La nave, que solo medía 5 metros cuadrados y al parecer procedía de Marruecos, se fue a pique debido al fuerte oleaje que se sentía en la zona de la tragedia, afirmaron autoridades.
Quince menores inmigrantes, una mujer embarazada y otros tres adultos son las víctimas de este naufragio, según confirmó el gerente del Consorcio de Emergencias de Lanzarote, Esteban García.
Las autoridades buscan los cuerpos de otras tres víctimas, lo que elevaría a 22 personas el saldo trágico de este accidente ocurrido en una zona conocida como Los Cocoteros, a sólo 20 metros de la costa de la localidad de Teguise.
Seis de los ocupantes de la barca pudieron ser rescatados por dos jóvenes de la zona, quienes se lanzaron al agua y pudieron arrastrarlos a la orilla. Ayudados por otros vecinos, los jóvenes les arrrojaron cuerdas y salvavidas desde sus pequeñas barcas.
Cinco de los rescatados recibieron atención hospitalaria por sufrir de hipotermia.
El surfista uruguayo Cristhian Hunt, quien colaboró en el rescate, dijo que al llegar al lugar de la tragedia vio un panorama "tétrico", con inmigrantes "flotando a la deriva y una barca con varias personas agarradas pidiendo auxilio".
Hunt, vecino del pueblo de Los Cocoteros, relató que con ayuda de su tabla de surf fue trasladando a los inmigrantes "uno a uno" desde la barca hasta la playa.
El otro joven que participó en el rescate, Aníbal Betancourt, relató que "el barco se hundía y ellos (los inmigrantes) se agarraban" y añadió que el improvisado operativo de socorro se dificultó porque la marea estaba muy peligrosa en aquel momento.
Además, dijo que todos los inmigrantes tendrían entre 25 y 35 años. "Espero que sea la última vez que veo una cosa así. Esto es muy duro", declaró Betancourt a la 'Cadena Ser'.
España es una de las principales puertas de entrada para los africanos en Europa. El archipiélago de las Canarias ve llegar regularmente a sus costas embarcaciones cargadas de inmigrantes clandestinos.
Normalmente, quienes llegan sin documentos a las Canarias son detenidos durante 40 días y luego son trasladados a la península, donde son liberados sin permisos de trabajo o de residencia si las autoridades españolas no pueden identificarlos y deportarlos. Los que son identificados son enviados de vuelta a sus países de origen.
Las llegadas a estas islas descendieron un 71 por ciento desde el 2006, cuando se registró la cifra récord de 31.678 personas, gracias a la mayor vigilancia en el mar y a la colaboración con los países emisores, principalmente Senegal y Marruecos.
Las travesías de estos inmigrantes se convierten a menudo en dramas silenciosos sin que haya una estadística fiable sobre el número de muertos.
LAS PALMAS (AP - AFP - Efe)
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