomar el BCE -rebajas de tipos y compras de deuda-.
Las dudas son fundadas. El ESM no tendrá, por exigencias de Berlín, una licencia bancaria, así que no se podrá financiar ante el BCE. Su capital será de 500.000 millones de euros, y los mercados se preguntan cómo podrá, si fuera necesario, rescatar a Italia y a España, que juntas suman casi 3 billones de euros de deuda pública. La política de ajustes a martillazos no cambia y se reforzará a medida que los países pidan más ayuda.
Idafe Martín Pérez
Para EL TIEMPO
Bruselas
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