Por primera vez, los electores no pudieron votar por partidos independentistas radicales, ya que la justicia española ilegalizó a dos de ellos por considerar que tienen vínculos con el entorno de Eta.
En cuanto a los resultados de la jornada del domingo, el conservador Partido Popular (PP) recuperará el gobierno regional de Galicia, de acuerdo con resultados oficiales, según los cuales la formación más votada en el País Vasco es el Partido Nacionalista Vasco (PNV).
Según cifras difundidas por el gobierno regional vasco con el ciento por ciento de los votos escrutados, el PNV obtuvo 30 escaños en el parlamento regional, compuesto por 75 diputados, es decir, no obtendría la mayoría absoluta de 38 escaños.
Le seguirían el Partido Socialista de Euskadi (PSE), con 25 escaños, y el conservador Partido Popular (PP), con 13 escaños.
Pero la formación del nuevo gobierno del País Vasco -cuyo presidente es elegido por mayoría absoluta por los parlamentarios- aún no esta clara, ya que dependerá de las alianzas que hagan los partidos más votados.
Existen varias opciones: el PNV y el PSE podrían formar coalición, como ya hicieron en dos ocasiones; el PNV podría aliarse con otros partidos nacionalistas, al igual que los últimos cuatro años, o las formaciones no nacionalistas podrían unirse.
Esta es la primera vez que en unas elecciones regionales vascas no hay representación de la izquierda independentista vasca próxima a la organización terrorista Eta tras la ilegalización, por parte del Tribunal Supremo español, de todas sus candidaturas.
Esa puede ser la razón por la que el partido Aralar, escindido hace unos años de Batasuna, brazo político de Eta, por condenar explícitamente la violencia, pasó de tener una diputada a ganar cuatro.
El nuevo partido Unión, Progreso y Democracia, de la ex dirigente socialista Rosa Díez, obtuvo también un diputado.
Aunque el PNV subió considerablemente con respecto a sus resultados del 2005 (al pasar de 22 a 30 escaños), los partidos que le apoyaban en el Gobierno de coalición, Eusko Alkartasuna e Izquierda Unida, con un escaño cada uno, sufrieron un fuerte retroceso.
Estos sondeos no toman en cuenta los votos de españoles residentes en el exterior, que para el caso de Galicia representan el 12,67 por ciento del censo global, es decir, unos 335.452 votantes, afincados principalmente en Latinoamérica.
Por ese motivo, el resultado definitivo de las elecciones gallegas no se conocerá hasta el lunes 9 de marzo, pues los votos provenientes del extranjero fueron enviados por correo y pueden tardar hasta una semana en llegar.
Pero incluso con ese porcentaje por escrutar, el recuento actual le daba anoche una mayoría suficiente a Alberto Núñez Feijóo, candidato del PP, para gobernar en solitario y desbancar al actual presidente regional, el socialista Emilio Pérez Touriño.
El presidente socialista aceptó su derrota en las elecciones regionales en una alocución pública. "Hay que reconocer la victoria electoral del Partido Popular", afirmó Pérez Touriño, quien se mostro abatido, en una breve declaración tras conocer los resultados parciales.
Los conservadores se impusieron, incluso, con una elevada participación, del 69,2 por ciento frente al 64,21 por ciento de votantes de hace cuatro años, lo que, según los analistas, debería haber favorecido al gobernante.
El triunfo del PP en Galicia significa el regreso de ese partido al poder regional cuatro años después de ser desalojado -por un margen de apenas un escaño- por la alianza que formaron el Partido Socialista de Galicia (PSdeG) y el Bloque Nacionalista Galego (BNG). El resultado fortalece el papel de Mariano Rajoy al frente del PP, tras haber sido cuestionado por su segunda derrota electoral frente al socialista José Luis Rodríguez Zapatero, en el 2008.
MADRID (AFP-Efe)
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