La guerra asimétrica que el Estado Islámico está librando en Europa

La guerra asimétrica que el Estado Islámico está librando en Europa

El reto de los gobiernos consiste en dar una pelea con las estrategias de inteligencia.

Terrorismo en Barcelona

España es un país netamente turístico y Barcelona, una de las localidades que más beneficios reciben de este renglón económico.

Foto:

Lluis Gene / AFP

23 de agosto 2017 , 07:24 p.m.

En lo corrido de agosto, ha habido al menos cinco atentados perpetrados por el Estado Islámico (EI) en calles europeas. Sin explosivos o armas de fuego, los atacantes en diferentes ciudades del viejo continente han empezado una guerra que ha hecho que el terrorismo habite de manera común entre los ciudadanos.

El jueves 17 de agosto, un joven de origen marroquí llamado Younes Abouyaaqou atropelló indiscriminadamente a un grupo de personas en Las Ramblas de Barcelona y dejó un saldo de 14 muertos y más de 100 heridos.

Horas después, un grupo de hombres atropelló al menos cinco transeúntes de la misma manera en el sector de Cambrils, también en Cataluña. La policía detuvo el vehículo pero los ocupantes empezaron a atacar a quienes transitaban por la calle con armas blancas. Una persona falleció a causa de las heridas y todos los atacantes fueron abatidos.

El EI confirmó a través de Amaq, su agencia de propaganda, que el doble atentado en la región de Cataluña fue una “retaliación contra los países que hacen parte de la coalición”.

Dicha coalición se refiere a la alianza entre gobiernos como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y España, que han liderado una lucha que integran más de 40 países con el propósito de recuperar territorios como Mosul y Raqa en Irak y acabar con el Estado Islámico.

En el último año ha habido al menos 10 ataques por parte del EI en Europa. La mayoría de ellos ocurrieron bajo modalidades de ataque que son muy poco previsibles y difíciles de rastrear para los cuerpos de seguridad e inteligencia.

Cada 4 a 6 semanas hay nuevos ataques terroristas en Europa”,afirmó el ex jefe de las fuerzas élite francesas, Frédéric Gallois, para AFP. Sin embargo, saber cuándo y cómo ocurrirán los atentados es el verdadero reto para las autoridades.

Desafíos a la inteligencia

España no había sufrido un atentado terrorista de tan alta envergadura desde el 11 de marzo de 2004 (11-M), cuando un grupo de yihadistas vinculados a Al Qaeda detonó cargas de explosivos en cuatro trenes que se dirigían al centro de Madrid.

Un año después del ataque, España puso en marcha el Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, un sistema que evaluaba el nivel de alerta ante una posible amenaza en el país. En 2015, la escala de alerta fue modificada y llegó a tener hasta cinco niveles de riesgo, siendo el quinto el más alto y el que implicaría intervención militar inmediata en las calles españolas.

Desde julio de 2015, el Ministerio del Interior español ha mantenido un nivel de alerta alto (4 sobre 5) frente a posibles ataques terroristas, acción que supone una constante vigilancia de actividades sospechosas, al igual que una protección aún mayor a lugares de alta concurrencia, como Las Ramblas. Sin embargo, el nuevo ‘modus operandi’ del Estado Islámico ha dificultado las labores de inteligencia de los países europeos y la ciudad de Barcelona fue presa de un nuevo ataque por parte del Estado Islámico.

La logística de atentados como el de Barcelona es orquestada por células independientes (grupos de máximo seis personas) o ‘lobos solitarios’ (individuos) que son adeptos a la ideología extremista islámica, pero que no interactúan directamente con líderes del EI. Esto permite que los atacantes en diferentes regiones del mundo sean autónomos en la ejecución de sus acciones y en sus finanzas. De esa manera, las células de Isis en otras regiones del mundo no se ven afectadas y resulta muy complicado que la inteligencia europea desestabilice la organización por completo.

Si no tienen a su disposición un artefacto explosivo improvisado o un arma, escojan al infiel americano, francés y apuñálenlo con un cuchillo o atropéllenlo con un automóvil

En 2014, uno de los voceros del Estado Islámico, Abu Mohammed al-Adnani, motivó a sus seguidores a seguir una modalidad de ataque fácilmente replicable y potencialmente peligrosa: “Si no tienen a su disposición un artefacto explosivo improvisado o un arma, escojan al infiel americano, francés, o cualquiera de sus aliados, y rompan su cabeza con una roca, apuñálenlo con un cuchillo o atropéllenlo con un automóvil”, afirmó al-Adnani.

Esta nueva forma de hacer terrorismo ha cobrado más de 140 vidas desde julio de 2016 y ha dejado cerca de 600 heridos en diferentes puntos de Europa. Al hacer uso de elementos de mucho más fácil acceso que las armas de guerra tradicionales, estos grupos también buscan prevenir que se destape la red de personas que está detrás de la logística de los actos terroristas.

Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios de Seguridad y Paz en Colombia, explicó que grupos como el Estado Islámico planean los atentados de esta forma para no dejar una traza visible de sus movimientos. Esto impedirá que las autoridades capturen a su red de apoyo. “Cuando se hacen atentados con explosivos o armas de fuego los gobiernos pueden seguir las improntas de los fusiles, saber de dónde viene el armamento en el mercado negro y así establecer una cadena”, afirmó.

La planeación de gran parte de los atentados desde el Día de La Bastilla en Niza se hizo utilizando vehículos como armas de guerra. El costo del alquiler de una furgoneta o un automóvil en Niza o Londres por un par de días puede costar entre 270 y 350 euros (entre 950.000 y 1.200.000 pesos) mientras que el costo de un arma en el mercado negro español puede variar entre 400 o 500 euros. Además, el proceso de adquisición puede ser mucho más sencillo y discreto que la compra ilegal de armas.

El fantasma del terrorismo sigue acechando Europa y Estados Unidos, mientras las entidades de inteligencia de occidente luchan por prevenir el próximo ataque inminente por parte de los soldados yihadistas.

La inteligencia es la única arma que podría combatir estos atentados de manera preventiva frente al terrorismo

Cuidados paliativos ante el terrorismo

Ante los ataques violentos de las últimas semanas en territorio europeo, la búsqueda de una solución para prevenir o evitar este tipo de atentados es cada vez más compleja.

Para expertos en seguridad como Néstor Rosanía, director del Centro de Estudios de Seguridad y Paz en Colombia, “la inteligencia es la única arma que podría combatir estos atentados de manera preventiva frente al terrorismo”. Esto se refiere a toda las operaciones encubiertas que podrían desarrollar los gobiernos para evitar que ocurra un ataque terrorista en su territorio. Eso incluye desde infiltraciones al interior de las células del EI hasta vigilancia permanente de sistemas de información como redes sociales y telecomunicaciones.

En casos como el de Barcelona, la inteligencia fue muy efectiva después de los atentados. El cuerpo policial de los Mossos d'Esquadra dio de baja a ocho integrantes de la presunta célula de Alcanar en Cataluña y detuvo a otros cuatro sospechosos. El superior de los Mossos, Josep Lluís Trapero, afirmó que la célula está prácticamente “desarticulada”, aunque no descarta que pueda haber más integrantes.

No obstante, el trabajo de la prevención de inteligencia supone retos que podrían afectar los derechos individuales de los ciudadanos. “En occidente, los gobiernos han reaccionado restringiendo las libertades que hemos alcanzado en los últimos 500 años de modernidad. La libertad de expresión y privacidad se han visto vulneradas y los estados se han convertido en estados policivos. Se han enfocado en el cómo de los ataques en vez de intentar solucionar el porqué del problema”, afirmó Carlos Pinedo, magíster en Relaciones Internacionales de la Universidad Militar Nueva Granada.

A nivel general, los expertos hablan de una guerra dispar entre el Estado Islámico y la que pelean los gobiernos de occidente. Desde la misma concepción de la guerra hay una asimetría: el Estado Islámico justifica sus acciones desde una guerra santa, un concepto que occidente no comparte ni logra entender.

Para analistas como Pinedo, la vigilancia permanente y la interceptación de las comunicaciones, cada vez más fortalecida y justificada por los gobiernos, supone cuidar una línea muy delgada entre la protección y la violación de los derechos. “En un escenario ideal, occidente debería reconsiderar su lugar en los conflictos de medio oriente. No hay que adjudicar todos los errores del sistema democrático al problema musulmán radical que se vive hoy en día”, concluyó Pinedo.

El tiempo dictará si la inteligencia es más que un cuidado paliativo que pretende detener el terrorismo. Sin embargo, con un panorama de organizaciones descentralizadas donde se ha demostrado que el terrorismo es un fenómeno incontrolable, las soluciones tendrán que ser radicales y definitivas para que la situación mejore tanto en occidente, como en medio oriente.

Valeria Murcia Valdés
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO

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